Sus hijos menores hicieron de entrevistadores el verano pasado. Rufino Domínguez, quien murió de cáncer el sábado 11 de noviembre, respondió en español y mixteco.

Escuchar la entrevista producida por Radio Bilingüe, es evocar el tono sosegado y las palabras sencillas con las que Domínguez, uno de los dirigentes más fogueados de Oaxacalifornia, abordaba todos los temas: de la política migratoria de Estados Unidos y las realidades mexicanas, a las condiciones de vida de los jornaleros de este y el otro lado de la frontera.

La historia de Rufino tuvo la ruta de muchos migrantes indígenas. Salió de su natal San Miguel Cuevas, en la Mixteca, por las amenazas de un cacique, recaló en los campos de tomate en Sinaloa, tuvo su obligatoria parada en San Quintín y fue a dar a los campos de uva del Valle de San Joaquín, donde continuó su labor de defensor de los derechos de sus paisanos y participó, a principios de los noventa, en la fundación de lo que se convertiría en el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales. Por esos mismos años, Rufino y sus compañeros fundaron el Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño, una organización no lucrativa que entre sus tareas ha capacitado a intérpretes indígenas que son requeridos en las cortes y los hospitales.

En su peregrinar de migrante en busca de trabajo, Rufino fue despedido dos veces y arrestado en una ocasión por demandar un pago de dos centavos más por cubeta de jitomate.

Antes, en su tierra, había asistido a una escuela de religiosos maristas y había sido un asiduo asistente a las tertulias de Ernestino El Rojo Sixto Chávez, educador de jóvenes y técnico en reparación de radios y televisores en Juxtlahuaca.

Llegó a California luego de haber participado en la organización de jornaleros en San Quintín, y a la par de que dirigente del FIOB se hizo promotor comunitario del Proyecto de los Pueblos Indígenas de Asistencia Legal Rural de California (CRLA, por sus siglas en inglés).

Como coordinador general del FIOB, Rufino continuó sus recorridos por los campos agrícolas, a la vez que se ha dado tiempo para organizar protestas a favor de diversas luchas en su natal Oaxaca.

En su calidad de dirigente del FIOB, Domínguez participó en reuniones con altos funcionarios de México y Estados Unidos, y fue integrante del consejo para asuntos indígenas durante el gobierno de Vicente Fox. En Estados Unidos, mientras tanto, se hizo habitual su participación en reuniones con legisladores, representantes de fundaciones y académicos que hablaban de tú a tú con sus “objetos de estudio”.

Con esa experiencia, Rufino hacía esta distinción entre los políticos de uno y otro lado de la frontera: “Los de Estados Unidos son racistas y discriminan, pero cuando negocian, cumplen, cosa que en México no ocurre”.

Con Nochixtlán, “lloré de impotencia”

A lo largo de su vida, Rufino Domínguez recibió diversos reconocimientos. A principios de la década de 2000 fue nombrado “Héroe local del año”, por el Union Bank of Califrnia y Valley Public Television.

En 2001 fue nominado, con otras 3 mil personas, al premio Liderazgo por un Mundo Cambiante, que otorgan la Fundación Ford, el Instituto de Abogacía y la Universidad de Nueva York. Rufino ganó el premio, tras una minuciosa investigación de un año, que incluyó las finanzas de su organización.

La oferta de un gobierno “del cambio”, con la candidatura de Gabino Cué, atrajo al FIOB, que respaldó la apuesta electoral. Rufino Domínguez se incorporó al gobierno de Cué, como titular del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante.

En ese cargo, tuvo la oportunidad de recorrer palmo a palmo su estado natal, que no conocía según él mismo confesaba, y de apoyar a otros migrantes, aunque siempre con muy escasos recursos.

Domínguez permaneció en su cargo hasta poco después de la represión en Nochixtlán, en junio de 2016. En esos días escribió unas palabras que sus compañeros del FIOB han recordado: “Yo, la verdad, lloré. Me sentía culpable de ese hecho. Lloré de impotencia. Gabino Cué se comportó como Ulises Ruiz. Ver la muerte de mis hermanos en Nochixtlán empezó a afectar mi salud porque no podía desahogarme, estaba en el gobierno y sentía mucha impotencia. Entonces decidí renunciar”.

Un mes después de su renuncia, a Rufino le fue diagnosticado un tumor maligno en el cerebro. Fue sometido a cirugía y se sometió a tratamientos que no lograron salvar su vida. Dejó de existir el pasado 11 de noviembre.

“Nunca veré un México con justicia”

A su muerte, sus compañeros del FIOB dijeron en un mensaje público: “No se trata de llorar ni de engrosar la melancolía. Se trata de recordar y tener siempre presente los ideales y principios por los que Rufino luchó durante toda su vida”.

En la conmovedora entrevista –organizada por Samuel Orozco, de Radio Bilingüe– que le hicieron sus pequeños hijos en su casa en Fresno, Rufino los conminó a no perder su identidad mixteca, a trabajar por el bien de su comunidad y defender los derechos de los migrantes. En esa misma charla les recordó su llegada a Estados Unidos, al corte de la uva, en Selma, donde comenzó a organizar a los jornaleros para exigir mejores salarios, porque entonces les pagaban la mata a diez centavos. “La gente del pueblo se quejaba pero no decía nada. Nos dolió y creamos dos organizaciones…”

En esa pieza también ofreció su visión del país que tuvo que abandonar en busca de una vida mejor: “Para mí, todo el tiempo México ha vivido en crisis. Yo ya me voy de este mundo y nunca voy a ver un país donde haya justicia, que esté en paz”.

A Rufino le sobreviven cuatro hijos de un primer matrimonio: Lenin, Iván, Rubén y Esteban. Casado en segundas nupcias con Oralia Maceda, le sobreviven también dos hijos menores: Tonyndeye y Numa Yi.

La entrevista de Rufino Domínguez con sus hijos puede escucharse en este enlace: http://radiobilingue.org/wp-content/uploads/2017/11/Rufino-Dominguez-Santos.mp3

Familiares y compañeros de Rufino Domínguez están organizando una colecta para trasladar sus restos a su natal Oaxaca. Las aportaciones pueden hacerse en esta liga: https://www.gofundme.com/gastos-funebre-de-rufino-dominguez