Durante el nuevo ciclo escolar que arranca este lunes se empezarán a implementar programas piloto del Nuevo Modelo Educativo, clave de la Reforma Educativa, el cual busca reorganizar el sistema educativo y las políticas públicas a lo largo de diez años con base en cinco ejes para obtener una educación integral de calidad que impulse a “aprender a aprender”. A las aulas de preescolar, primaria y secundaria volverán a clase 26 millones de estudiantes.

No obstante, uno de cada 10 niñas, niños y adolescentes de tres a 17 años no asiste a la escuela, lo cual aumenta su vulnerabilidad a la marginación, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Quienes tienen acceso a este derecho, ya en el mercado laboral se enfrentan a limitantes como bajos ingresos e informalidad, revela un estudio de la ONU.

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Ciudad de México

El ciclo escolar 2017-2018 comienza este lunes con el regreso de 26 millones de alumnos de educación básica a clases. Será, en palabras del Secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, el de la “consolidación de la Reforma Educativa” –a la que se ha opuesto la coordinadora de profesores–, ya que se pondrán en marcha los programas piloto del Nuevo Modelo Educativo presentado en marzo; se capacitará a los maestros de manera gratuita, y se elaborarán los nuevos libros de texto.

El sistema educativo de México está conformado por 35 millones de niños en preescolar y primaria, y jóvenes en la secundaria y preparatoria.

Sin embargo, uno de cada 10 niñas, niños y adolescentes de tres a 17 años no asiste a la escuela, lo cual aumenta su vulnerabilidad a la marginación, revela la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicada en abril.

Además, la calidad de infraestructura de las aulas es distinta, así como la situación socioeconómica y geográfica de cada uno de esos estudiantes de preescolar, primaria y secundaria.

Esta condición, sobre todo en Oaxaca, Chiapas y Guerrero, no tiende a cambiar en la época adulta, ha detectado la Organización de las Naciones Unidad (ONU) en el caso mexicano. A pesar de que la tasa de desempleo es de 4 por ciento, los menores de edad se enfrentan en su época adulta ante un mercado laboral precario que dificulta la movilidad a mejores oportunidades.

“Existen factores sociales, económicos y geográficos que influyen en el real ejercicio del derecho a la educación, sobre todo para la población que sufre pobreza y marginación, quienes presentan mayor riesgo de abandono escolar”, ha determinado el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en su informe “Niños y niñas fuera de la escuela”.

El Inegi informa que la población de tres a 17 años, que está en edad escolar, asciende a 33 millones 064 mil 767 personas. No obstante, el 49.3 por ciento de los menores entre 3 a 5 años no va a la escuela, y el 36 por ciento de jóvenes entre 12 y 17 años tampoco tiene acceso a este derecho constitucional.

Del total de adolescentes de 15 a 17 años que dejaron la escuela, solo 56 por ciento completó la secundaria, el 41 por ciento no concluyó sus estudios básicos y el 2.8 por ciento no terminó ningún año escolar.

En México, reporta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 26 por ciento de los estudiantes mexicanos declaró haber faltado un día o más a la escuela en las dos semanas previas.

“Los estudiantes que llegan tarde o se ausentan de la escuela pierden oportunidades de aprendizaje. En la mayoría de los países participantes en [la prueba] PISA, incluido México, ausentarse un día completo de escuela es más común en escuelas con una desventaja socioeconómica que en escuelas aventajadas”, expuso la organización.

La Ley General de Educación en México establece que el Estado está obligado a prestar servicios educativos de calidad que garanticen el máximo logro de aprendizaje para que toda la población pueda cursar la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha reportado que alcanza una cobertura de 96.6 por ciento para el grupo poblacional de entre tres y 14 años, por lo que 3.4 por ciento no es atendido.

Respecto a la calidad educativa, la nueva propuesta demagógica del “Modelo Educativo para la Educación Obligatoria. Educar para la libertad y la creatividad” fue discutida durante meses por maestros, padres de familia, académicos, empresarios, legisladores y organizaciones civiles, así como por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Tomando en cuenta la diversidad de alumnos y contextos socioeconómicos, el nuevo modelo busca reorganizar el sistema educativo y las políticas públicas a lo largo de diez años con base en cinco ejes para obtener una educación integral de calidad.

