AMLO: primera pitchada

July 6, 2018 - por

AMLO: primera pitchada

Periodista Armando Guerra.

Al abrir los juegos de grandes ligas del beisbol el primer lanzamiento (pitchada) es simbólico acto del inicio de una gran jornada. El virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por cierto buen aficionado a este deporte, hizo la apertura oficial de su gran juego de estrellas lanzando la primera bola con curva premeditada para lograr el primer strike nombrando oficialmente a Marcelo Ebrard Casaubón como su inminente Secretario de Relaciones Exteriores con lo cual el “Peje” logró de inmediato se le cayeran los calzones a muchos políticos y comentaristas de estas desprestigiadas actividades, quienes no desperdician ocasión para poner en tela de juicio su lealtad a quienes colaboraron con él desde el principio de la exitosa campaña de Morena, pues en principio anunció la titularidad de esta importante oficina para el Embajador Héctor Vasconcelos, hijo del renombrado José Vasconcelos, Secretario de Educación Pública cuando este ministerio fue fundado por Alvaro Obregón.

Participar en los dimes y diretes de la decisión del virtual presidente electo es hacerle el juego a sus detractores que mueven todas sus influencias para desviar la atención de los ciudadanos con inexistentes pleitos entre los colaboradores de AMLO. No teniendo todavía la batuta del poder en la anunciada visita a nuestro país del Secretario de Estado Norteamericano,  Mike Pompeo, es ineludible lanzarle la primera bola de nudillos para enterarlo de las fuerzas de un equipo cuyos miembros han seleccionado lo adecuado para enfrentar a los Gigantes del Norte aunque ellos nos identifican  como (los pobres) Diablos del México. El presidente electo (en espera del anuncio del INE) tiene obligada presencia en las pláticas para lo cual se vio en necesidad de definir a su jefe de la diplomacia, quien con todo el respeto merecido para el Embajador Héctor Vasconcelos, es una mejor opción para la estrategia de regenerar los conceptos de la política externa de nuestra nación tantas veces repudiada por su entrega total a intereses nefastos.

El Jefe del Ejecutivo tiene la plena seguridad de poner al frente de la dignidad nacional a nivel diplomático a una persona con demostrada capacidad para recuperar el prestigio de México como defensor del derecho de los pueblos. La carrera de Ebrard no está limitada a su desempeño como Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, donde realizó importantes avances, incluyendo en temas de seguridad, reconocidos a nivel internacional aunque sus enemigos políticos se encargaron en manchar su imagen con una mala (¿o debo decir pésima?) construcción de la Línea 12 del Metro capitalino por la cual hubo investigaciones mil pero nunca llegaron a convertirse en acción legal contra él.

Muy joven era cuando inició su carrera en la vida pública como cercano colaborador del menos malo del grupo de Salinas, Manuel Camacho Solís, quien se convirtió en el protector y guía hasta mantenerlo como su brazo derecho durante muchos años. Esto incluye su desempeño en la Secretaria de Relaciones Exteriores, donde Camacho fue nombrado Secretario en 1994 y quien a su vez nombró a Marcelo subsecretario al cual, aunque por breve tiempo, dejó encargado del despacho por atender la instrucción del presidente para negociar la paz con el Frente Zapatista de Liberación Nacional. Demuestra este simple hecho su experiencia en el ramo para el cual ha sido designado por AMLO.

En el 2000, todavía bajo la influencia de Camacho Solís, se presentó como precandidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal en un frente conformado por grupos de izquierda moderada, lo cual era un peligro de dividir la corriente liberal y beneficiar las posibilidades de la derecha abyecta a tomar posesión de la ciudad capital. En un gesto de buena voluntad para presentar un grupo compacto de la corriente democrática de izquierda, declinó su candidatura en favor de Andrés Manuel López Obrador naciendo desde entonces una fuerte identificación solidaria entre ambos. Al ganar la jefatura de gobierno AMLO le confirió el puesto de Jefe de Seguridad Pública cuyos resultados fueron una notoria disminución de la criminalidad en el entonces D.F., uno de los más importantes logros de esa administración que se convirtió en una de las principales bases de campaña en la recién terminada exitosa y contundente elección presidencial.

Muchas obras públicas, avances en la concordia social, programas tendientes de la superación de las clases desfavorecidas y muestra de orgullo por nuestras raíces étnicas, ´incluyendo su programa para adiestrar a administradores de la ciudad a aprender el idioma Náhuatl, son algunas de las peculiaridades de la gestión de Ebrard como jefe de gobierno. Un dato digno de destacar fue el apoyo y defensa del derecho internacional cuando por sus acciones en favor del pueblo fue derrocado el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y en consecuencia el gobierno golpista quiso apoderarse de la Embajada en México y Marcelo impidió esta acción demostrando el único reconocimiento existente era a la Embajadora Rosalinda Bueso. Zelaya era el enemigo acérrimo de los reaccionarios de Honduras no sólo por su intenso trabajo en la creación de programas sociales para proteger a las clases desesperadamente pobres de su país, sino también por sus esfuerzos para crear un frente en Centro América capaz de sacar del atraso industrial, comercial y político a esa importante zona del continente bajo constante opresión de gobiernos vendidos al poder del extranjero.

Dos casualidades me permito señalar. La primera es el encuentro en ese entonces de Marcelo Ebrard con Rosalinda Bueso, donde la afinidad no solo fue en inclinaciones de carácter filosófico y sistemas de gobierno, sino devengó en romance existente aun en estas fechas pues ella, la ex embajadora hondureña es esposa del recién nombrado Secretario de Relaciones Exteriores en el gabinete de AMLO. ¿Y qué creen ustedes? Les cuento: cuando en plena campaña, incluso en un debate, Andrés Manuel puntualizó su seguridad de poderse resolver el problema de la inmigración centroamericana a Estados Unidos era hacer un programa congruente para fortalecer la economía de esa región, tomando en consideración un obligado crecimiento en la agricultura, la industria y el comercio. Viene de inmediato a mi memoria la propuesta del derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

El primer lanzamiento, con curva, salido del presidente López Obrador, estará muy pronto frente a Mike Pompeo quien por lógica, habiendo sido jefe de la CIA, tiene un expediente muy completo sobre el próximo canciller mexicano. Sabe, por supuesto, que entre sus contactos tiene al lado del presidente Donald Trump a un íntimo conocedor de sus capacidades, Rudy  Giulani, a quien Ebrard contrató cuando era jefe de gobierno para crear un proyecto para disminuir la criminalidad en esa entidad.

*Armando Guerra, periodista mexicano avecindado desde hace más de cuatro décadas en Los Angeles, California, donde fue director del diario La Opinión.