De los 52 millones de trabajadores que hay en México sólo el 5 por ciento pude acceder a ingresos superiores a cinco salarios mínimos, por lo que el otro 95 por ciento tiene ingresos inferiores a los 12 mil pesos al mes, reveló un reporte del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

De acuerdo con el documento, el 62 por ciento de la población ocupada en México no cuenta con acceso a instituciones de salud (seguridad social), y el 42 por ciento tiene un ingreso laboral de hasta un salario mínimo. 

Para Rogelio Gómez Hermosillo, integrante de la coordinación de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza y Alianza Cívica, los empleos generados en el sexenio del Presidente Enrique Peña no permiten adquirir la canasta básica. “Trabajas y sigues siendo pobre”, mencionó.

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Ciudad de México

El 62 por ciento de la población ocupada en México no cuenta con acceso a instituciones de salud (seguridad social), y el 42 por ciento tiene un ingreso laboral de hasta un salario mínimo, reveló un reporte del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

De acuerdo con el informe Chiapas, Oaxaca y Guerrero encabezan la lista de los estados donde la mayoría de sus habitantes vive con bajos salarios, informalidad y pobreza, con el 77, 70 y 64 por ciento, respectivamente.

Estas mismas entidades vuelven a aparecer en el rubro de personas ocupadas sin ingresos o con ingresos de hasta un salario mínimo, al igual que los porcentajes más altos informalidad laboral: con 82, 81 y 80 por ciento, cada uno.

Es decir, las entidades federativas que mantienen la mayor proporción personas ocupadas que no reciben ingresos y con ingresos de hasta un salario mínimo, corresponde con los estados con mayor pobreza y mayor informalidad.

MÁS EMPLEO, PERO MAL PAGADO

El pasado 16 de noviembre, al clausurar la 108 Asamblea Ordinaria del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Presidente Enrique Peña Nieto “presumió” las cifras de empleo en el país.

Explicó que en octubre pasado se crearon 194 mil 758 empleos, lo que permitió imponer tres importantes récords: la cifra más alta de cualquier mes desde que se lleva registro en el IMSS; además, por primera vez en México se generaron más de un millón de empleos en 10 meses y en tercer lugar, se llegó a la cifra más alta de la historia 3 millones 328 mil 738 empleos formales creados en una sola administración.

Sin embargo, el documento “Bajos salarios, informalidad y pobreza, la debilidad social del modelo económico”, señaló que si bien durante 2012 y en lo que va de 2017 se han generado 3.6 millones de empleos, la creación de los mismos se ha dado en los menores rubros de salarios, mientras que en los rangos de mayores ingresos se ha reducido.

Para Rogelio Gómez Hermosillo, integrante de la coordinación de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza y Alianza Cívica, una buena parte de los empleos que se han creado en este sexenio no son empleos de calidad.

“Los datos más recientes es que el 42 por ciento de las personas que trabajan quedan en pobreza laboral, es decir, no tienen un ingreso suficiente para adquirir la canasta básica. Es decir, trabajan y siguen siendo pobres”, mencionó.

El Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico precisó que de los empleos generados en lo que va de este año, 15.5 por ciento corresponde al rango de hasta un salario mínimo; entre 1 y 2 salarios se ubica el 21.7 por ciento de los trabajadores, entre 2 y 3 el 3.3 por ciento.

En contraste, en los rangos salariales mayores a tres salarios mínimos, entre 3 y 5 y mayores a 5, se tuvo una caída del -9.6 por ciento y -30.6, respectivamente.

“Lo que se ve es que hay mucho trabajo formal, de hecho es una buena noticia. El problema es que cuando se analiza la composición por salarios, la población que recibe menores ingresos ha aumentado y la que recibe altos ingresos ha disminuido, siempre en términos de salario mínimo”, explicó a SinEmbargo Marcelo Delajara, director del Programa de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

El informe también destacó que hubo un incremento del 44.2 por ciento en el rubro de no identificados, así como una caída del -13.4 por ciento en el número de personas que no reciben ingresos.

Las entidades federativas con mayor ocupación y menores ingresos son Chiapas con 52.4 por ciento, Oaxaca con 49.2 por ciento y Guerrero con 48.3 por ciento.

En tanto, los estados con menor población con esta esta condición son: Chihuahua con 6.7 por ciento, Baja California con 6.9 por ciento, Aguascalientes con 8.6 por ciento y Nuevo León con 8.6 por ciento; las demás entidades superan el 10 por ciento de la ocupación con menores ingresos.

CRECE LA INFORMALIDAD

Lo anterior además se encuentra vinculado con un elemento estructural de la economía mexicana: la informalidad.

Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Michoacán mantienen a más del 70 por ciento de su población ocupada en la informalidad, una realidad que limita la generación de productividad en estas entidades y además representa una barrera para incrementar las condiciones sociales de sus trabajadores.

En el lado opuesto de la balanza, los estados con menor informalidad laboral aún se encuentran por arriba del 30 por ciento como Chihuahua con 35.9 por ciento, Nuevo León con 36 por ciento, Coahuila con 37.7 por ciento, Baja California con 39.7 por ciento.

En sentido contrario, aquellos estados donde la proporción de informalidad es menor, la generación de ocupación con mayores ingresos (superior a cinco salarios mínimos) es mayor, al mismo tiempo que es coherente con una menor proporción de su población en pobreza.

El estudio concluyó que la creación de empleos no es suficiente cuando se tiene que de los 52 millones de trabajadores sólo el 5 por ciento pude acceder a ingresos superiores a cinco salarios mínimos, por lo que el otro 95 por ciento tiene ingresos inferiores a los 12 mil pesos al mes.