“La consigna es luchar”, dijo el vicepresidente de los maestros de LA, Juan Ramírez.  Mentores, solidarios con su sindicato ante fallo de la Corte Suprema que afectaría a organizaciones de trabajadores.

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La consigna es luchar. La batalla para repeler ataques a la educación pública y a la comunidad no es de un día. Por eso se encuentra en marcha el proceso para que se unan padres, estudiantes y educadores.  No hay de otra.

Esto no va a cambiar si no se unen todas las comunidades para hacer gran frente a ataques a la comunidad. No es que el maestro quiera más dinero. El pleito es que las corporaciones, los ricos y los sectores políticos derechistas, conservadores, si pudieran  pagarían cualquier cosa al pueblo trabajador como en tiempos cuando no había sindicatos, de acuerdo a tesis de Juan Ramírez,  vicepresidente del Sindicato de Maestros de Los Angeles (UTLA, siglas en inglés), que tiene 33 mil miembros.

Originario de Jalisco, Ramírez acude a planteles para dialogar con mentores sobre la necesidad de permanecer adheridos al sindicato magisterial ante el posible golpe que recibirán de parte de la Corte Suprema, que habrá de fallar en en junio venidero sobre el caso Janus v AFSCME . La demanda se pronuncia porque el pago de cuotas a los sindicatos sea voluntaria y no obligatoria, como ocurre en California desde hace 40 años.

A nivel de dirigencia de gremios magisteriales de Los Angeles, de California y nacionales la percepción es que el máximo tribunal del país – con 5 de sus 9 miembros de corte conservador-tiene amplias posibilidades de favorecer al demandante, Mark Janus, que se inconformó por el pago de las cuotas sindicales. Sin embargo, acusan que detrás de esa querella están magnates, privatizadores de los servicios públicos y es apoyada por la administración Trump. Se estima que los sindicatos perderían miembros e ingresos del orden del 20 al 40 por ciento.

Ante ese escenario, Ramírez resalta el significado de los sindicatos en la historia y crecimiento de Estados Unidos y como instrumentos de defensa y lucha del pueblo trabajador. Y para abonar sus tesis, se  refiere, además, al caso de su señora madre, quien fue costurera y pertenecía a un sindicato.  Después de 15 años, en la actualidad esas trabajadoras ganan el salario que devengaba la autora de sus días, por una razón: ya no tienen sindicato que las defienda y promueve mejoras salariales.

Ramírez afirma que tras las reuniones con los maestros, le sorprende la respuesta, favorable al sindicato.

“ Siento que estamos haciendo lo correcto educando a miembros. Incitándolos a que sigan en nuestro sindicato”, dijo.

Se le pregunta, además, por los carteles que en diversas partes de la ciudad ha sido instalados, que dicen: “ Estamos listos para pelear por la equidad y  la educación pública”.  Corresponden al organismo We are public school y son respaldadas por el sindicato magisterial angelino.

¿Qué significan esos carteles?, se le inquiere y responde de inmediato:

“Que estamos en la lucha. Esta gran batalla no es de un día. Debemos insistir. Hay padres, estudiantes, educadores que nos unimos. Esto no va a cambiar si no nos unimos todas las comunidades para hacer gran frente a ataques a la comunidad”.

LA IMPORTANCIA DE LA UNIDAD Y FUERZA SINDICAL

Aseguró, asimismo, que esa unidad y fuerza sindical se acreditó en las negociaciones con el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD, siglas en inglés), que aceptó demandas de profesores lo que permitió un acuerdo sobre beneficios medicos para ellos y sus familias.

Dijo que los ocho sindicatos que tienen contrato con el distrito escolar hicieron causa común en este tema. Ahora, para firmar el convenio falta que los maestros y la Junta de Educación de LAUSD lo aprueben .

Dijo que aparentemente sólo uno de los siete integrantes de ese cuerpo directivo está en desacuerdo: Nick Melvoin, quien ha sido apoyado por las escuelas chárter y está abiertamente contra el sindicato y la educación pública.

Ramírez indicó que se necesitan 4 votos y asegura que pueden lograrse.

Llegamos acuerdo . estamos proceso que miembros voten. Hemos salido adelante, protegido servicio De esta manera, los maestros y sus familias mantendrán sus beneficios medicos, que no los tienen otros distritos escolares ni los mentores de las escuelas chárter, donde tienen lo básico pero sólo para ellos no para los suyos.

El contrato en su parte médica estará vigente hasta el 2020.

Ramírez apuntó a un hecho fundamental en la decisión de las autoridades para lograr el acuerdo:

“Hemos logrado este contrato porque sabían ellos –los miembros de la Junta Educativa-mque estábamos a punto de decir que ibamos a hacer una  acción grande”.

Se refería a la posibilidad de hacer un paro en cas de encontrar cerrazón de esa junta, pero no fue el caso.

Ahora falta sólo acordar lo relacionado con la demanda de incremento salarial de los maestros. El sindicato pide un 6.5 por ciento, mientras que el distrito escolar ofrece sólo el 2 por ciento.

El dirigente indicó que han transcurrido ya 4 años de que los maestros no gozan de ningún incremento en sus emolumentos.

En tanto, siguen negociando dos o tres veces por mes. Dentro de dos meses se sabrá el grado de avance que tienen, indicó Ramírez.

Este es el video de la entrevista a Juan Ramírez, vicepresidente de UTLA