Los defensores de la miel pregonan sus propiedades curativas milagrosas, alegando que puede prevenir el cáncer y las enfermedades cardiacas, entre otros padecimientos.

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Los humanos amamos la miel desde la Edad de Piedra. El arte rupestre referente a la recolección de miel data aproximadamente del 8000 a.C.

Y la cera de abeja se ha encontrado en cerámicas que datan de 7000 a.C., muy probablemente usada para la impermeabilización. Los antiguos egipcios ofrecían miel a los dioses y luego se unieron a los griegos, los romanos y los chinos para usarla como ungüento para las heridas y para tratar las fiebres y dolencias estomacales.

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Hoy, los defensores de la miel pregonan sus propiedades curativas milagrosas, alegando que puede prevenir el cáncer y las enfermedades cardiacas, reducir las úlceras, aliviar los problemas digestivos, regular el azúcar en la sangre, calmar la tos y el dolor de garganta y aumentar el rendimiento deportivo.

¿Pero cuántos de estos usos, antiguos o modernos, han sido probados por la ciencia?

COMPROBADO: PROPIEDADES ANTIBACTERIANAS
No hay duda de que la miel tiene el poder de matar bacterias. Los estudios han demostrado que es eficaz contra docenas de cepas, incluidas la E. coli y la salmonela. Se ha demostrado que un tipo específico de miel de Nueva Zelanda, llamada miel de manuka, junto con la miel de Tualang de Malasia, combaten el estafilococo y el H. pylori, la bacteria digestiva responsable de las úlceras pépticas.

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¿Qué hace que la miel sea antimicrobiana? La mayoría de las abejas depositan peróxido de hidrógeno en la miel mientras sintetizan polen de flores. Si a eso le sumamos que la miel es naturalmente ácida, tenemos una receta para propiedades antibacterianas.

Eso explicaría el papel milenario de la miel en acelerar la curación de heridas y tratar las afecciones gástricas. Efectivamente, la ciencia moderna ha demostrado la eficacia de la miel en el tratamiento de úlceras, llagas, quemaduras, lesiones en la piel e inflamación. Incluso se sabe que la miel cura heridas que no responden a los antibióticos, aunque se debe tener cuidado de que la miel misma no contenga contaminantes.

 


La ciencia también ha encontrado que la miel más oscura y concentrada puede ser más potente y que el tipo de plantas visitadas por la abeja afecta las cualidades antibacterianas. Aunque las mieles de manuka y Tualang se han investigado a fondo, los científicos examinan actualmente las propiedades de la miel cultivada localmente para comprender sus beneficios potenciales.

COMPROBADO: CALMA LA GARGANTA
Un estudio de 139 niños encontró que la miel fue más efectiva para aliviar la tos nocturna y mejorar el sueño que el popular supresor de la tos dextrometorfano y el antihistamínico difenhidramina (Benadryl).

Otro estudio de 105 niños mostró que la miel de alforfón o trigo sarraceno también superó al dextrometorfano como supresor de la tos nocturna. Estudios en Italia con la miel de flores silvestres, e Israel, con la miel de eucalipto, cítricos y labiadas, descubrieron que éstas superaban a los placebos en la reducción tanto de las toses nocturnas como de los problemas de sueño en niños con infecciones respiratorias.

Pero hay que tener mucho cuidado, la miel nunca debe darse a niños menores de un año, pues los sistemas digestivos de los bebés no pueden manejar ningún contaminante en la miel, como las esporas que causan el botulismo. El botulismo infantil es la forma más frecuente de botulismo humano en Estados Unidos.

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EN DUDA: DESEMPEÑO DEPORTIVO
Tres estudios realizados en el laboratorio de nutrición deportiva de la Universidad de Memphis determinaron que la miel era igual de buena o mejor que el agua con glucosa para aumentar el poder de resistencia de los atletas de resistencia. Sin embargo, los estudios fueron financiados por la National Honey Board, un “grupo financiado por la industria dedicado a la promoción de la miel”, por lo que se necesitan más investigaciones por parte de científicos imparciales e independientes.

EN DEBATE: CÁNCER, ENFERMEDAD CARDIACA, DIABETES
Los estudios en ratas diabéticas han descubierto que la miel de Tualang desempeña un papel en la regulación de la glucosa en sangre. Pero las ratas no son personas, y los expertos advierten contra el consumo de demasiadas cosas dulces. La miel se metaboliza como azúcar, igual que el azúcar de mesa, la melaza y el sirope de arce.

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En el laboratorio, se ha demostrado que la miel de Tualang afecta a las células cancerosas de la mama, el cuello uterino y la piel, pero solo en una placa de Petri, los ensayos en humanos están todavía pendientes. Aún así, la miel promete mucho como agente anticancerígeno y como preventivo de enfermedades cardiacas porque contiene altos niveles de antioxidantes que combaten el estrés oxidativo y la inflamación, que son el origen de muchos cánceres y enfermedades cardiovasculares.

 

Por lo tanto, piensa en la miel como haces con los arándanos, el brócoli y otras verduras crucíferas, los frutos secos, las uvas, las verduras de color verde oscuro, el té y los granos enteros: comer una combinación de alimentos sanos puede ayudar a tu cuerpo a combatir las enfermedades.