• Los responsables en formar a los actuales tecnólogos, la mayoría de ellos ubicados en Silicon Valley, han adquirido un firme compromiso en integrar la moral y la ética en estos ámbitos de conocimiento.
  • El potencial tecnológico oculta un lado oscuro y es deber de los profesionales el llevar a cabo prácticas éticas y respetuosas con la sociedad.
  • Universidades como Stanford o la de Texas, destacadas en la formación industrial, ya están desarrollando cursos de ética informática, que serán parte del programa formativo del próximo año.

La informática, la tecnología y campos como la medicina, cada vez están más integrados y entremezclados, por lo que los expertos en formación presionan para que el desarrollo profesional se acompañe de prácticas éticas y una renovación del código deontológico.

Recientes polémicas, el auge de las fake news o avances algo controvertidos han puesto en duda ese ethos llevado a cabo por los tecnólogos de “primero crea y luego pide perdón”. Por ello, que las universidades americanas más prestigiosas ya estén preparando a los estudiantes para lidiar con los efectos secundarios de la era tecnológica.

Hasta ahora, pocas compañías se habían parado a pensar en la implicación de la ética en su trabajo. Pero ahora ven la urgencia de actualizar las competencias y habilidades de sus profesionales.

Actualmente, Harvard y el MIT colaboran en la impartición de un curso conjunto sobre ética y regulación de la inteligencia artificial. La finalidad es que los profesionales que se mueven en los campos de la innovación tengan en cuentan las consecuencias de sus invenciones e incluyan la ética en los factores para evaluar la efectividad de sus creaciones.

Esta formación ya existe en departamentos de Filosofía, Derecho, pero la idea es integrarlo dentro de las carreas informáticas y técnicas y tratarlo desde el punto de vista de los ingenieros de software o los diseñadores de productos.

Como comenta el profesorado de Stanford y MIT, los desarrolladores de software no son conscientes del dolor físico, el sufrimiento humano o la exclusión social, cuando desarrollan sus proyectos. Estas son consecuencias reales que están causando nuevos productos, como los coches autónomos o la automatización de ciertos procesos.

INSTITUTO TECNOLÓGICO DE MASSACHUSETTS

EL MEJOR DESTINO PARA ESTUDIAR EN EL EXTRANJERO

La importancia de la ética tecnológica se acentúa con la popularización de ciertas innovaciones, en especial, con el peso que está cobrando el aprendizaje automático y el uso de algoritmos en decisiones que afectan directamente a personas y grupos sociales.

Para el éxito de esta integración, los expertos insisten en que hay que ir más allá de la concienciación individual y que estos programas deben integrarse en las políticas empresariales de las grandes compañías. Ya es el caso de algunas empresas, como Ebay o LinkedIn, ya que son estas las que han destinado fondos para la financiación de estos cursos.

En definitiva, la intención es estimular a los tecnólogos para que, cuando trabajen, también piensen en: ¿Es justa la tecnología con la sociedad? ¿Cómo aseguro de que los datos no estén sesgados? ¿Deberían las máquinas juzgar a los humanos?