En manifestación pluriétnica, maestros, ancianos, estudiantes, dirigentes comunitarios y trabajadores, lanzan mensaje admonitorio al mandatario mexicano y le sugieren que somenta la reforma educativa a consulta popular. Ha sido la mayor expresión de repudio a la masacre de Nochixtlán realizada en Estados Unidos. El sindicato de maestros de Los Angeles (UTLA, siglas en inglés), el más importante de California, le pidió la reinstalación de sus colegas mexicanos despedidos y la liberación de los dirigentes detenidos. Hasta este momento, la administración peñista no ha dado respuesta a demandas torales del magisterio, reportan  dirigente de la CNTE desde Oaxaca.

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En Los Angeles – la capital mexicana de Estados Unidos- el gobierno mexicano fue sentado en el banquillo de los acusados. La masacre de Nochixtlán ha encendido más el estupor e ira de mexicanos, mexicanoamericanos, anglosajones y asiáticos que condenaron a la administración Peña Nieto, a la que acusaron de represora, corrupta y antinacional. Y le advirtieron que así como los migrantes son el soporte económico más importante de México, también podrían ser enemigos acérrimos del gobierno, si no cambia e, incluso, estarían dispuestos a financiar movimientos en su contra. Además, le sugirieron: que someta a consulta popular la reforma educativa.

Al grito de “ No están solos”, unas dos mil 500 personas marcharon frente al consulado mexicano, frente al Parque MacArthur. Allí estaba el maestro de la cuenca angelina, cuyo sindicato – con casi 35 mil miembros- es el más importante de California. El representante de la comunidad indioamericana. La anglosajona de la trinacional de la educación. El universitario de Berkeley. La indígena oaxaqueña que habla zapoteco, español e inglés. El académico de UCLA, oriundo de la Sierra Juárez. El anciano hidrocálido, con 51 años de residencia en California, pero tan mexicano como siempre. Jóvenes mexicanos que son savia de los movimientos comunitarios. Y todos unidos por la indignación, que los concatena desde el 68, el 71, Aguas Blancas, Ayotzinapa, miles de desapariciones y barbaries fronterizas.

Y se habló en inglés, español y alguna lengua oaxaqueña y de indios americanos. El indigenismo como elemento cultural que atrapó el interés y capturó sentimientos. Shannon Rives, del movimiento Akimel Ootham, recordó que estas tierras fueron de gabrielinos y de otras razas prehispánicas. “Queremos una transición y sistema verdadero”, clamó. Y la jefa de la danza azteca, al compás de los tambores y el sonido de los caracoles invocó  estrofas del himno patrio – al sonoro o rugir del cañón- para replicar:” Al sonoro rugir de un pueblo que pide dignidad para sus luchas, para sus niños y jóvenes”. Y su grito fue secundado: “¡Alto a la violencia, queremos más escuelas y menos policías!”.

“Gobierno criminal”. Gobierno criollo, racista”. “Maestros: oaxacalifornianos están con ustedes”. “Peña Nieto, renuncia, el pueblo está en la lucha. Vivo en Los Angeles. Mi sangre es zapoteca”, rezaban algunas pancartas.

lider de indios americanos, shannon rives, organizacion akimel ootham

Dirigente de indios americanos, Shannon Rives.

Y Rives alzaba la voz y apuntaba: “ Esto que pasa no es nada nuevo. El represor gobierno mexicano continua violando los derechos humanos. El pueblo necesita voz. Nuestros hermanos de Oaxaca necesitan esa voz. Hay que desmantelar este sistema.

“El pueblo indígena de Oaxaca pide una educación de acuerdo a su comunidad y sistema. Es lo que hay que hablar. No podemos ponerle curitas a la situación. Los indígenas de Oaxaca tienen derecho a su propia educación, a su propia economía, a su propia manera de vivir, a su autodeterminación”.

Y también llamó al gobierno de Obama y a Peña Nieto a bajar las armas y a levantar la unidad.

MAESTROS ANGELINOS PIDEN AL GOBIERNO MEXICANO QUE FRENE REPRESION Y PERSECUCION A PROFESORES

El Sindicato de Maestros de Los Angeles, caracterizado por su lucha – que hasta ahora va ganando contra los más ricos de Estados Unidos, quienes quieren privatizar casi la mitad de las escuelas públicas de este distrito escolar, el segundo más grande de Estados Unidos, con casi 700 mil alumnos, de los cuales el 76 por ciento son latinos- estuvo representado por su tesorera, Arlene Inouye, de origen nipón y de dilatada trayectoria como luchadora social.

Expresó la preocupación de su gremio “por la violencia y muerte de nuestros hermanos maestros mexicanos”. Y expresó su alarma por “la brutal actuación del gobierno federal hacia los maestros”.

En este video se recogen sus palabras:

El texto leído por Inouye, que fija la posición magisterial angelina, fue enviado al gobierno mexicano.

Estuvieron presentes también maestros del este angelino – tradicional asiento mexicano- del Valle de San Fernando, de Long Beach, del centro y sur de la urbe. En la marcha participó Daniel Barnhart, secretario del sindicato magisterial, quien transmitió su solidaridad de los maestros mexicanos.

El maestro José Macías, del este de Los Angeles, fue contundente: “ Si Peña Nieto dice ser demócrata, que deje de imponer la reforma educativa y la ponga a consulta popular. Así, el pueblo decidirá sobre tan transcendental tema, relacionado con la formación de la mayor parte de niños y jóvenes, que son el futuro”.

