La Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó un informe donde señala que la muerte del estudiante de Ayotzinapa no se dio por disparo de arma de fuego.

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La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reveló que el estudiante normalista de Ayotzinapa, Julio César Mondragón, murió por traumatismo craneoencefálico y no por disparo de arma de fuego, además de que su rostro fue desollado por la fauna del lugar y no por acción humana.

En conferencia de prensa, el titular de la oficina especial del caso Iguala de la CNDH, José Larrieta indicó que la comisión ha realizado una investigación en torno al caso y han determinado que el estudiante de Ayotzinapa sufrió 64 fracturas en 40 huesos de cráneo, cara, tórax y columna vertebral.

Lo determinado por la CNDH, lo cual no se encuentra incluido en los peritajes oficiales ni en los análisis del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ni del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), encontró también que Mondragón fue asesinado entre las 00:45 y 02:45 horas del 27 de junio del 2014.

De acuerdo con el funcionario, en la tortura y homicidio de Mondragón participaron al menos 11 personas miembros de “Guerreros Unidos” y de la Policía de Iguala.

La comisión de derechos humanos formuló ocho observaciones en torno al caso, cuatro a la PGR, tres a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y una a la Fiscalía General de Guerrero.