Bajo este objetivo, el Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño llamó a tener paciencia, ya que los beneficios se verán en una década por lo que los resultados de la prueba del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) en 2018 serán iguales que en 2015. Ese año menos del 1 por ciento de los estudiantes en México evaluados lograron alcanzar niveles de competencia de excelencia en el área de ciencias, lectura y matemáticas.

El 11 por ciento de la variación en el rendimiento en ciencias fue atribuible a las diferencias en estatus socioeconómico de los estudiantes mexicanos.

La especialista en educación básica, Claudia Santizo Rodall, dijo que hasta el ciclo 2018-2019 se implementará el nuevo modelo educativo –y no solo programas piloto–, pero dependerá de que a la siguiente administración le parezca relevante.

“Estamos ante un caso común en México en donde la continuidad de las políticas públicas se pone en riesgo porque no se planea a largo plazo, sino de sexenio en sexenio, lo cual afecta la seriedad y efectividad de las propuestas”, afirmó la investigadora de la Universidad Autónoma de México (UAM).

LOS LIMITANTES PARA UNA MEJORA DE OPORTUNIDADES

El mercado laboral, al que se llega tras el periodo de estudios, puede detonar la movilidad absoluta e igualadora de oportunidades mediante los ingresos. En México, sin embargo, se presentan notables diferencias en el nivel y crecimiento de la productividad laboral y, en consecuencia, de los ingresos laborales entre distintos grupos de población, particularmente entre trabajadores formales e informales. Esto afecta a la movilidad igualadora de oportunidades, expone el estudio “Desarrollo humano México 2016. Desigualdad y movilidad” de las Naciones Unidad.

Datos del Inegi revelan que hay 2 millones de desempleados en el país y 30 millones, el 57 por ciento de los que sí laboran, lo hacen en el sector informal sin acceso a protección social. Además, unos 8 millones ganan el salario mínimo de 80.04 pesos diarios.

Durante 2005 a 2015, el poder adquisitivo del ingreso laboral disminuyó cerca de 27.4 por ciento. Los ingresos laborales reales no aumentaron y su valor en términos de la canasta básica del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) disminuyó, de acuerdo con el informe de la ONU.

El mercado laboral mexicano presenta limitantes de gran importancia para la movilidad absoluta e igualadora de oportunidades.

Por un lado, desarrolla el estudio, la pérdida del poder adquisitivo del ingreso laboral implica que el total de ingresos por trabajo de los hogares sólo puede incrementarse con un aumento de las horas trabajadas por persona ocupada o mediante una mayor participación de los miembros del hogar en la fuerza de trabajo.

La capacidad de comprar la canasta básica con el ingreso laboral ha disminuido en mayor medida respecto de otros bienes y servicios considerados en el INPC general.

Por el otro, el alto grado de segmentación del mercado de trabajo entre el sector formal y el informal, junto con las diferencias de productividad entre ambos, que se traducen en brechas salariales de hasta 70 por ciento reproducen las desigualdades y obstaculizan la movilidad igualadora.

Las razones de la persistencia de la informalidad en México son múltiples. Una de ellas es el bajo crecimiento económico durante las últimas décadas, lo que ha impedido la expansión del empleo formal. Otra es la falta de financiamiento al sector privado, ya que provoca que las pequeñas y medianas empresas no crezcan e inhibe su incorporación al sector formal. Un tercer motivo es la rigidez del marco legal para el sector formal, particularmente en lo referente al número de horas por trabajar y a las condiciones de contratación y despido.

“Para superar las limitaciones del mercado de trabajo, es necesario ajustar el salario mínimo, construir un sistema de protección social universal y no contributivo, expandir la oferta y demanda de trabajo, y reducir la desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral mediante cambios normativos con un enfoque de género neutral”, determinó la ONU.