Hace más de 30 años, Angélica Salas, ingresaba a Estados Unidos como una  indocumentada más que se perdía en ese aluvión de inmigrantes que se desplazaban como parte de esa marea de ida y vuelta a través de la frontera de México, en busca de un futuro mejor.

Tras dos intentos fallidos de los “coyotes”, al final el cruce de la pequeña Angélica se produjo con éxito para poder reunirse con su padre y su madre —ambos inmigrantes del estado de Durango—, que la esperaban impacientes en la ciudad de Pasadena, California.

“Yo era muy niña. Y mi padre, que trabajaba muy duro en el sector de la construcción y mi madre, que era costurera, se sintieron muy alegres y aliviados cuando finalmente me tuvieron en sus brazos”.

Desde entonces, esa experiencia persiguió a Angélica Salas hasta transformarla  en una de las más destacadas defensoras de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.

Desde entonces,  eligió caminar en los zapatos de decenas de miles de inmigrantes  indocumentados que han tocado a las puertas de su organización en busca de ayuda.

En 1999, luego de una azarosa lucha por regularizar la situación migratoria de su familia, Salas aceptó la dirección ejecutiva de la Coalición  en Defensa de los Derechos de los Inmigrantes en Los Angeles (CHIRLA).

Casi dos décadas al servicio de quienes han experimentado el amargo sabor de la persecución, la explotación y en muchos casos el latigazo del odio racista.

Hoy, esta labor, ha sido premiada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el reconocimiento Alfonso García Robles, un galardón que compartirá en esta primera edición con la histórica líder del movimiento en defensa de los derechos civiles y co fundadora del sindicato agrícola, United Farm Workers (UFW), Dolores Huerta.

Con el alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti; con el abogado fundador del Centro para el Servicio Legal para Inmigrantes, Kalman D. Resnik y con la organización American Civil Liberties Union (ACLU) que, durante décadas, se ha distinguido por su defensa de la comunidad inmigrante.

— ¿Que significa este reconocimiento de la UNAM?

“Para mi es un gran honor. Porque desde siempre he sentido un gran amor por mi país, México. Soy una inmigrante mexicana que ama profundamente su país de origen. Por eso es muy bonito recibir un reconocimiento por el país que te vio nacer. Y por una institución tan respetada en todo el mundo como la UNAM”.

— ¿Si comparamos la política migratoria de Donald Trump, con la de George W Bush o la de Barack Obama, cuál diría que es la diferencia? ¿De qué tamaño es el desafío para una activista como usted en la era Trump?

“Aunque es cierto que durante las presidencias de George W Bush o la de Barack Obama hubo redadas y deportaciones, lo que marca la política migratoria de Donald Trump es el profundo odio hacia nosotros.

“Durante las administraciones Bush o la de Obama, a la mejor tenían problemas similares a la hora de intentar resolver el problema migratorio. Pero no nos odiaban. Bush aseguraba que la aportación y la importancia de la comunidad inmigrante tenía que ser reconocida.

“Durante la presidencia de Obama, también se insistió en la importancia de la comunidad inmigrante. Pero las resistencias de los republicanos le impidieron avanzar para hacer realidad una reforma migratoria,

“Pero lo que distingue hoy a la presidencia de Donald Trump es que hay un odio profundo contra los inmigrantes. Por eso se ha combinado una mala política migratoria con la práctica desembozada del racismo y el acoso.

“Esta es la gran diferencia y es lo que tenemos que entender para defender mejor a nuestra comunidad…”

— ¿Y en este tiempo en el que se ha acentuado más el odio racista, hay acaso espacio para la esperanza de esa comunidad que sigue en las sombras?

“Yo creo que este momento tiene que ser considerado como la mejor oportunidad para organizarnos y para luchar con el fin de que, nunca más, una persona como Donald Trump llegue a la presidencia de Estados Unidos.

“Pero, además, es momento para que países como México y las naciones de Centroamérica, sean capaces de crear oportunidades. Para evitar que nuestra gente siga huyendo de la pobreza, de la falta de oportunidades o de la persecución…”

Angélica Salas recibirá en septiembre próximo el reconocimiento Alfonso García Robles en la sede de la UNAM en la Ciudad de México.