Superó la cifra en 6.6% a la de un año antes, informan autoridades. La depreciación del peso y el aumento del empleo en EU, entre las razones. Migrantes crecieron los envíos por el riesgo de deportación: analistas

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CIUDAD DE MEXICO

Un año después del comienzo del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, marcado por una retórica antimigrante, las remesas de los trabajadores mexicanos marcaron un nuevo registro histórico.

En 2017, los trabajadores mexicanos en el exterior, la mayoría de ellos residentes en Estados Unidos, enviaron a sus familias 28 mil 771.3 millones de dólares, informó ayer el Banco de México. El monto, sin precedente desde que existe registro, superó en 6.6 por ciento al de un año antes, reportó.

Son ya cuatro años consecutivos en que el flujo de remesas alcanza registros históricos. La última vez que se registró una disminución en este flujo fue de 2012 a 2013, cuando bajó moderadamente de 22 mil 400 a 22 mil 300 millones de dólares. De entonces a la fecha, la aportación de los migrantes no ha dejado de aumentar.

En 2016, las remesas representaron para la economía mexicana una aportación de divisas por 27 mil millones de dólares, que se sumaron a los 24 mil 800 millones de 2015 y los 23 mil 600 millones de un año antes, de acuerdo con los datos del banco central.

La depreciación del peso y el aumento en las tasas de empleo de mexicanos residentes en Estados Unidos son dos de las razones económicas que explican el crecimiento de las remesas en este primer año de la administración del presidente Donald Trump, que comenzó el 20 de enero de 2017.

El flujo de remesas a lo largo de 2017 estuvo explicado por la política antimigratoria de la administración de Trump, comentó Alejandro Cervantes, analista de Banorte Ixe.

Al analizar las cifras del mercado laboral en Estados Unidos se puede apreciar que la creación de empleos durante 2017 favoreció más a las personas de origen mexicano nacidas en territorio estadunidense, detalló el analista.

El año pasado se crearon en Estados Unidos 209 mil empleos para mexicanos nacidos en aquel país, mientras en el universo de trabajadores migrantes sin ciudadanía estadunidense se registró una pérdida de 65 mil plazas, añadió el experto.

Si consideramos que las remesas son una modalidad de ahorro para los migrantes, el incremento observado en el flujo de 2017 obedece también a la política antimigratoria de Donald Trump.

Ello, apuntó, si se toma en cuenta que probablemente los trabajadores migrantes mexicanos continuaron descontando una mayor probabilidad de ser deportados, lo que reduciría significativamente su expectativa de ingreso permanente y, consecuentemente, aumentaría el incentivo para ahorrar.

Hacia adelante, consideró Cervantes, este factor será preponderante para explicar el flujo de remesas.