SANTA PAULA

Nunca antes el Colegio católico Thomas Aquinas, ubicado en las montañas de Santa Paula, California, estuvo tan cerca del infierno. Era la tarde del martes cuando las llamas delfuego Thomas, que han quemado 115,000 acres en el condado de Ventura, lo empezaron a rodear y más de 360 alumnos, profesores y empleados fueron evacuados de esa universidad privada.

Michael McLean, su presidente, no abandonó el campus esperando atestiguar un acto divino. Él asegura que lo vio. “Fue un milagro”, expresó el funcionario escolar, quien mostró a Univision Noticias los daños que el incendio ocasionó en los alrededores, pero al final sólo quemó una puerta del plantel.

“El fuego quemó completamente alrededor del campus. Fue catastrófico para todo el condado de Ventura, muchas casas se destruyeron, y nosotros estamos agradecidos con Dios y con los bomberos por salvar nuestra escuela”, señaló McLean.

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“A las 3 de la mañana del martes esa montaña (dice señalando un cerro localizado detrás del campus y que ahora luce ennegrecido) estaba completamente en llamas”, señaló. “Fue una experiencia aterradora”, indicó.

Cuando las cosas empeoraron, McLean y su esposa salieron de su casa, que se encuentra cerca del acceso principal del instituto y se refugiaron en las oficinas. Pero los equipos de rescate les sugirieron que se fueran a una cancha de fútbol. A ese lugar llegaron decenas de vecinos en sus autos.

Michael McLean frente al colegio Thomas Aquinas, que resultó ileso tras...
Michael McLean frente al colegio Thomas Aquinas, que resultó ileso tras el paso del voraz fuego Thomas. Isaias Alvarado

En tanto, varios bomberos combatían las flamas en los alrededores del plantel. No usaron helicópteros ni aviones cisterna debido a las fuertes ráfagas de viento, dijo el funcionario. “Hicieron un buen trabajo protegiendo la propiedad”, expresó agradecido. “Nosotros quisimos quedarnos para hacer lo que pudiéramos y también para saber que era lo que estaba pasando aquí”, agregó.

El colegio Thomas Aquinas, una universidad privada de artes liberales que se fundó en 1971, se ha enfrentado a un par de conflagraciones a lo largo de los años. En la década de 1980, un incendio forestal se aproximó peligrosamente al instituto y en 2005 otro siniestro forzó a una evacuación durante una noche. “Ese fuego no estuvo ni cerca de lo que fue este”, afirmó McLean.

Por ello, sus estudiantes, quienes duermen en el campus y solo salen durante los fines de semana, realizan simulacros rutinariamente. La tarde del lunes, antes de que los alumnos evacuaran en sus vehículos, les pidieron que se dirigieran a una iglesia católica en Ojai, a unas millas de allí.

A pesar de la amenaza constante, el presidente de esta universidad dice que no planean mudarse. “Esta propiedad fue un regalo y la hemos ido construyendo durante 40 años. No pensamos cambiar de domicilio porque estos edificios son permanentes”, indicó.

Este jueves, el plantel, que consta de aulas, salones, capilla, dormitorios, oficinas y jardines, lucía desolado. Aún ardía un poste de electricidad en la zona norte del campus y los fuertes vientos empujaban cenizas. Sus directivos esperan que la próxima semana se reanuden las clases.