Algunos legisladoresquieren saber también qué tanto sabía Trump sobre el asunto, y por qué tardó más de dos semanas en actuar después de que el Departamento de Justicia le informó sobre el caso.

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Nueva York.
Lejos de controlar los daños, la renuncia obligada del asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn la noche del lunes después de comprobarse que había mentido a sus jefes desde hace semanas sobre sus contactos ilícitos con el gobierno ruso, sólo es el inicio del primer gran escándalo de la Casa Blanca a menos de 4 semanas desde que la ocupó Donald Trump.

Este martes se reveló que el presidente Trump fue informado hace más de dos semanas de que Flynn no había sido honesto sobre sus conversaciones con el embajador ruso en Washington, Sergey I Kislyak en diciembre.

Más aún, la Oficina Federal de investigaciones (FBI) interrogó a Flynn en sus primeros días como funcionario de la Casa Blanca sobre el asunto, y poco después la procuradora general en funciones, Sally Yates, informó a la Casa Blanca que Flynn no había sido franco sobre sus interacciones con los rusos, y que por lo tanto podría ser sujeto al chantaje ruso (Yates fue cesada poco después por órdenes de Trump porque rehusó implementar lo que ella consideraba una orden ejecutiva anti-musulmana inconstitucional).

El vocero de la Casa Blanca Sean Spicer ofreció este martes la versión oficial sobre el asunto afirmando que el fin de Flynn “no fue un asunto legal, sino uno de confianza”, y explicó que el equipo del presidente había estado “evaluando este tema” todos los días y que aunque se concluyó que no hubo una violacion de la ley, se le pidió su renuncia. “La evolución y erosión del nivel de confianza como resultado de esta situación y una serie de otras instancias cuestionables fue lo que llevó al presidente a pedir la renuncia del general Flynn”, informó Spicer.

Con ello quedó comprobado que Trump estaba enterado de todo esto mucho antes de cuando primero fue reportado por el Washington Post el jueves pasado que Flynn había tenido conversaciones sobre el tema de las sanciones estadunidenses contra Rusia con el embajador cuando aún no tenía un cargo oficial. Es ilegal que un ciudadano privado negocie disputas oficiales con un gobierno extranjero.

Todo gira sobre una conversación por teléfono entre Flynn y Kislyak en diciembre (Flynn ya estaba designado como asesor de Seguridad Nacional durante la transición pero sólo entró en funciones después del 20 de enero cuando se inauguró el nuevo gobierno). Flynn supuestamente informó al vicepresidente Mike Pence, y se supone que otros en la Casa Blanca, de que en esa conversación no abordó el tema de las sanciones recién aplicadas por el presidente saliente Barack Obama en represalia por la supuesta interferencia rusa en el proceso electoral estadunidense a favor de Trump, y Pence y Spicer expresaron esa posición en público.

Pero esa llamada fue intervenida por las agencias de inteligencia estadunidenses que de manera rutinaria monitorear las comunicaciones de diplomáticos rusos, entre otros. Lo que llama la atención de inmediato a varios expertos es que Flynn, ex director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, y un ex general, no sospechara que sus llamadas podrían no ser privadas.

El 26 de enero el Departamento de Justicia informó al abogado de la Casa Blanca Donald McGahn de la discrepancia entre lo que Flynn le aseguró a Pence y la verdad, y según la versión oficial de este martes, se informó de inmediato al presidente.

Pence, sin embargo, continuó sin saber nada y sólo se enteró de que Flynn lo había engañado cuando lo vió publicado en el Washington Post, confirmó su vocero al portal político Axios.

Pero ahora todo esto ha detonado más preguntas, sobre todo si Flynn había hablado con el embajador por instrucciones del propio presidente-electo en ese momento. Spicer rechazó este martes eso, y que el presidente no estaba enterado del asunto antes de que el Departamento de Justicia informó a la Casa Blanca.

A la vez, si resulta que Flynn mintió a la FBI cuando lo interrogaron sobre la conversación con el ruso, el ex general podría no haber sólo perdido su empleo, sino podría haber cometido un delito federal.

Trump nombró al ex general Keith Kellogg como asesor de Seguridad Nacional interino -él ya era el jefe de equipo del Consejo de Seguridad Nacional- mientras decide sobre un sustituto permanente.

A la vez, legisladores demócratas y expertos en asuntos de relaciones exteriores están cuestionando el manejo de la seguridad nacional del nuevo gobierno, sobre todo la alarmante afirmación del Departamento de Justicia de que el jefe de asuntos de seguridad nacional de la Casa Blanca podría haber estado en riesgo de ser sujeto al chantaje por los rusos por sus mentiras en público.

Algunos legisladores exigieron este martes una investigación independiente sobre las comunicaciones de Flynn con los rusos, sobre que tanto sabía Trump sobre el asunto, y por qué tardó más de dos semanas en actuar después de que el Departamento de Justicia informó que Flynn no había dicho la verdad.

Algunos republicanos como el senador Roy Blunt indico que el comité de inteligencia, del cual es integrante, pronto iniciará lo que llamó una investigación “exhaustiva”. Su colega John McCain, presidente del Comité de Fuerzas Armadas, comentó que todo este asunto es “una indicación preocupante de la dis-función del aparato actual de seguridad nacional”. Sin embargo, el resto del liderazgo republicano de ambas cámaras mostraron renuencia de proceder sobre el asunto, indicando que ya se está resolviendo.

Todo esto también está incrementando la presión política sobre Trump para que aclare su relación con el gobierno de Vladimir Putin, tema que ha perseguido al multimillonario durante meses.

Pero para variar, Trump, trató de cambiar el enfoque con un tuit. comentando que “la verdadera historia aquí es ¿por qué hay tantas filtraciones ilegales saliendo de Washington? ¿Estas filtraciones ocurrirán mientras trato lo de Corea del N, etc?” Y Spicer agregó que el presidente está preocupado por las filtraciones de información clasificada por aquellos que manejan “secretos de seguridad nacional”. O sea, quién filtro a los medios todo este escándalo es la mayor preocupación.

Mientras tanto, la Oficina de Ética en Gobierno, agencia oficial, concluyó este martes que la consejera del presidente Kellyanne Conway, cometió “una violacion clara” de las normas de ética cuando promovió los productos de la hija del presidente en los medios la semana pasada, y recomendó que la Casa Blanca investigue y tome “acción disciplinaria” contra ella.

Conway también ha sido ejemplo de una constante falta de coordinación interna en la Casa Blanca. El domingo había declarado en los medios que Trump mantenía “confianza plena” en Flynn. Poco después el vocero de la Casa Blanca expresó otra cosa, afirmando que el presidente estaba “evaluando” el asunto de su asesor de seguridad nacional. Este martes, Conway afirmo que Flynn había decidido renunciar la noche del lunes, pero en la conferencia de prensa diaria en la Casa Blanca, el vocero dejpó claro que Trump había pedido su renuncia.

Muchos políticos veteranos, funcionarios y analistas reiteran que este primer mes de la presidencia de Trump ha sido caracterizada por caos y manejos cuestionables. Tal vez el comentario más notable de hoy fue por el general Tony Thomas, jefe del Comando de Operaciones Especiales, quien comentó en una conferencia militar que “nuestro gobierno continua en un desorden increíble. Espero que lo resuelvan pronto porque somos una nación en guerra”, reportó el New York Times. Preguntado sobre lo que implicaba eso, respondió que “como un comandante, estoy preocupado de que nuestro gobierno sea lo más estable posible”.

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