¿Alguna vez ha notado que dormir  poco de noche puede hacer que se sienta “desconectado” al día siguiente?

Una nueva investigación sugiere que la falta de sueño altera la comunicación entre las células cerebrales, lo que provoca errores mentales temporales que afectan a la memoria y a la percepción visual. Eso puede llevar a que se tengan problemas que varían desde algunos menores, como olvidarse de las llaves cuando sale de casa, hasta consecuencias más graves, como la falta de atención al conducir.

“Descubrimos que cuando el cuerpo no duerme lo suficiente, eso también roba a las neuronas [las células cerebrales] la capacidad de funcionar de forma adecuada. Esto hace que se tengan lapsus [mentales] en el modo en que percibimos y reaccionamos al mundo que nos rodea”, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Itzhak Fried, profesor de neurocirugía en la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) y la Universidad de Tel Aviv, en Israel.

Fried añadió que la fatiga severa “ejerce una influencia parecida en el cerebro a beber demasiado. Sin embargo, no existen estándares legales o médicos para identificar a los conductores que están demasiado cansados en la carretera como los hay para los conductores bebidos”.

El estudio contó con 12 pacientes con epilepsia a los que se colocó unos electrodos en el cerebro antes de la cirugía para localizar el origen de sus convulsiones. Se les mantuvo despiertos toda la noche para provocarles ataques.

Se pidió a los pacientes que categorizaran una serie de imágenes lo más rápidamente posible mientras los electrodos registraban la actividad de las neuronas que controlan la memoria y la percepción visual. A medida que los pacientes estaban más somnolientos, estas neuronas se ralentizaron y la tarea se hizo más difícil.

“Fue fascinante observar cómo la privación del sueño redujo la actividad de las neuronas”, dijo en un comunicado de prensa de la UCLA el autor principal del estudio, Yuval Nir. Nir es investigador en el Departamento de Fisiología y Farmacología de la Universidad de Tel Aviv.

“A diferencia de la rápida reacción habitual”, añadió Nir, “las neuronas respondieron con lentitud y se activaron más débilmente, y sus transmisiones tardaron más de lo usual”.

La reducción de la actividad de las células cerebrales fue acompañada de unas ondas cerebrales más lentas.

“Unas ondas lentas, como las que hay durante el sueño, alteraron la actividad cerebral de los pacientes y el rendimiento en las tareas”, dijo Fried. “Este fenómeno sugiere que las regiones seleccionadas de los cerebros de los pacientes estaban dormitando, provocando lapsus mentales, mientras que el resto del cerebro estaba despierto y funcionaba de forma normal”.

El estudio, publicado en línea el 6 de noviembre en la revista Nature Medicine, subraya hasta qué punto es peligroso tener una carencia de sueño, según los investigadores.

La investigación previa ha asociado la privación de sueño con un aumento en el riesgo de depresión, obesidad, diabetes, ataque cardiaco y accidente cerebrovascular.

Fried y Nir tienen planeado seguir estudiando los beneficios del sueño y el mecanismo que subyace a los problemas celulares que preceden a los lapsus mentales.

La investigación fue respaldada por el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE. UU., el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU. y la Israel Science Foundation, entre otros.

FUENTE: University of California, Los Angeles.

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