El nuevo mandatario no es Terminator, es Negotiator, señala el empresario. Hay la oportunidad de volcarnos al desarrollo interno y consumir lo nuestro.  Está provocando para saber si tenemos alguna debilidad, afirma.

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La posición del gobierno mexicano para negociar con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debe ser de firmeza, sin enojos, pero también sin entreguismo, afirmó el empresario Carlos Slim Helú. “No es Terminator, es Negotiator”, caracterizó al nuevo huésped de la Casa Blanca, de quien dijo que vive una utopía regresiva con su intento de volver al periodo glorioso de la manufactura estadunidense del siglo XX. Planteó la necesidad de volcarnos de nuevo y por completo al desarrollo del mercado interno y a consumir lo producido en el país, porque la mejor barda son las inversiones, la actividad económica y el empleo en México. La gente se va porque no encuentra oportunidades aquí, no se va a turistear.

Slim convocó este viernes a una conferencia de prensa, a la que se presentó acompañado de sus hijos Carlos y Marco Antonio. Apenas inició el encuentro, destacó la unidad nacional, la más sorprendente que he visto desde los sismos de 1985, como respuesta a las actitudes de Trump hacia el país. El empresario mexicano respaldó explícitamente las acciones que ha tomado el presidente Enrique Peña Nieto, como cancelar la visita de finales de este mes a Washington.

La actitud del pueblo de México, anteponiendo el interés nacional, es la más grande que he visto, dijo. Hemos aprendido las lecciones de la falta de unidad, añadió.

Aunque la convocatoria fue para hablar sobre todo de Trump –con quien se reunió el 17 de diciembre en Florida–, Slim habló de la política interna. Se descartó como candidato presidencial en las elecciones del próximo año. Mi vocación es empresario, respondió a una pregunta de la prensa. Agradezco el apoyo, pero puedo hacer más desde el lado empresarial, agregó cuando fue interrogado por la proliferación de mensajes en redes sociales para que se presente a las elecciones presidenciales.

Sobre la ventaja que varias encuestas dan a Andrés Manuel López Obrador, dirigente de Morena, con miras a la elección de 2018 dijo: No son carreras de caballos. Hay que esperar que avancen las cosas y conocer los programas de los partidos políticos y las propuestas de los candidatos. Ojalá que, sea quien sea (el próximo presidente) pueda ir hacia adelante. Ya que está Trump podamos ir hacia adelante y que el país continúe unido para que no tengamos que buscar oportunidades de empleo fuera de México, declaró.

El muro y los mexicanos

Para el empresario, las políticas ds Trump hacia México representan una oportunidad. Ojalá le funcione su plan. Imaginen los beneficios para México si la economía de Estados Unidos crece 4 por ciento, se crean 25 millones de empleos y se invierte un billón de dólares en infraestructura, planteó.

Para construir la infraestructura que Trump anunció, Estados Unidos va a necesitar la mano de obra de los mexicanos que están allá, añadió. Es claro que van a necesitar a los mexicanos. Casi casi, la barda la van a tener que hacer los mexicanos. Pues ¿quiénes la van a hacer, acotó.

Sobre la construcción del muro en la frontera común, el tema que ha tensado la relación binacional a un punto que calificó como el más delicado en un siglo, Slim insistió en que la mejor barda son las inversiones, la actividad económica y el empleo en México. Esa es la mejor barda. La gente se va porque no encuentra oportunidades en México. No se va a turistear.

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Ni enojo ni entreguismo, recomienda el empresario Carlos Slim al gobierno mexicano.Foto Carlos Ramos Mamahua

Trump según Slim

En varias ocasiones a lo largo de la conferencia, Carlos Slim –uno de los cuatro hombres más acaudalados del mundo– hizo referencia a Great again: how to fix our crippled America (Grande otra vez: cómo arreglar a nuestro dañado país), el libro en el que Trump traza los planes que tiene para su presidencia. Lo conocí más leyendo su libro, que por cierto todavía no termino, que en la cena que tuve con él, apuntó el empresario.

Trump es un gran negociador. Hay que conocer su libro para no espantarnos. Me parece que está tocando para saber si tenemos alguna debilidad. Lo peor para tratar con él es enojarse. A lo mejor está provocando para negociar, describió.

El presidente estadunidense, quien tiene una gran estimación por México, representa un gran cambio en la forma de hacer política y de gobernar, consideró Slim. En un momento en que la sociedad cambia de una orientada a la industria a otra enfocada en los servicios y la tecnología, Trump tiene claro que hay que transformar Estados Unidos, añadió. Algunos de sus proyectos van con la nueva civilización, como son la infraestructura, la ciencia, promover mayor inversión de capital privado, la salud y la educación, apuntó. Pero también tiene actitudes de regreso al pasado, utopías regresivas, como tratar de retornar a la exitosa sociedad industrial de Estados Unidos del pasado.

Como parte de esa visión del pasado Trump plantea varias políticas que tienen impacto directo en México. Hacer regresar empresas estadunidenses asentadas aquí o imponer aranceles a las exportaciones mexicanas a aquel país son unas de ellas. Está claro que si las manufacturas regresan a Estados Unidos van a crear unos cuantos empleos, pero 325 millones de consumidores estadunidenses lo resentirán con mayores precios, dijo.

Ojalá que dentro de su hiperactividad Trump se dé cuenta de que la diversidad, los derechos humanos, el medio ambiente y la globalización son valores importantes, fundamentales.

Regreso al mercado interno

Otra oportunidad que se presenta para México con la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos y el giro que a partir de ese hecho se ha dado en la relación bilateral es la de volcarnos por completo en el desarrollo de la economía interna, expuso Slim. Pensar en el desarrollo con el sector externo es importante, pero no debe ser excluyente de la economía interna, apuntó.

La inversión extranjera representa sólo 15 por ciento de la inversión total que se realiza en el país, agregó. Qué bueno, dijo, que venga, porque da empleo y transfiere tecnología. Esa hay que apoyarla, añadió. Incluso, se manifestó contrario a boicotear a firmas estadunidenses, como se ha llamado en redes sociales.

Hay que crear campañas para consumir lo hecho en México, propuso. Más que preocupados por lo que pasa en Estados Unidos, hay que voltear a ver nuestro propio país para que las oportunidades estén adentro y la mejor forma de hacerlo es poner en marcha un programa de sustitución de importaciones, moderno

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