El terremoto se registró a 204 kilómetros al noreste de Bagdad, y a 104 kilómetros al oeste de la ciudad iraní de Kermanshah. Según medios internacionales, se trata de uno de los mayores terremotos que hayan tenido lugar en Oriente Medio. Se ha sentido en toda la región, desde el Líbano hasta Kuwait.

El sismo se ha registrado la noche de este domingo en la frontera entre Irán e Irak, a una profundidad de 10 kilómetros, según el Centro Sismológico Europeo Mediterráneo (EMSC, por sus siglas en inglés).

El terremoto ha dejado al menos 407 muertos y unos 2.500 heridos. Alrededor de 70.000 iraníes han perdido sus hogares a causa del terremoto.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), señala que el terremoto ha sido de magnitud 7,2 y que el foco se registró a una profundidad de 33 kilómetros, a unos 32 kilómetros de la ciudad iraquí de Halabja.

Tras el sismo, el USGS ha emitido una alerta “naranja” por posibles “muertes relacionadas con temblores y pérdidas económicas”. Las provincias iraníes de la zona noroccidental, occidental y central del país se han visto afectadas.

La televisión estatal iraní informó de que el terremoto se sintió en varias provincias del país en la frontera con Irak. Al menos ocho pueblos han sufrido daños. En algunas aldeas se han registrado cortes de electricidad que han afectado a miles de personas. Equipos de rescate se han dirigido a la zona.