Campaña de firmas. Persecución de Trump “ha creado una cultura de caos”, dice una abogada. Demócratas en la Cámara rechazan la detención.

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El arresto de Ramírez Medina es el primero conocido de uno de estos jóvenes desde que Donald Trump se instaló en la Casa Blanca el 20 de enero. Organizaciones de derechos civiles ven en él un indicio de que el mandatario puede haber puesto en marcha una estrategia de deportación masiva para expulsar, como prometió en campaña, a los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país.

“Nadie está a salvo”, dijo hoy en rueda de prensa telefónica Greisa Martínez, directora de defensa de la organización United We Dream, que ha puesto en marcha una campaña de recolección de firmas para exigir la liberación del joven mexicano.

Al no poder sacar adelante su reforma migratoria por la oposición republicana en el Congreso, Obama aprobó en 2012 DACA, las siglas en inglés del Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia. Con él protegió de la deportación a 750 mil jóvenes sin papeles, a los que se conoce como “dreamers” (soñadores), y les dio permisos de trabajo temporales.

Ramírez Medina es uno de ellos, y así se lo dijo a los oficiales del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que llegaron de noche a la casa de su padre cuando él dormía, según el relato de Mariaelena Hincapié, directora ejecutiva del Centro Legal de Inmigración Nacional (National Immigration Law Center).

Los oficiales habían ido a detener a su padre, pero se lo llevaron también a él, acusado de ser un pandillero, algo que su abogado ha negado en un comunicado enviado a medios estadounidenses. Ramírez Medina carece de antecedentes penales, un requisito que deben cumplir todos los adscritos a DACA.

Organizaciones de derechos civiles y defensores de los inmigrantes apuntan a las directrices sobre seguridad e inmigración incluidas en una de las primeras órdenes ejecutivas firmadas por Trump. “Ha creado una cultura de caos en nuestro sistema inmigratorio”, dijo Hincapié.

Trump prometió en campaña acabar con DACA y desde su victoria electoral, los “dreamers” y sus familias contienen el aliento en espera de lo que pueda pasar. Los jóvenes se ven en una ratonera: como tuvieron que dar todos sus datos personales para acogerse al programa de Obama, la administración Trump cuenta con toda la información necesaria para poder localizarlos.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, manifestó en los primeros días del Gobierno de Trump que los “dreamers” no eran su prioridad. El mismo Trump dijo en una entrevista que esta está en los indocumentados con antecedentes policiales, que cifró en tres millones. “Ya no hay prioridades”, aseguró Hincapié. La eventual deportación de Ramírez Medina supondría un punto de inflexión.

Su caso, el de una madre mexicana de dos hijos estadounidenses que fue deportada, junto a los arrestos masivos de cerca de 700 indocumentados que hubo la semana pasada, hacen temer a organizaciones de derechos civiles que Trump haya comenzado la persecución de los más de 11 millones de sin papeles que prometió en campaña.

“La fuerza de deportación de Trump ha recibido luz verde para arrestar, detener y deportar a todos y cada uno de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven y trabajan en Estados Unidos. Cuidado: así es como comienza una estrategia de deportación masiva”, dijo Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice Education Fund, una organización que promociona los derechos civiles.

“El Congreso tiene que exigir respuestas y el Departamento de Seguridad Nacional, bajo el general Kelly, debe darlas”, exigió Sharry, que pidió la liberación inmediata del joven.

En el Congreso, demócratas levantan también la voz. “No debemos malgastar recursos en deportar a personas que respetan la ley y contribuyen a nuestras comunidades”, dijo Nancy Pelosi, líder de la minoría de la Cámara de Representantes. “Los ‘dreamers’ representan lo mejor de Estados Unidos”.

Su compañero de filas el congresista Luis Gutiérrez considera que “Trump ha cruzado una línea roja y debe dejar libre a Daniel”.

Una manifestación en Nueva York exigirá mañana jueves la puesta en libertad del joven “dreamer”. Según el diario Seattle Times, el viernes hay programada una audiencia ante un juez federal para analizar su detención. El magistrado ha pedido a las autoridades federales que expliquen por qué ha sido detenido.

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