Las medidas están enfocadas en expulsar a los jóvenes que ya permanecen ilegalmente en Estados Unidos y evitar que otros ingresen al país. Algunos de estos giros en la política migratoria han motivado titulares, incluida la decisión de septiembre de Trump de acabar con el programa DACA para niños migrantes.

Esa medida, implementada por el expresidente Barack Obama en 2012, permitió que cerca de 800.000 jóvenes que llegaron ilegalmente a Estados Unidos siendo niños pudieran vivir, trabajar y estudiar en el país sin miedo a la deportación.

Otras propuestas y acciones han recibido menos atención.

Recientemente, el Gobierno de Trump intensificó su escrutinio sobre menores extranjeros abusados y desprotegidos que postulan para permanecer en Estados Unidos. Está buscando restringir quién califica a un sistema de protección especial para niños que cruzan solos la frontera y está aumentando el control sobre adultos que pagaron a contrabandistas para traer a niños sin compañía al país.

La Casa Blanca también anunció recientemente que pondría fin a un programa que permite que niños centroamericanos pidan asilo en Estados Unidos cuando aún viven afuera. Al mismo tiempo, el Gobierno está explorando maneras de eliminar las protecciones legales que establecen por cuánto tiempo y bajo qué condiciones se puede mantener a los niños en centros de detención para inmigrantes.

En respuesta a preguntas sobre los cambios en la política de inmigración enfocada en los niños, la Casa Blanca dijo que las agencias del área estaban revisando maneras de ayudar a “los profesionales que aplican la ley a hacer su trabajo y a mantener seguro el país”.

Trump asumió el poder prometiendo mano dura contra la inmigración y su mensaje se fortaleció esta semana después que un inmigrante de 29 años realizó un ataque terrorista en Nueva York. El atacante había obtenido su permiso de residencia a través de un programa de lotería de visas con al que Trump prometió que pondrá fin.

Algunos de sus mensajes sobre los niños inmigrantes también reflejan preocupaciones sobre seguridad. En un discurso en Long Island en julio, Trump dijo que los “menores extranjeros” eran responsables por asesinatos relacionados con pandillas en Estados Unidos.

“Son animales”, declaró sobre los integrantes de la organización criminal centroamericana Mara Salvatrucha.

El Gobierno dice también que quiere evitar que los niños emprendan peligrosos viajes hacia Estados Unidos y eliminar el fraude de los programas para jóvenes inmigrantes.

Pero algunos abogados especializados en temas migratorios ven las cosas de otra manera. Los niños gozan de más simpatía entre la opinión pública y cuentan con más protecciones legales que otros inmigrantes, lo que da a las autoridades menos flexibilidad para deportarlos, señalan.