CIUDAD DE MEXICO

ARTICULO 23. …Nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito…

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

 

Los clubes de yates, ubicados en las playas de los poderosos económicamente, se han visto colmados de nuevos pasajeros, ansiosos y desesperados. Unos, por halagar al invitado, dispuesto a rematar sus bienes ante el cataclismo que se avecina. Otros, testimoniando los arreglos, las condiciones del negocio. Estos últimos, son los abogados del dólar.

En una esquina, los desesperados por despojarse de sus bienes mal habidos, para que no quede huella de su paso por la tortuosa vida de los contratos asignados sin licitación. En la otra, los compradores, por quedar bien con el beneficiario real de la operación: el accionista mayoritario de las empresas favorecidas con contratos de obras, pagados con nuestros exangües bolsillos.

 

¡El empresario sexenal se deshace de todo!

 

Juan Armando Hinojosa, el dueño formal de la constructora paraestatal Higa, rebosante de enormes prebendas y adjudicaciones al margen de la ley, ha sido convencido por sus abogados y asesores, para rematar sus activos, en espera de demandas irresolubles, de reclamaciones sin límite de la inminente explosión a sólo unos meses de distancia.

Sí, el poderoso firmón de los contratos más jugosos de la tolucopachucracia, Juan Armando Hinojosa,  ha decidido oír el consejo. Ha optado por deshacerse de Higa, la empresa más señalada por la opinión pública, la que ha sido recipiendaria de los mayores atracos del llamado sexenio. Y de sus subsidiarias, también, De todo. Tiene el grito en el cielo.

Los compradores, cuyos nombres no requieren ser revelados, pues son los operadores de siempre, los que no esperan‎ más que la decisión presidencial para actuar, son los hombres más ricos del cotarro, propietarios de las subastas y las regalías del gobiernito, a punto de fenecer.

La decisión de Juan Armando Hinojosa, obedece a la misma desesperación, a las patadas de ahogado que ya están dando los beneficiarios del peñato. No pueden cargar con el muerto, prefieren echar sus prebendas al primer desagüe que se encuentren. ¡Qué mejor que queden en manos de los dueños de la economía nacional, arguyen!

 

Las reuniones, en “la otra casa de las Lomas”

 

Las decisiones de venta, han sido reveladas en todos los comederos de esta capital, por los abogados más hocicones, a quienes en mala hora escogieron para cubrir sus transas. A la cabeza de los heraldos de las inmundicias legales, el lenguaraz del llamado sexenio: el infeliz Ulrich Richter Morales, y su esposa, Claudia Ramírez, dedicados al mismo negocio de abogados-tapadera.

‎Vociferan y presumen en los lugares más públicos de esta ciudad, que han sido contratados para tapar todos los estercoleros. Sus bocas más parecen un zaguán de carretoneros, que de abogados bien pagados para guardar secretos íntimos e inconfesables de los burladores de la ley.

No han parado en mientes, para gritar a voz en cuello, para que los comensales oigan, que la casa ubicada en Paseo de la Reforma esquina con Pirineos, en Lomas de Chapultepec, que fue la que le obsequió Juan Armando Hinojosa a Peña Nieto, además de la de La Gaviota, está siendo utilizada para fines deleznables. Es “la otra casa de las Lomas”, que decía Carmen Aristegui. Es la que está a nombre del consejero jurídico de la Presidencia, líder real del Congreso, Humberto Castillejos.

 

Acusaciones contra Higa serán “cosa juzgada”

EPN-Higa

Han confesado, en los lugares menos indicados para hacerlo, que en ella se reúnen periódicamente y con asiduidad, los abogados de Peña Nieto, el mismísimo Humberto Castillejos Cervantes, José Luis Nazar Dow, Ulrich Richter Morales y su esposa Claudia Ramírez, entre otros, para preparar trampas jurídicas execrables, que limpien a los defraudadores del sexenio.

Vea usted: con el invaluable apoyo de la PGR, preparan y presentan en los juzgados, las demandas, pruebas y alegatos que los perjudicados puedan presentar a fines del sexenio contra todos, tolucos y pachuquitas involucrados en los despojos a la Nación. Su finalidad anticipada, es que cuando eso suceda, los jueces declaren que se trata de casos juzgados, a los que ya dieron carpetazo por improcedentes.

De igual manera, presentan ante el SAT, las denuncias de fraudes fiscales esperables, para que los recaudadores los archiven por no comprobables. Cuando llegue el caso de que alguien se queje por los atracos fiscales, dirán que investigaron en su momento, y se trató de puras fantasías. Acto seguido, el SAT se irá con toda la fuerza del Estado, para levantarle las faldas a los quejosos, como de costumbre.