EL GOBIERNO MEXICANO, SIN RESPUESTAS A PLANTEAMIENTOS DE LA CNTE

Hubo un enlace telefónico con el profesor Ezequiel Rosales Carreño, quien se encontraba en Oaxaca. El fue líder de la sección 22 de maestros de esa entidad, cuyas palabras cimbraron a quienes lo escucharon con silencio sepulcral: el gobierno de Peña Nieto no responde a los planteamientos torales de los maestros.

No responde a la demanda central: la abrogación de la reforma educativa, a la cancelación de la “evaluación punitiva” – que sólo busca despedir a maestros y dejarlos sin empleo- al esclarecimiento de los asesinatos de Nochixtlán, a la exigencia de castigo a los responsables, al cese de la represión, a poner un alto a la criminalización de la protesta social.

Dijo que Peña Nieto no quiere un dialogo con respuestas puntuales a los planteamientos concretos de los maestros.

Y llamó al pueblo migrante mexicano, a los mexicanoamericanos, a los anglosajones, a los afroamericanos,a los asiáticos que defienden los derechos humanos, a exigir al gobierno mexicano que deje de criminalizar la protesta social, a denunciar que no hay un auténtico diálogo.

En días pasados, Rosales Carreño estuvo en Los Angeles, y fue entrevistado por La Educación.  Aquí está el texto de ese trabajo periodístico.

“SI HAY QUE IR A LUCHAR LO HAREMOS CON MUCHO ORGULLO”.

Rodrigo Argueta, representante de la Coordinadora Independencia exhortó al pueblo migrante a organizarse para defender a México.

“¿Cómo le vamos a ganara a esosrateros y malos mexicanos si no tenermos capacidad para organizarnos? La organización implica prepararse, desarrollar organizaciones, apoyarlas con insumos, apoyo a las autodefensas, al movimiento de liberación nacional de México”, planteó.

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Rodrigo Argueta.

Roberto Bravo, dirigente poblano, con su voz de trueno fue a más: si el gobierno mexicano no cambia y sigue reprimiendo, los migrantes van a enviar dinero a organizaciones para que se defiendan.

Pidió un minuto de silencio por los asesinados en Nochixtlán y fue tajante:

“Oaxaca no esta sola. Esto no termina. Y si hay que ir a luchar lo haremos con mucho orgullo”.

En este video, él y otros asistentes a la vigilia expresaron sus opiniones sobre el momento histórico actual mexicano:

Rosalio Mendiola, de 79 años, nativo de Aguascalientes, con voz apenas audible, apoyado en un bastón, con guayabera, expresó:

“ Desgraciadamente, la Constitución dice que la educación es gratuita, para todos. Ahora tratan de privatizarla. Esto va en contra de los principios de la educación”.

Y ¿de la masacre de en Oaxaca? Su respuesta fue sólo un movimiento de cabeza.

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Rosalio Mendiola.

SE INCREMENTA EN EU EL REPUDIO AL GOBIERNO MEXICANO

Las muestras de repudio al gobierno mexicano siguen incrementándose en Estados Unidos. La matanza en Nochixtlán, Oaxaca, ha generado ira. Pero también las protestas se dan porque nada se sabe de los 43 normalistas de Ayotzinapa, por la represión, la persecución de los opositores a políticas públicas, por la criminalidad, la violencia, la corrupción, la impunidad y la galopante pobreza.

Son temas que a diario están en el tapete de la discusión de los migrantes, que asumen con dolor lo que ocurre en su país. No hay uno que no tenga un amigo, conocido o familiar víctima de esos fenómenos.

Trabajadores, amas de casa, estudiantes, indígenas, dirigentes comunitarios se han expresado en la calle, en foros , Iglesias, en conferencias de prensa, en poesías, en obras teatrales mostradas en parques públicos.  Y lo hacen con lágrimas, con cartelones, a gritos. Siempre encendidos.

Ese México dolorido también comparte sus tribulaciones con el México migrante. Imágenes hay al por mayor: aquella periodista radial que antes de entrar a la cabina, en una emisora cercana a Hollywood para iniciar su programa, recibe el llamado de parientes de Durango para decirle que acaban de matar a su hermano, quien comía en un restaurante. Y estalla en llanto, se cae, inconsolable. O miles de madres o hermanas, quienes portan cartulinas con fotos del hijo, del hermano, del sobrino desaparecido cuando manejaba en alguna carretera mexicana. O el líder michoacano en Los Angeles, quien fue asaltado y asesinado cuando fue a visitar a su familia en Morelia. O el migrante que es extorsionado desde México. O el campesino, quien vino a los plantíos en California y en Jalisco le arrebatan sus tierras por una corrupta componenda que termina en una orden judicial.  O el tío inmigrante de un normalista de Ayotzinapa que no deja de clamar justicia. O el esposo de una oriunda de Guerrero que es detenida por condenar las atrocidades del gobierno municipal.

Casos de migrantes flagelados también por esos males mexicanos, abundan. Cada uno de los millones de inmigrantes son una historia que tienen pasajes que contar de esas calamidades.

Hoy es Nochixtlán. En Nueva York, en Washington, en Chicago, se suceden las protestas. En Los Angeles se llevó a cabo la más numerosa. Duró dos horas y media.

Y la policía tuvo una actuación inmejorable. “Impecable”, fue el calificativo de los organizadores.