La Casa Blanca confirma que el mandatario pidió explorar esa posibilidad. Quiere parecer un emperador romano, pero más bien sería un tirano bananero, dicen críticos. Sigue la amenaza de un cierre del gobierno por la pugna presupuestal.

__________________________________________________________________________________________________________________________________

Nueva York.

Donald Trump, al combatir los complots en su contra dentro de este gobierno, sufrir otra baja en su círculo más cercano, insistir sobre el muro en la frontera con la amenaza de cerrar el gobierno y lograr que el Congreso esté al borde de promover un incremento astronómico para el Pentágono (y sacrificar a los dreamers), dejó claro lo que verdaderamente más desea: presidir un magno desfile militar.

Trump había expresado durante mucho tiempo su deseo de realizar un gran desfile militar, por lo que en una reunión con el alto mando del Pentágono dio una instrucción presidencial de que deseaba uno como el que presenció en Francia el pasado Día de la Bastilla, reveló el Washington Post esta semana. La Casa Blanca confirmó que Trump apoya increíblemente a las fuerzas armadas y que sí solicitó que el Departamento de Defensa explore una celebración en la cual todos los estadunidenses puedan mostrar su apreciación.

Aunque apenas se están estudiando la opciones, Trump había indicado su deseo de que el gran desfile militar avance por la avenida Pennsylvania entre la Casa Blanca y el Capitolio pasando, claro, frente a su Hotel Trump. Se supone que el gasto sería de millones de dólares.

Los grandes desfiles militares tan comunes en muchos países nunca han sido –con un par de excepciones– parte de la coreografía oficial estadunidense y muchos se preocupan sobre cómo sería percibido algo así, tanto dentro, como fuera del país. Algunos expresaron que podría interpretarse como algo más asociado con regímenes autoritarios, otros se burlaron de la idea, como el columnista Dana Milbank, quien afirmó que lo que verdaderamente desea Trump es algo como los desfiles triunfantes de los emperadores romanos. Un general retirado que forma parte de un grupo de veteranos de guerra consideró que con este deseo, el presidente se parece más a un tirano de un país bananero.

Muchos recordaron que el comandante en jefe evitó su servicio militar durante la guerra de Vietnam, logrando conseguir prórrogas médicas citando espolón óseo como razón para aplazar su servicio en cinco ocasiones.

Los militares y sus promotores podrían tener mucho que celebrar si el Congreso aprueba un millonario incremento al gasto para las fuerzas armadas. Sin embargo, aunque cundió cierto optimismo en la capital al anunciarse que el Senado había logrado un acuerdo bipartidista que cuenta con el apoyo de la Casa Blanca sobre el gasto federal para los próximos dos años y con ello potencialmente se resuelven las medidas temporales de financiamiento de las operaciones federales que han entorpecido al gobierno durante meses, la Cámara de Representantes no compartía el mismo entusiasmo.

Con ello se mantiene la amenaza de otro cierre del gobierno el viernes si no hay por lo menos otra prórroga.

Más aún, el acuerdo del Senado no aborda el tema migratorio, algo que llevó a la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a una inusual maniobra, pues estableció un nuevo récord de discurso sin interrupción –más de ocho horas sin descanso, de pie y sin ir al baño– ante el pleno, para insistir en que el tema de los dreamers, los jóvenes indocumentados que llegaron siendo menores de edad a este país, tenía que ser parte de cualquier acuerdo sobre el gasto federal.

De hecho, decenas de dreamers y sus aliados realizaron actos de protesta y desobediencia civil en edificios del Congreso, y defensores de una reforma criticaron a los legisladores de ambos partidos de avanzar sobre el presupuesto sin abordar una solución para los dreamers.

Pelosi insistió en que, como mínimo, el líder de la mayoría republicana se comprometiera a lo mismo que su contraparte en el Senado y garantizara que permitiría el debate y el voto sobre algún tipo de solución permanente para los dreamers. Pero algunos demócratas insistieron en que ese tema será debatido en el Senado la semana entrante, y que eso no debería de minar la aprobación del acuerdo sobre el gasto que se había logrado de manera bipartidista.

Aunque un posible acuerdo sería bienvenido como triunfo para la Casa Blanca, no todo estaba bien en ese castillo. Rob Porter, asesor cercano de Trump quien junto con el jefe del gabinete, John Kelly, evaluaba toda información antes de que llegara al presidente, renunció este miércoles después de que sus dos ex esposas –en entrevistas por separado con el Daily Mail– detallaron el abuso físico y verbal que padecieron cuando estaban casadas con él. Su caso no es único en esta Casa Blanca: tanto el ex jefe de estrategia de Trump, Steve Bannon, como un nominado para ser secretario de Trabajo, fueron acusados de abuso físico por sus ex esposas.

En otra parte del Poder Ejecutivo, el jefe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Scott Pruitt, preguntó este miércoles en una entrevista si el calentamiento climático es necesariamente algo malo. Desde que fue nombrado por Trump para encabezar la agencia encargada del medio ambiente, Pruitt ha cuestionado el abrumador consenso científico mundial de que la actividad humana está provocando el calentamiento del planeta. Ahora, al parecer, afirma que aun si eso está ocurriendo, tal vez no tiene ningún impacto negativo. Sabemos que los humanos han florecido durante tiempos de tendencias de calentamiento. Entonces creo que hay suplencias hechas que ya que se está calentando el clima, que eso es necesariamente algo malo, dijo, y comentó que es arrogantepensar que se puede saber cuál debería ser la temperatura mundial en 2100.

Hay indicaciones de que cada vez hay menos gente calificada que desea trabajar en este gobierno. Con el anuncio esta semana de la jubilación del subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Thomas Shannon, entre los diplomáticos de carrera de mayor nivel (con 35 años de trayectoria), 60 por ciento de las filas de mayor rango del Departamento de Estado están huyendo. No sólo eso, sino que las solicitudes para trabajar ahí se han desplomado 50 por ciento, según reporte de finales del año pasado de la Asociación Americana de Servicio Exterior, el gremio del cuerpo diplomático. Todo desde que llegó Trump a la presidencia.

Hablando del servicio exterior, Kimberly Breier, experta en asuntos de inteligencia y México, será nombrada secretaria asistente para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado –el puesto de mayor rango para esta región– según versiones extraoficiales reportadas esta semana por McClatchy. Actualmente está encargada de planeación de políticas para el hemisferio occidental, y ha trabajado durante dos décadas sobre la región, incluyendo una década en la comunidad de inteligencia estadunidense.

Y en más asuntos sobre la región, el Departamento de Estado informó este miércoles que se realizó la reunión inaugural del Grupo de trabajo sobre Internet en Cuba, establecido por Trump, el cual va a explorar las oportunidades para ampliar el acceso a Internet en Cuba, con el objetivo de ayudar al pueblo cubano a gozar del flujo libre y no regulado de información.