Afirma que liberan a violadores, predadores, asesinos, pandilleros. Gente muy mala, muy mala.

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El presidente, Donald Trump no sorprendió a los asistentes —ni a quienes observaban a la distancia—, cuando volvió a repetir hoy su viejo mantra de campaña:

“Las ciudades santuario liberan a miles de inmigrantes criminales de nuestras prisiones…Y en muchos casos, son muy malos actores. Violadores, predadores, asesinos, pandilleros. Gente muy mala, muy mala…”, dijo Trump para remover de nueva cuenta el viejo rescoldo del pandemónium racista.

La puesta en escena fue en el Salón Roosevelt de la Casa Blanca, el punto de encuentro de una Mesa Redonda para debatir la amenaza de las “ciudades santuario”.

Aunque, más bien, el motivo del encuentro fue para lanzar una batería de ataques y advertencias contra California, un estado al que Donald Trump le ha declarado la guerra por su defensa de las ciudades santuario dentro de sus límites.

Por si acaso había duda de las intenciones de esta mesa redonda, el congresista por Texas, Michael McCaul, no tuvo ningún reparo en apuntar contra los líderes políticos del Estado de California:

“Yo lo que veo en California es un quiebre del sistema… California está construyendo el Muro equivocado porque es un Muro entre la policía federal y la policía local. Ni siquiera (hay confianza con ellos) para trabajar conjuntamente en las Fuerzas de Tarea Conjuntas contra el Terrorismo”, dijo McCaul.

McCaul, presidente del comité de Seguridad Nacional en la Cámara de Representantes, promueve un proyecto de ley para eliminar los fondos federales hacia las ciudades santuario.

Las palabras, del congresista republicano por Texas, Michael McCaul, fueron una alusión a la Fuerza de Tarea Conjunta creada tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Es decir, siguiendo con la línea argumental de McCaul, California no es un estado digno de confianza para el resto del país ya que, desde su territorio convertido en santuario de la comunidad inmigrante, puede saltar el próximo atentado terrorista.

A la advertencia de McCaul, se sumó de forma entusiasta la republicana por Arizona, Martha McSally, quien bromeó al asegurar que quizá no sólo sea necesario un Muro para garantizar la seguridad fronteriza con México, sino extenderlo por el costado occidental de California:

“Desde Arizona vemos los peligros de la frontera sur. Pero si continúan estas peligrosas políticas en California, quizá necesitaremos construir un muro entre California y Arizona porque recientemente arrestamos a miembros de las pandillas de la M13 que nos llegaron desde California”, añadió McSally.

Las palabras de McCaul, por cierto uno de los congresistas más ricos del Congreso, y de su colega republicana en Arizona, McSally, arrancaron un gesto de aprobación de Donald Trump y del Fiscal General, Jeff Sessions, quien se ha convertido en el artífice de la más cruel campaña de redadas y deportaciones en la historia reciente.

“Señor presidente —dijo con tono ominoso Jeff Sessions—, lo que está ocurriendo en California equivale a poner un cuchillo en el corazón de las relaciones y la cooperación entre las autoridades estatales y federales.

“En el fondo, estas políticas jurisdicciones santuario son una apuesta por fronteras abiertas. Una afrenta a la ley de inmigración federal fundamental en Estados Unidos”, añadió Sessions, un hombre empleado en dejarse la piel en su campaña contra la inmigración indocumentada para acallar así la furia del presidente Trump por su negativa a intervenir directamente en la investigación que realiza el fiscal especial, Robert Muller, sobre la presunta intervención de los rusos en las pasadas elecciones presidenciales.

Tras el conclave en la Casa Blanca, para despotricar contra el Estado de California, representantes de distintas organizaciones le pidieron a Trump “dejar de politizar” la seguridad pública y poner un esfuerzo mayor en una reforma migratoria justa y comprensiva:

“La administración Trump necesita dejar de politizar la seguridad pública. Las autoridades locales saben cómo mantener seguras sus ciudades y necesitan los recursos federales para hacerlo”, aseguró Ali Noorani, Director Ejecutivo del Foro Nacional sobre Inmigración.