Los apoyos económicos que recibe el sector agrícola en México equivalen a sólo 0.56 por ciento del producto interno bruto (PIB) general, en contraste con el 0.70 y el 0.90 por ciento que destinan al mismo rubro países desarrollados que también pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o con el 3.25 por ciento que aplica China, indica un informe del organismo sobre 50 países que generan la mayor parte de la producción agrícola del mundo (entre ellos sus asociados y naciones emergentes).

Señala que en los pasados 30 años el monto global de los apoyos gubernamentales destinados a los productores agrícolas se redujeron a la mitad, al grado de que representan sólo 17 por ciento del ingreso agrícola bruto.

Los apoyos a los campesinos o productores equivalen en México a 9.2 por ciento del PIB agrícola, casi la mitad del 18.9 por ciento aplicado en los países de la Unión Europea y similar al 9.4 por ciento correspondiente a Estados Unidos, en tanto que en China llega a 21.3 por ciento.

La OCDE se congratula de que todos los países que la integran, entre ellos México, han avanzado en forma gradual para apartarse de instrumentos de política posiblemente distorsionadores, como el apoyo a los precios y los subsidios en insumos, en aras de políticas que no influyan directamente en las decisiones de la producción agrícola.

Critica que algunas economías emergentes se muevan en dirección contraria a incrementar el uso de políticas de apoyo vinculadas con los precios y la producción. En los países estudiados, 68 por ciento del apoyo a los agricultores se proporcionó en forma de apoyo a los precios de mercado, pagos basados en la producción o el uso de insumos sin limitaciones, lo cual distorsiona las decisiones de producción y también mercados y comercio de forma considerable. Sin embargo, existe contraste porque en las economías emergentes los apoyos al sector subieron hasta aproximarse al promedio de los países de la OCDE, en contraste con los niveles muy bajos o incluso negativos que registraban antes.

Coloca a México junto a países como Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, Brasil, Chile, Colombia, Israel, Kazajstán, Nueva Zelanda, Ucrania y Vietnam, que tienen “niveles de apoyo inferiores –en algunos casos bastante menores– al promedio de la OCDE”.

En el otro extremo, los niveles más altos de apoyo al sector se reportan en Islandia, Japón, Corea del Sur, Noruega y Suiza, mientras las naciones que conforman la Unión Europea, así como la Federación Rusa y Turquía, comparten el promedio de la OCDE, y China lo supera ligeramente.

En conjunto, los 50 países incluidos en el informe de este año proporcionaron un promedio anual de 585 mil millones de dólares de apoyo a sus agricultores en el periodo 2013- 2015 y otros 87 mil millones de dólares para los servicios generales que apoyan al sector, según el estudio.

En lugar de subsidios en insumos o apoyos en precios de productos agrícolas otorgados directamente a los campesinos, que para la OCDE resultan instrumentos de política posiblemente distorsionadores del mercado, los gobiernos han optado por impulsar sistemas de innovación para promover la productividad y sustentabilidad en el sector primario, así como realizar inversiones en educación e infraestructura, pero eso ha ocurrido en diferentes grados en cada país.

Para el organismo, se necesitan políticas más ambiciosas para enfrentar los cambios que enfrenta la agricultura, en particular dejar el apoyo directo a los agricultores y optar por brindar mayor ayuda a los sistemas de innovación que promueven la productividad y la sustentabilidad.