A sólo unos días de su encuentro con el liderazgo republicano y demócrata en el Congreso, el presidente Donald Trump ha enviado al Capitolio una petición presupuestaria por 18 mil millones de dólares para reemplazar o reforzar 1,226 kilómetros de Muro fronterizo con México en los próximos 10 años.

Según reveló el diario The Wall Street Journal, se trata del proyecto más detallado y ambicioso que ha presentado la Casa Blanca para tratar de blindar la franja fronteriza a lo largo de 1,600 kilómetros, es decir, casi la mitad de la línea limítrofe que separa a Estados Unidos de México.

Según The Wall Street Journal, los 18 mil millones de dólares forman parte de un paquete de seguridad fronteriza por un total de $ 33 mil millones. De este total, 9 mil millones se invertirían en los primeros cinco años y los casi otros 9 mil restantes (8.7 mil millones) se prorratearían durante los próximos cinco años.

Durante su campaña a la presidencia, Trump aseguró que la construcción del Muro con México “sólo” costaría 12 mil millones de dólares, es decir, 6 mil millones de dólares menos de lo que ahora demanda al Congreso.

Las estimaciones sobre el costo real del Muro, que tendrá un impacto directo en aproximadamente 12 millones de personas que viven hacia ambos lados de la frontera (en un radio de aproximadamente 160 kilómetros), se ha convertido en un baile de cifras que han ido de los 12 mil hasta los 70 mil millones de dólares.

La petición detallada, para reforzar el Muro fronterizo, se suma así a la lista de condiciones que ha adelantado en los últimos días la administración Trump para condicionar la protección a los 800 mil Dreamers que perderán todos sus derechos a partir del próximo 5 de marzo, cuando expirará la orden ejecutiva firmada por Barack Obama en junio de 2012 para salvar del arresto y la deportación a los hijos de indocumentados que llegaron en brazos de sus padres.

Entre las condiciones draconianas que ha puesto sobre la mesa la administración Trump, para librar un pulso al liderazgo del partido demócrata en el Congreso, se incluyen además la exigencia para modificar drásticamente los criterios de la lotería de visas para inmigrantes y la eliminación de la “migración en cadena” o reunificación familiar, un mecanismo éste último que ya ha experimentado una sustancial reducción de visas durante el primer año de la era Trump.

Apenas ayer, Trump mantuvo una reunión preparatoria en la Casa Blanca con miembros del partido republicano para discutir las exigencias que presentarán a los demócratas la próxima semana. No esta claro que el liderazgo demócrata acepte las condiciones de Trump para salvar a los Dreamers, pero tampoco parece claro que opten por el cierre del gobierno el próximo 19 de enero, cuando vence el plazo para discutir el presupuesto federal.

Como se sabe, los demócratas han presionado por un proyecto de ley específico o para que se incluyan protecciones a la deportación de los Dreamers como parte de otra iniciativa de ley que deba ser aprobada de manera obligatoria.

Sin embargo, los republicanos han insistido en que la ayuda para los jóvenes inmigrantes debe venir junto con medidas para reforzar la seguridad fronteriza.

Fuentes del partido demócrata citados por la cadena ABC han adelantado que el líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer, podría aceptar modificaciones al sistema de lotería de visados con criterios que prodiguen los méritos de los aplicantes, por encima de las cuotas.

“Podría ser reemplazado por un programa similar ejecutado como una lotería, pero basado en el mérito, en el cual los solicitantes ya han alineado o contactado a un empleador en Estados Unidos”, informó la cadena ABC.

Sin embargo, para algunos miembros del partido demócrata, que se han visto presionados por su base (principalmente el electorado hispano), no esta claro que el liderazgo en minoría en el Congreso acepte las exigencias de Trump sin ofrecer una pelea.

Después de todo, de ello dependerían en buena medida sus posibilidades para recuperar el control del Senado y quizá de la Cámara de Representantes, en las elecciones de medio término en noviembre de este año, cuando estarán en juego los 435 escaños de la cámara baja y 33 en el Senado.