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A un año de la captura de “El Marro”, Guanajuato está peor. El gobierno estatal, incapaz de devolver la paz: PopLab

August 2, 2021 - por

A un año de la captura de “El Marro”, Guanajuato está peor. El gobierno estatal, incapaz de devolver la paz: PopLab

"El Marro" tras su aprehensión.

Guanajuato lleva dos años consecutivos en los primeros lugares con más eventos de violencia extrema reportados en medios de comunicación. En 2020 registró 369 atrocidades con mil víctimas y en lo que va del 2021 acumula 217 con 422 víctimas.

El 11 de enero, en un supuesto intento de incursión de integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación a la comunidad de Santa Rosa de Lima, se desataron horas de enfrentamientos en distintos puntos dentro y en los alrededores de Villagrán, Celaya y Juventino Rosas.

Nueve personas fueron abatidas derivado de la violencia que mantuvo cercada por varias horas la región, además de los presuntos sicarios, un elemento de las Fuerzas de Seguridad Pública también murió y un agente de la Guardia Nacional resultó lesionado.

Este evento demostró la capacidad de despliegue vigente del cártel de Santa Rosa de Lima, aun con su principal cabecilla recluido en un penal de máxima seguridad. En 2020, ocupó el primer lugar con el mayor número de masacres con 176 casos y con el mayor número de descuartizamiento y destrucción de cadáveres con 116 víctimas, además del asesinato de niños con 46 víctimas.

Mientras en 2021 es el primero con más casos de tortura 47 víctimas, descuartizamiento y destrucción de cadáveres con al menos 64 casos, calcinamiento con 26 víctimas y masacres con 48 casos. Además, mantuvo el primer lugar con más asesinatos de niñas, niños y adolescentes con 22 víctimas. El Guanajuato sanguinario salió a relucir en enero de 2021 con la masacre de nueve personas en un velorio en Celaya. El ataque fue grabado, en los vídeos difundidos públicamente se pudo escuchar más de un minuto de balazos. Testigos hablaron de más de 200 detonaciones.

‘Brotan’ fosas clandestinas

Dos meses después de la captura de José Antonio Yépez, los cuerpos enterrados de forma clandestina por grupos criminales brotaron uno tras otro y la Fiscalía General del Estado tuvo que reconocer su existencia.

El fiscal Carlos Zamarripa se aferró por mucho tiempo a argucias legales para negar la existencia de fosas clandestinas, pero también para hablar con claridad sobre el número de personas desaparecidas en Guanajuato. Hoy el registro de la Comisión Nacional de Búsqueda indica que son dos mil 573 personas.

Dos años después de la ratificación de Zamarripa, el diputado perredista Isidoro Bazaldúa Lugo, se mostró arrepentido de apoyar aquella decisión y pidió perdón a los guanajuatenses por respaldar su permanencia.

“Estoy aquí de frente al pueblo de Guanajuato, desde la más alta tribuna, para pedirle perdón al pueblo de Guanajuato por haber votado por este fiscal y estoy sumamente arrepentido, tengo vergüenza de haberlo hecho, soy un ser humano, cometo errores…este ha sido mi error más grande que he cometido como legislador”, señaló.

En octubre de 2020, Salvatierra acaparó los reflectores nacionales con un gran hallazgo de restos humanos que hoy suma 79 cuerpos, de acuerdo con el más reciente reporte de Búsqueda e Identificación de Personas de la Secretaría de Gobernación.

En el mismo informe se reportan 75 cuerpos localizados en fosas en Acámbaro, en la comunidad de La Ascensión, aunque la Fiscalía del Estado solo reporta 48 cuerpos y más en estudio en su sitio web.

En este mismo portal, existe registro de hallazgos en fosas localizadas en Irapuato (La Cueva y Presa del Conejo); Celaya (Rincón de Tamayo y el Sauz de Villaseñor); Cortazar (Caracheo); Juventino Rosas (Ejido San Antonio de las Maravillas) y Moroleón (Cerro Prieto).

El registro de la FGE no permite conocer el número de fosas localizadas en cada municipio, pero revela el número de individuos localizados, los cuales entre todos los municipios suman 300 hallazgos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha pronunciado por la salida del fiscal, en muy recientes fecha, consideró que si Zamarripa fuera “gerente de una empresa, con esos resultados ya lo hubiesen corrido”. La afirmación la ha hecho con insistencia en varias ocasiones, pero a nivel local el gobernador, legisladores panistas, jerarquía eclesiástica y empresarios afines al gobierno le han dado su respaldo.

Pero no es lo que piensa la gente en la calle. “Los primeros meses fue ya lo atraparon, ya se va acabar esto, que padre, que bueno y mucha gente decía así: ya agarraron a éste (El Marro), ¡que bueno! Pero hoy la percepción es, lo atraparon y no pasó nada, se calmó un poco un tiempo, pero sigue la violencia y volvieron las extorsiones en los últimos meses”, dice un líder de opinión en Celaya que, como están las cosas, prefiere el anonimato.