Una animación del iceberg que se deprendió del glaciar Pine Island de la Antártida hace dos meses muestra una ación inesperada.

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En septiembre pasado, satélites de la NASA captaron el preocupante momento en que un nuevo y gigantesco iceberg, de unos 267 kilómetros cuadrados, se desprendió del glaciar Pine Island de la Antártida (PIG, por sus siglas en inglés). El fenómeno no fue una completa sorpresa para los científicos, pero es una señal preocupante respecto al aumento del nivel del mar.

Los expertos esperaban que el iceberg se alejara de la Antártida y flotara en el océano Austral antes de colapsar. Sin embargo, probablemente la enorme masa de hielo se atascó y empezó a desintegrarse en muchas partes más pequeñas.

Robert Larter, geofísico marino de la Investigación Antártica Británica, que sobrevoló el PIG la temporada pasada, apunta que “lo que estamos presenciando en el glaciar Pine Island es preocupante“, ya que ha cambiado el “patrón de avance y retroceso” del hielo.

“Lo interesante y alarmante a la vez es que las líneas a lo largo de las cuales se ha roto el iceberg siguen el patrón de las grietas desarrolladas en la plataforma de hielo de la que se desprendió”, señala Larter.

Pine Island, el glaciar que más rápido se derrite en la Antártida, pierde 45.000 millones de toneladas de hielo cada año, con lo cual es responsable de una cuarta parte de las pérdidas de hielo del continente helado.