La batalla electoral por el escaño de Dianne Feinstein, en el senado federal,  impactará cimientos y orientación del Partido Demócrata, que habrá de decidir entre el statu quo y las políticas moderadas y antiinmigrantes de ella o el cambio generacional representado por el actual presidente del Senado de California. Una mirada a su pasado, su trayectoria, formación y desarrollo.

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Con camisa blanca y corbata azul, Kevin de León hablaba con enjundia, con aplomo, con convicción, con conocimiento de causa. Ante sí tenía a sindicalistas, maestros, académicos, líderes comunitarios, profesionistas,  mexicanos, centroamericanos.  Eran sus adherentes, su estímulo y también un recordatorio de las luchas, de las victorias y derrotas, del caerse y levantarse. Y ante ellos inició una campaña de lo que constituye su mayor reto: ser senador federal, donde se permanece muy cerca de las poleas del poder nacional.

Ahora, como presidente del Senado estatal, de 50 años, Kevin es el segundo hombre en importancia política en California, después del gobernador. Forma parte del andamiaje político que ha conducido al Golden State a la palestra, a la vanguardia, por el terreno fértil y necesario de una agenda progresista, humana e inclusiva que englobe a los 39 millones de habitantes del estado. Una respuesta al signo de los tiempos.  Una resistencia al Trump excluyente, racista, propagandista del odio contra la diversidad, antimexicano y antilatino.

Reza el axioma que California dicta las modas de Estados Unidos en todos sentidos. Y lo acredita día con día teniendo como género motor a una camada de políticos  latinos –mayoritariamente jóvenes- surgidos del barrio, que han sufrido las andanadas del círculo vicioso de la pobreza y de los republicanos despiadados y crueles.

Y Kevin reflexiona en su discurso: siempre le han dicho – a él como a miles y miles de latinos de ayer y hoy- que espere, que todavía no le toca, que no sea impaciente, que le va a llegar su turno. O sea: vete al final de la cola, espérate para que no que toque nunca.

Pero Kevin trascendió a esas voces ya que -como lo ha reiterado a La Educación- su origen lo concientiza y se convierte en clamor que lo lanza a la lucha. Ahora, expresó, quiere trabajar para constituir una sociedad donde todos tengan igualdad de oportunidades y donde no se pierda el derecho a soñar y a ser lo que cada uno quiera.

SU JEFE

Juan José Gutiérrez.

En aquel espacio abigarrado de emocionados apoyadores se encontraba, serio, mostrando más que evidentes signos exteriores a su emoción,  el dirigente comunitario Juan José Gutiérrez, quien fue jefe de Kevin de León, durante casi diez años – en la década de los 90- en la organización One Stop Inmigration and Educational Center, ubicada en la Whittier y la avenida César Chávez, en el este de Los Angeles.

De traje, enhiesto, sostenía una pancarta de apoyo a Kevin. Luego recordaría que una noche de agosto de 1989 en una casa de South Gate, Fabián Núñez le presentó a Kevin Alejandro de León, quien entonces tenía 22 años.

Fabián – quien años más tarde fue líder de la Asamblea de California, durante la gestión de Arnold Schwarsenegger- y Kevin eran amigos de la infancia. Se conocieron en San Diego y estudiaron juntos. Apenas terminó la licenciatura en la Universidad de California San Diego, Fabián vino a Los Angeles y empezó a trabajar con Gutiérrez.

A Kevin, quien era miembro de la Universidad de California Santa Bárbara, Gutiérrez le dio el cargo de encabezar las oficinas de One Stop en Santa Bárbara, Ventura y San Luis Obispo. Llegó a manejar 15.

“Kevin y Fabián  fueron los dos lugartenientes en los que más confiaba y de los más habilidosos. Llegaron a  puestos de liderazgo sin precedente en la historia política mexicoamericana en California”, dice. En su momento, los consideró “mis pupilos”.

Juan José Gutiérrez y Kevin de León.

