Donald Trump objetó a los medios de comunicación etiquetándoles la esencia de su política migratoria, la “deportación masiva”. Añadió: “La gente se dará cuenta de que no solamente tengo las mejores políticas, sino que tendré el corazón más grande que nadie”.

A pesar de la objeción de Trump, he aquí los hechos sobre sus promesas en inmigración, ninguna de las cuales ha refutado:

Todo ello se suma, de hecho, a un plan integral de deportación masiva. El término puede no gustarle a Trump, pero ciertamente ha abrazado esa política.

Además de las profundas consecuencias morales de llevar a cabo la deportación masiva, el centro-derechista American Action Forum dio a conocer un estudio esbozando las asombrosas consecuencias de la idea de la deportación masiva de Trump, hallando que “[de implementarse la deportación masiva] reduciría la producción real del sector privado de 2.9% hasta 4.7% o de $381.5 miles de millones hasta $623.2 miles de millones”. Y el New York Times analizó las implicaciones prácticas de las propuestas de Trump, confirmando que sus políticas migratorias no solamente son inhumanas, sin que serían exageradamente costosas y casi imposibles de llevarse a cabo.

Por supuesto que estos espeluznantes detalles se suman a otras viles políticas propuestas por Trump, tales como la promesa de eliminar las protecciones a 700,000 Dreamers desde su primer día como presidente; prohibir el ingreso a Estados Unidos a todos los musulmanesconstruir un muro en la frontera con México (y forzar a ese país a pagarlo al tomar medidas estrictas contra las remesas); y perseguir y regresar a su país a los refugiados sirios que ya están reubicados en Estados Unidos.

De acuerdo con Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice, “hay una razón por la que a Donald Trump no le gusta el término ‘deportación masiva’. Tiene un rechazo de los estadounidenses por un margen de 4 a 1, es antiestadounidense y no es práctica. Su espeluznante plan, alguna vez adjudicado a los delirantes movimientos nacionalista blanco y antiinmigrante, ha sido presentado repetidamente por el propio candidato. Sabemos cuál es su posición. Las radicales e imprudentes ideas de Trump nos están forzando a escoger qué tipo de país aspiramos a ser. ¿Queremos vivir en su irreal Estados Unidos, con una Fuerza de Deportación que vaya a los vecindarios latinos y detenga a niños ciudadanos estadounidenses con tácticas de estado policiaco que minen nuestra democracia? ¿O en un Estados Unidos donde valoramos la diversidad de orígenes y los ideales compartidos, donde lo que nos define no es el color de la piel, el lugar de nacimiento, el acento al hablar, el género, la preferencia sexual o la discapacidad, sino nuestro carácter y aportaciones? Para nosotros la elección es clara”.