En una presentación con alto contenido político y en favor de la equidad de género, el grupo ruso cosechó aplausos y efervescencias a granel.

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CIUDAD DE MEXICO

El colectivo ruso de punk feminista Pussy Riot debutó este domingo en la Ciudad de México y ofreció lo que quizá fue el set más político del cierre de la decimonovena  edición del festival Vive Latino.

“Por las 207 cruces rosas de Ciudad Juarez. Por los vientos de miles de familias de México y América Latina devastadas por la ausencia de nuestras desaparecidas y desaparecidos. Por nuestras periodistas y activistas asesinadas”, leyó una mujer encapuchada y ataviada con indumentaria indígena mexicana.

La mujer, con un perfecto español y ajena  a la agrupación, continuó: “Por Mariel Franco. Por las disidencias sexuales violentadas ante la ignorancia e intoleracia por las indígenas zapatistas en resistencia”.

“Por nosotras, aquí y ahora, quienes enfrentamos el machismo aquí, en el país, en nuestras calles, en nuestros lugares de trabajo, en nuestros hogares. Por la libertad de expresión, aquí y en Rusia, y en cada rincón del mundo”, concluyó.

Inmediatamente Pussy Riot, fundada por Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévic y María Aliójina, comenzó a tocar amplio set de su música electrónica, en el que interpretó su más reciente sencillo Bad apples.

Entre bailes, un pequeño grupo del Movimiento activista desplegó tres mantas, que en cada una denunció la situación de violencia en el país: “Estado femenicida, “Vivas nos queremos y “Ni una menos”.

Mientras se exhibieron estos mensajes, una de las integrantes de la banda ondeó una bandera con la leyenda escrita en inglés: “La vagina es el nuevo pene”.

Durante la presentación es las activistas la prensa se conoció, a través de la Comisión Central Electoral de Rusia, que el gobernante, Vladimir Putin, que está en el poder desde el año 2000, fue relecto en las elecciones presidenciales de este domingo con 76 por ciento de los votos a su favor, de un escrutinio de 90 puntos porcentuales.

El colectivo se dio a conocer internacionalmente después de que tocó improvisadamente y sin autorización una “plegaria punk” contra Putin en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú en 2012.

Las tres mujeres fueron arrestadas y acusadas de vandalismo. Su juicio se inició a finales de julio, y fueron condenadas a dos años de cárcel. Pero en diciembre de 2013 fueron liberadas.

Como activistas se han dedicado a luchar por la equidad de las mujeres y defender los derechos humanos de los inmigrantes en Europa, temas que han sido abordados en sus discos.