El clérigo presentó libro del que es coautor, en la FIL de Guadalajara.De ellos he recibido la mayor lección de mi vida: perder el miedo. Cuando las personas son forzadas a salir de sus lugares de origen y padecer violencia, nadie las puede parar, alerta

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Guadalajara, Jal.

En la presentación del libro Solalinde: los migrantes del sur, que el sacerdote católico Alejandro Solalinde y la antropóloga Ana Luz Minera publicaron recientemente, el clérigo que este año figuró entre los candidatos al Premio Nobel de la Paz dijo que la mayor lección de su vida, perder el miedo, la aprendió de los migrantes.

Por eso digo a todos: que no nos quieran acorralar en el miedo los poderosos, la oligarquía, los tecnócratas. No debemos tener miedo, si para morir nacimos, pidió ante un salón abarrotado en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Acompañado de Minera y de la periodista Carmen Aristegui, Solalinde consideró que los migrantes son los que realmente hacen el cambio en el mundo, transformación que dará nueva cara al planeta ante lo inevitable de las migraciones, a pesar de las políticas proteccionistas de los países desarrollados.

Les da miedo lo que está pasando o ¿por qué creen que se han dado estos cambios en la política migratoria de Estados Unidos al igual que Europa?, porque están con miedo, pero a pesar de eso los migrantes siguen llegando. África ya está en Europa y estas personas que llegaron dentro de poco enviarán a sus hijos a la universidad y sus nietos van a estar gobernando Europa en unos años.

Afirmó que lo mismo sucede en Estados Unidos, pues a pesar de la política impuesta por el presidente Donald Trump desde su arribo al cargo, han seguido pasando los migrantes así no sea la misma cantidad, así les cueste más trabajo, así se arriesguen más.

De todo este cambio que nos sucede a escala mundial y nacional, la migración es lo más estable, es una aparente contradicción, pero la migración sigue avanzando luego que fue suscitada por el sistema capitalista porque una vez que la gente es forzada a salir de sus lugares de origen y entrar en una dinámica de violencia, nadie la puede parar, añadió Solalinde.

Apuntó que en México se vive un momento de terror, pues se siembra el miedo por todos lados y se dan detalles por ejemplo de que recientemente se rebasó el promedio de mujeres asesinadas al día.

Dicen que nos vamos a parecer a Venezuela, como si no tuviéramos aquí 10 veces más que Venezuela y Colombia juntos. Todo eso es para sembrarnos miedo, porque con el miedo somos capaces de aceptar cualquier condición aunque nos rebajen a una indigna subsistencia sometida.

Carmen Aristegui, al hacer la presentación del libro, encomió la labor de Alejandro Solalinde y criticó a la jerarquía católica por otro miedo más material: perder sus prerrogativas, si como el sacerdote jesuita se dedica a acompañar a quienes sufren los oprobios de un régimen como el mexicano.

La Iglesia sigue sintiendo mucho miedo a la libertad y los hombres, pero particularmente a las mujeres, a lo desconocido, a perder el control (…) No por otra cosa la feligresía y los seminarios han disminuido considerablemente, mientras la presencia pública de Solalinde ha tenido un crecimiento vertiginoso en muy pocos años. Hoy es una figura identificada a escalas nacional e internacional, explicó la periodista.

Al final de la presentación Solalinde mostró una reproducción en miniatura de la escultura monumental Sincretismo –que mezcla la imagen de la Virgen de Guadalupe y la diosa azteca Coatlicue–, que en agosto pasado fue colocada por el ayuntamiento de Guadalajara en la avenida Federalismo y ha provocado al menos cuatro manifestaciones en su contra de miles de católicos azuzados por el cardenal emérito Juan Sandoval Íñiguez, quien la ha calificado de demoniaca.

Ismael Vargas tuvo la genial idea de conjuntar estas dos deidades, de hacer el proceso de evolución de nuestra teología náhuatl a la teología cristiana, y aquí está tan preciosa escultura, dijo Solalinde mientras, acompañado del escultor, recibía la más fuerte de las múltiples ovaciones de la noche.