A partir de las 4:00 de la tarde, miles de maestros,  padres y estudiantes tomaron las calles. Y se manifestaron en seis puntos de la geografía angelina. Su mensaje fue claro, sobre todo para la mayoría de los miembros de la Junta Educativa del distrito escolar de corte privatizador: tengan voluntad política de mejorar sustancialmente los servicios educativos.

A los legisladores la exigencia fue: destinen más fondos a la educación ya que en la actualidad California gasta 7 veces ($ 75,560) más por prisionero de lo que por estudiante ($ 10,291).

Fue reiterada la tesis de los maestros de que esta situación llegó ya a niveles inaceptables. “Ya es suficiente”, fue la sentencia.

Los profesores  indican que los ataques a la educación pública y las décadas de falta de fondos sistemáticos han dejado a las escuelas y aulas sin los recursos adecuados, desde libros y materiales, hasta enfermeras, consejeros, psicólogos y bibliotecarios.

Esto, consideran, debe parar, porque los estudiantes  merecen algo mejor.

Otra tesis que destacan es que a pesar de que California es la sexta economía más grande del mundo, sin embargo, ocupa el lugar 46 en el país en cuanto al gasto por alumno. Por eso, el gremio de profesores desplega una campaña para que en el 2020 cada estudiante reciba 20 mil dólares anuales, casi el doble de lo que ahora se destina a su financimiento educativo.

A final de cuentas, los que sufen esta situación son los educandos. Por eso los maestros este jueves  volvieron a mostrar organización, unidad y poder de convocatoria, como lo consideró el vicepresidente gremial, Juan Ramírez.

Los mentores llamaron al pueblo a sumarse a esta lucha y advirtieron: si las autoridades escolares de la ciudad continúan su cerrazón, su falta de respuesta a las exigencias, que incluyen también salarios y beneficios de los 33 mil maestros, seguirán preparándose para un paro a principio del próximo año.

Las protestas se seguirán realizando y al menos habrá una en lo que resta del 2018.

Los miembros de la Junta Educativa del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD, siglas en inglés), deben entender que “esto no se acabará”, expresó Juan Ramírez, vicepresidente del sindicato magisterial, al indicar que seguirá habiendo este tipo de movilizaciones

Y denunció: “ Han tratado de callarnos con aumento un insignificante aumento de salario”, pero “si no quieren, debemos empujarlos para que lo hagan”.

Por primera vez, además, los maestros han puesto en la mesa de la negociación con el distrito escolar la protección legal de los estudiantes indocumentados, que pueden ser un 30% de los 600 mil alumnos. Demandan un fondo de un millón de dólares para ese propósito.

APOYO POPULAR

Frente La complejo educativo Diego Rivera, en la avenida Central, en el corazón del sur centro de la ciudad – donde en 1992 estalló el resentimiento social provocando los disturbios más graves de la era moderna en Estados Unidos-, los mentores, padres y estudiantes marcharon en la calle, que fue cerrada al tránsito vehicular.

Vestidos con la clásica playera roja – distintiva del sindicato de maestros , recibieron adhesiones de cuanto conductor de vehículos pasaban por la avenida Gage, que sonaban sus bocinas. Fue una simbiósis entre el gremio de los maestros y la comunidad.

“Nuestros estudiantes necesitan fondos escolares, no cárceles”, decía una pancarta, aludiendo al elevado índice de jóvenes – sobre todo latinos y afroamericanos-que en ese barrio tienen como destino las prisiones.

Por eso la demanda de que las escuelas optimicen su eficiencia y atraigan a la mayor parte de los niños, adolescentes y jóvenes e interesen a sus padres en el valor de la educación.

“Sin educación no hay futuro”, afirmó el padre de familia Eleazar Robles, quien vive en la calle 33 casi con la Central, padre de tres hijos.

“Más fondos para las escuelas”, “Mantén al público en la educación pública”, “Mis estudiantes necesiten a sus maestros”, “Clases con pocos estudiantes”, apuntaban algunas de las pancartas.

La maestra afroamericana Simone Newman, quien pidió el fortalecimiento de la educación especial, clamó en español: “No nos vamos a dejar vencer”.

En el presente video, el vicepresidente Juan Ramírez habla de las demandas y significado de estas protestas:

En el evento, hablaron los dirigentes de UTLA en el sector centro y sur: José Lara y María Miranda, una madre de familia y Juan Ramírez.

Este es el video de sus palabras:

Hubo variadas expresiones de los participantes en los eventos y menores de la banda de rock de la escuela elemental Miramonte amenizaron la manifestación e hicieron bailar a concurrentes con “La Negra Tomasa”.

LAS MOVILIZACIONES

Las protestas se efectuaron en los siguientes puntos:

PUERTO

Escuela secundaria de Narbonne, 24300 Wester Ave, Harbor City, CA 90710

CENTRAL SUR

Complejo de Aprendizaje Diego Rivera, 6100 S. Central Ave, Los Angeles, CA 90001

VALLE ESTE Y VALLE OESTE

Monroe High School, 9229 Haskell Ave, North Hills, CA 91343

ESTE

Mariachi Plaza, 730 Pleasant Ave, Los Ángeles, CA 90033

OESTE

High School secundaria de Los Ángeles, 4650 W. Olympic Blvd, Los Ángeles, CA 90019

NORTE

Esquina de Vermont Ave. y Wilshire Blvd. (en la estación de metro).

DEMANDAS FUNDAMENTALES

Las exigencias, que forman parte de la campaña Las Escuelas que merecen los estudiantes de Los Angeles, que negocia UTLA con el distrito escolar son las siguientes:

*Aumento en el financiamiento por alumno.

*Tamaños de clases más bajas en todos los grados.

*Más enfermeras, consejeros, trabajadores sociales, bibliotecarios docentes en las escuelas.

*El fin de los mandatos de overtesting y top-down.

*Servicios integrales y establecimiento de escuelas comunitarias.

*Poner fin a la privatización de las escuelas públicas.

* Que los padres y educadores tengan voz en el diseño de los presupuestos escolares.

*Más apoyo a la disciplina escolar.

*Atención médica y salarios competitivos para atraer y retener a maestros de calidad.

*Eliminar la excesiva cantidad de exámenes y los liderazgos de arriba hacia abajo.

OTRAS MOVILIZACIONES