Durante un seminario en el Senado, expertos advirtieron que la situación es más evidente en rubros como la distribución de los activos financieros.

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La riqueza de México, que hasta 2014 ascendía a 76.7 billones de pesos, está distribuida de una manera tan desigual que dos terceras partes de ella se concentran en apenas 10% de la población, advirtieron este lunes expertos en economía y pobreza.

Durante un acto en el Senado, el académico Miguel del Castillo, del Instituto Tecnológico Auónomo de México (ITAM), señaló que entre 125,000 y 220,000 personas tienen la mayor parte de los activos físicos —autos, casas y otros bienes— y financieros —dinero e inversiones—, mientras que más de 50% de los mexicanos vive con carencias alimentarias.

“Es inmoral”, criticó Del Castillo, quien junto con otros especialistas participó en la sesión sobre distribución de la riqueza del Seminario Permanente de Problemas Económicos y Sociales de México, que es organizado por el Instituto Belisario Domínguez de la Cámara alta.

Ricardo Fuentes-Nieva, director de la organización Oxfam, consideró que el Índice de Gini también evidencia el tamaño de la desigualdad en México. Según el experto, este indicador es de 0.79%, lo que significa que el país está mucho más cerca de la desigualdad extrema, el uno, que de de la equidad absoluta, el cero.

“La riqueza está concentrada en muy pocas manos”, dijo.

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El estudio La distribución y desigualdad de los activos financieros y no financieros en México, elaborado por Del Castillo, señala que 37% de la riqueza nacional está en manos de los hogares, 23% con los gobiernos, 19% en empresas privadas, 9% en empresas públicas, 7% en otros sectores y 5% en instituciones financieras.

De acuerdo con el académico, en condiciones equitativas cada hogar tendría alrededor de 900,000 pesos en activos físicos y financieros, pero esta proporción está lejos de alcanzarse y es peor en rubros como la distribución de activos financieros. Ahí, el 10% más rico de la población concentra 80% de la riqueza.

Los activos de los más pobres tienden a ser la vivienda o la tierra. Además, este sector se caracteriza por tener poca participación en la banca y el uso de instrumentos financieros. En contraste, las personas del otro extremo del espectro tienen vehículos, casas e inversiones.

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EL GOBIERNO PIERDE

Del Castillo también destacó que desde 2012 se ha reducido la riqueza del gobierno, mientras ha crecido la de las empresas, la banca y la de los hogares.

“¿Qué sucede? Que el gobierno tiene cada vez menos riqueza y ésta está pasando a manos de empresas nacionales y extranjeras, y de la parte financiera de los hogares”, dijo.

Como ejemplo citó el caso de los parquímetros. Con anuencia de la autoridad, éstos son colocados por un particular para administrar un bien público: la calle.

“Hay una concentración muy fuerte de la riqueza, del (Índice de) Gini, pero también por otro lado crece el número de empresas con participación extranjera, y acaparan y generan buena parte del valor agregado, y tendríamos que cuestionar como nación soberana si es lo mejor o no para México”, dijo Del Castillo.

El académico Gerardo Esquivel, integrante de la Junta Ejecutiva del Instituto Belisario Domínguez, señaló que, sea que la riqueza se concentre en empresas o en individuos, el hecho es que las políticas públicas están fallando en materia de distribución.

“En la medida que las empresas son propiedad de individuos, lo que importa es que la distribución de la riqueza está en unas pocas manos. Al final de cuentas, todo nos lleva a la desigualdad interpersonal”, dijo.