A sus 85 años, el literato dijo al NYT que no echa de menos escribir; me duermo y me despierto sonriendo

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Nueva York.

No echa de menos escribir, según dijo recientemente Philip Roth al diario The New York Times (NYT).Cuando en 2012 anunció que se retiraba, el escritor estadunidense conmocionó al mundo de las letras. Se acabó la lucha con la escritura, escribió en un post-it amarillo que pegó en su computadora. Todas las mañanas miro esa nota y me da mucha fuerza, aseguró el autor, que ayer cumplió 85 años.

Ahora también llega a seis años de jubilado y no lo lamenta. Las razones que me llevaron a poner fin a la escritura literaria no han cambiado, dijo. El autor explicó que en 2010 tenía la sensación de que sus mejores trabajos ya los había escrito. Sencillamente me faltaba la vivacidad espiritual, la energía verbal o la buena forma física para iniciar el gran ataque creativo a una estructura compleja como una novela. Todo talento tiene sus condiciones, su naturaleza, su dimensión, su fuerza. Nadie puede estar siempre siendo productivo, explicó Roth, quien vive en la zona elegante de Nueva York, en la Upper West Side, y parte del verano lo suele pasar en la casa que tiene en Connecticut.

Desde que ha dejado de escribir, afirma que tiene muchas otras cosas que hacer. Se dedica mucho a leer, sobre todo ensayos. La lectura ocupa ahora el espacio de la escritura y constituye hoy la parte principal, el estímulo de vida intelectual. Además sale con amigos, acude a conciertos y va al cine. A ello se suma que su novela La conjura contra América está siendo adaptada a una serie de televisión. Junto a la hija menor de una ex pareja trabaja en una novela corta, así como en su autobiografía con el escritor estadunidense Blake Bailey.

Philip Roth está al tanto de la actualidad política. Nadie que conozca pronosticó un Estados Unidos como en el que hoy estamos viviendo, dijo en la entrevista que concedió por correo electrónico al New York Times. El presidente estadunidense, Donald Trump, es, en opinión de Roth, la catástrofe del siglo XXI, la catástrofe más humillante de Estados Unidos, dijo. Es un gran farsante, la desgraciada suma de todas sus insuficiencias, que no tiene más que la vacía ideología de un megalómano.

El escritor, que ha recibido numerosos reconocimientos y premios, y que para muchos sigue siendo el eterno candidato al Nobel de Literatura, nació en 1933 en Newark, desde donde se ve Nueva York, al otro lado del río Hudson. Hijo de una familia humilde de inmigrantes judíos, creció en el barrio obrero de Weequahic. A lo largo de su carrera ha escrito casi tres decenas de libros y a menudo publicó uno al año. Y jamás olvidaba el sarcasmo, el sentido del humor y la melancolía. Muchas de sus obras se desarrollan en Newark, durante su juventud.

Entre las obras más vendidas y celebradas figuran la trilogía Pastoral americana, distinguida con el Pulitzer; Me casé con un comunista y La mancha humana, también El escritor fantasma, Zuckerman encadenado,que compila tres novelas y una novela corta del autor, así como La lección de anatomía, El teatro de Sabbath, Elegía, El lamento de Portnoy, El animal moribundo o La humillación.Su último libro sigue siendo Némesis,que publicó en 2010.

Y para Roth está bien así. Por el momento lo único que me sorprende es que al final del día sigo estando aquí, dijo al New York Times.

Me duermo sonriendo y me despierto sonriendo. Estoy contento de seguir con vida, aseguró. DPA.