En su museo mural abren al público la muestra Re-visiones de Norteamérica. Reúne 193 obras y se inscribe en la conmemoración del pintor a 130 años de su natalicio. Por su militancia fue suprimido de los catálogos del MoMA, señala el curador de la exposición.

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CIUDAD DE MEXICO

La muestra Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica representa la primera ocasión en la que se cuenta todo el desarrollo del artista mexicano en Estados Unidos, señaló el curador Juan Coronel Rivera.

Ayer fue inaugurada por María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, en representación de Rafael Tovar y de Teresa, titular de la Secretaría de Cultura federal, y este viernes se abre al público en el Museo Mural Diego Rivera.

La exposición, que reúne 193 piezas, muchas de ellas exhibidas por primera vez en el país, se inscribe en la conmemoración de Rivera por su 130 aniversario de nacimiento.

Se inicia con la primera muestra del pintor en Estados Unidos, en la Modern Gallery de Nueva York, en 1916, y a partir de ahí las salas y galerías del museo presentan al público cómo el artista iba construyendo una obra de las fotografías a los bocetos y al mural terminado.

“Es la primera vez en la historia que se cuenta todo el desarrollo de Diego Rivera en Estados Unidos, empezando desde 1914 y 1915, lapso poco conocido; sólo Antonio Saborit es el que ha hecho dos o tres grandes libros al respecto, en los cuales Diego exhibe por primera vez en la Modern Gallery de Nueva York, en 1916, donde lo presentan con arte precolombino. Su exhibición individual se llamó Diego Rivera y arte precolombino”, destacó el curador.

Hombre de izquierda

Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica comienza con esa exposición y por eso se presentan tres piezas precolombinas que son de su colección particular; además, se muestran nueve obras que provienen del Museo de Arte Moderno de San Francisco; esto es fantástico, porque es la primera vez que se exhiben en México, porque es muy difícil que los museos estadunidenses presten obra en papel, por lo delicado del material.

“También se presentan por primera vez unos 40 bocetos, entre ellos una serie muy importante perteneciente a los murales de Detroit; jamás habían sido exhibidos y sólo dos se reproducen en el libro Diego Rivera: obra mural completa.”

Esta exposición, que concluirá el 30 de octubre, se ocupa de los periodos en los que Rivera estuvo en Estados Unidos, primero entre 1930 y 1933 y después en 1940, en San Francisco, Detroit, Nueva York, y como invitado a la Golden Gate International Exposition.

Además de presentar el aspecto de construcción de su obra, como las fotografías que utilizó y que muchas veces el resultado final es la copia literal de la fotografía, también hay una sala con obra de artistas que se vieron influenciados por el trabajo de Rivera, como Paul O’Higgins, quien cambió su nombre a Pablo, a su llegada a México; Arnold Blanch, Lucile Blanc, Moses Soyer, Ione Robinson, Louis Nevelson e Isamu Noguchi, Josep John Jones Joe Jonesy Emmy Lou Packard.

Foto

Aspecto de la exposición Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica, montada en el recinto de Balderas y Colón, Centro Histórico. Incluye una serie de bocetos, que jamás se habían mostrado en México, procedentes del Museo de Arte Moderno de San FranciscoFoto Cristina Rodríguez

Se exhiben también los catálogos que hizo el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, con los cuales se cuenta no sólo la historia de la plástica, sino política. Es cómo se introduce a Diego al arte moderno y cómo después se le expurga durante la etapa del macartismo en los años 50 del siglo pasado. Es interesante porque están todos los catálogos editados por el MoMA y a través de éstos se ve cómo a finales de los años 40 Rivera desaparece de todos los catálogos hechos por ese museo. Nos hace ver cómo la política también ejerce una influencia enorme sobre lo que los museos presentan, es parte también de lo que se va a contar y se cuenta en esta exposición.

A Diego Rivera lo sacaron porque era de izquierda, y uno de los objetivos del arte es impugnar la sociedad; si deja de retratar y cuestionar la sociedad y la política, entonces pierde y se convierte en un bien de cambio, añadió Coronel Rivera.

Personaje esencial

Magdalena Zavala, coordinadora nacional de Artes Plásticas del Instituto Nacional de Bellas Artes, destacó que cada vez que se comienza una investigación, Diego Rivera nos sorprende por su calidad, su forma de expresarse, pero sobre todo por las propuestas que maneja durante toda su vida. Es un hombre que pareciera que no tiene edad y que a la vez tiene muchos años, que posee un conocimiento ancestral con una visión realmente novedosa.

Rivera, dijo, fue convocado a Estados Unidos porque era reconocido como uno de los grandes y fue invitado, al igual que Picasso, como un personaje fundamental de la primera mitad del siglo XX para entender lo que sucedía en el quehacer artístico de ese momento.

El director del Museo Mural Diego Rivera, Luis Rius, dijo que con esa exposición Diego Rivera “regresa como tema a este recinto. Lo teníamos un poco en la mira, pero tenía que regresar con un gran guión curatorial, no podíamos salir con uno débil que simplemente pusiera en relación estética alguna obra, sino que tenía que ser como en las novelas con un gran tema, y éste desde luego lo es para conocer más a Diego Rivera.

En las galerías y los dos pisos se van a encontrar que en todas partes hay obras de primerísimo nivel.

Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica se puede visitar en el Museo Mural Diego Rivera (Balderas y Colón, Centro Histórico).