‎Denuncias fiscales y demandas por fraudes por adelantado, cobijadas por el principio de “cosa juzgada”. No podrá iniciarse ningún juicio, sobre un asunto ya sentenciado a favor de los malandrines. Los quejosos sólo tendrán que esperar la vendetta de la autoridad, que seguro se cebara en sus patrimonios.

 

El mismo abogado de Moreira, en España

 

‎A nadie le extraña el proceder huizachero de Ulrich Richter Morales y su esposa, Claudia Ramírez. Son los abogados que, a petición de Hinojosa y un respetable editor de uno de los diarios de mayor circulación, sacaron del enredado problema judicial-diplomático-político español al impresentable Humberto Moreira.

Pero hay modos y maneras. No se puede defender la causa de un criminal, para después andar vociferando los artilugios usados en cualquier mesón. Eso es de la peor ralea, de la baja estofa de hocicones que lo mismo se usan para un barrido que un trapeado, y después quieren reivindicar sus nefastas acciones ante la opinión del respetable.

Lo mismo que balconean a sus clientes, que han tenido la desgracia de caer en sus impúdicas manos, que a los posibles socios de los enjuagues.

 

Que Graco Ramírez, ¡defraudó a Hinojosa!

 

En días pasados, tuvieron el morro de pregonar que Graco Ramírez, el nefando gobernador del Estado de Morelos, era “un pinche ratero”, pues había roto su palabra, consistente en respetar el acuerdo que ya había entablado con Juan Armando Hinojosa.

Al ser informado por sus cuatachos de la SHCP de Vi(rey)garay, de que ya se habían radicado los 3 mil 500 millones de pesos para construir el penal de alta seguridad en ese estado, y no recibir noticias de Graco, Juan Armando se apersono en Cuernavaca, para reclamar la dilación de la obra previamente asignada, al mismo Gobernador.

Que la sorpresa que se llevó el aparente dueño de la paraestatal Higa, consistió en la respuesta de Graco: Sí –mutatis mutandi–, ya me asignaron el dinero, pero ya me lo gasté en otras cosas. El penal de alta seguridad, para reos especiales de la región y del país, fue objeto de un carpetazo caprichoso del gobernador, defendido con argumentos pueriles.

El mismo Juan Armando Hinojosa, acostumbrado a todos los desplantes posibles de los tomadores de decisiones de la tolucopachucracia, al ser bateado por Graco, se quejó con sus abogados, buscando respuesta, y ésta sólo encontró las bravuconadas de Ulrich y su esposa, que tiene un lenguaje que cualquier diablero envidiaría, en los comederos elegantes de la ciudad.

 

El pez por la boca muere, ¡y por sus abogados, también!

 

Hasta un asunto que merece la atención de la encabronada opinión pública nacional, como es el caso de la otra mansión de Peña Nieto en  Reforma y Pirineos, desconocida hasta hoy por el respetable,‎ que forma parte de los regalitos de Higa a la familia presidencial, ha sido aireada por macabros achichincles de tercer talón, a cuya lengua se debe que pase a ser objeto del escarnio merecido.

‎No me defiendas compadre, va a ser el grito de los desesperados tolucos y pachuquitas, que bastantes flancos desfavorables tienen que defender. Ahora ya saben a quién agradecerle que se sepan todos sus desaguisados jurídicos y legaloides.

Los abogados de cuello blanco, son cómplices comprobados de los próceres de la patria, ante juzgados civiles, penales y mercantiles, ante el inflexible SAT y ante los tribunales electorales y fiscales. Detrás de todos los atracos, el procónsul desnortado y ambicioso, Humberto Castillejos Cervantes.

‎Con esos defensores, ni a la esquina. ¡Son los primeros que pueden pagar el pato! El pez, por su boca muere, y por sus abogados, también.

‎Si a esa clase de ética profesional de las empresas y despachos al servicio del poder ilegítimo se refiere la nueva Ley Anticorrupción del peñato, está de antemano condenada a engordar el músculo de una corrupción que nos empobrece y avasalla sin decoro alguno.

¿No cree usted?

 

 

Índice Flamígero: ¿Se acuerda usted de aquellos 100 millones de dólares de Juan Armando Hinojosa en paraísos fiscales que conocimos a través de los Panama Papers? Pues estos ya estaban en bancos de EU, pero al día siguiente de que estallara el escándalo de la llamada “Casa Blanca de La Gaviota”, fueron sacados del vecino país del norte y triangulados a bancos que cuentan con la protección de Su Majestad británica. ¿Por qué el miedo?

 

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