Ya como parte del equipo de Gutiérrez, Kevin tomó parte activa en la resistencia contra la Proposición 187, impulsada por el gobernador republicano  Pete Wilson, que negaba servicios públicos a los indocumentados y obligaba a maestros, doctores, enfermeras y empleados públicos a denunciarlos a la policía o al servicio de inmigración.

Cuando dentro de la dirigencia latina se afirmaba que era pretencioso llevar a cabo una manifestación multitudinaria contra esa propuesta, Kevin se paró en la asamblea y se sumó a la estrategia de Gutiérrez, de realizar la más ambiciosa muestra de poder latino posible.

Y así ocurió, el 16 de octubre de 1994 más de 300 mil personas marcharon del este al centroangelino. Fue la más numerosa expresión latina en la historia de EU hasta ese entonces.

Kevin formó parte del equipo pivote de esa organización. Aquél tiempo – ha dicho- fue de aprendizaje que lo marcó. Vivió las penurias y dolores de un pueblo agobiado y agraviado por los ultraderechistas republicanos.

Y ahora, como líder senatorial ha impulsado legislaciones en favor del medio ambiente – de ribetes internacionales- de la protección de los trabajadores al través del mayor salario establecido en el país, para el control de armas y, sobre todo, creó el Acta de Valores de California, que ha ubicado a California como el primer estado santuario de inmigrantes de la nación.

Es, igualmente, puntal en la resistencia californiana contra los ataques de Trump.  Kevin le responde con tesis o en los tribunales.

“Con Donad Trump no hay posibilidad de capitulación. Yo lucharé por ustedes”, afirmó durante el lanzamiento oficial de su campaña desde el Centro Universitario Técnico de Comercio de Los Ángeles.

“California liderará la resistencia contra todo aquel que quiera cambiar el tejido social y la constitución”, aseguró .

CONTRA FEINSTEIN

En esta pelea se enfrascan el oriundo del barrio Logan, en San Diego – típicamente mexicano- de madre migrante , por cierto hasta hace poco se supo que era guatemalteca, de padre chino, y la octogenarian demócrata Dianne Feinstein, de 84 años, acaudalada, quien va por su quinto período como senadora.

“Ella nunca ha vivido la pobreza, nunca ha sentido hambre, es privilegiada”, dijo Gutiérrez.

En esta  elección la disyuntiva es: el partido demócrata va a seguir dominado por políticas moderadas como las que ha encabezado Feinstein o se reciclará con savia joven, plural, progresista, moderna, con fuerte sentimiento de pueblo.

Gutiérrez afirma que en no pocas ocasiones, Feinstein ha encabezado políticas antiinmigrantes y antimexicanas. Ella, agregó, se ha hecho eco de algunos calificativos racistas de Trump.

“Cuando le hemos insistido a Feinstein que encabece una política  favorable a una reforma migratoria, siempre su respuesta  fue que no iba a encabezar eso porque no había condiciones para que el proyecto avanzara y proponerlo a sabiendas que no se iba a votar por esa propuesta era perdida de tiempo”, indicó.

Asistentes.

PRIMERAS ELECCIONES, EN JUNIO ENTRANTE

Con base en las nuevas reglas, en junio entrante habrán de participar todos los aspirantes –demócratas o republicanos- y los primeros dos lugares se enfrentarán en noviembre, aunque sean del mismo partido.

Los latinos son ya cerca del 25% del padron electoral. Los decisivos en las elecciones. Por eso, la consigna en la campaña de Kevin es convencerlos que voten por él.

Kevin deberá abandonar la presidencia senatorial californiana. Puede ocurrir a principio del 2018.

Se meterá de lleno en campaña. Son momentos decisivos.

En 1994, la batalla contra la Proposición 187 se perdió en las urnas, pero luego se ganó en los tribunales. Lo más importante es que elevó la concicencia del pueblo trabajador inmigrante como nunca en su historia había ocurrido hasta ese momento. Ahora, la campaña de Kevin es un paso grande para entrar a nueva era política con el fin de que los latinos ganen una batalla sustantiva. Para ello, hay que vencer al statu quo, al estado de cosas presente que impide el desarrollo del potencial y bienestar latino.