Avanzar a la normalidad democrática

May 31, 2019 - por

Avanzar a la normalidad democrática

CIUDAD DE MEXICO
Este domingo 2 de junio, 13 millones 573 mil 897 ciudadanos están convocados a las urnas para elegir a quienes ocuparán 148 cargos: están en disputa las gubernaturas de Puebla y Baja California; todas las alcaldías en esta segunda entidad, Aguascalientes y Durango, así como cinco elecciones municipales extraordinarias en Puebla, y los congresos locales de Quintana Roo y Tamaulipas.

Se trata de los primeros comicios celebrados en el presente sexenio, con un gobierno federal que tiene entre sus propuestas centrales la democratización efectiva de la vida nacional y la erradicación definitiva del sinfín de prácticas fraudulentas que en los hechos han minado e incluso anulado la soberanía popular consagrada en la Constitución. Dichas prácticas han llevado al país a crisis como las vividas tras los fraudes en las elecciones presidenciales de 1988 y 2006 y la masiva compra de votos en las de 2012, y no estuvieron ausentes en los comicios de julio de 2018, cuando el cúmulo de irregularidades en Puebla detonó un desgastante conflicto poselectoral.

En este combate a las distintas modalidades de distorsión de la voluntad ciudadana se han dado pasos importantes, como la tipificación de las modalidades de fraude electoral como delito grave, merecedores de ser perseguidos de oficio y de recibir prisión preventiva. Sin embargo, resulta inocultable la persistencia de aparatos, poderes fácticos y organismos largamente acostumbrados a medrar con las prácticas antidemocráticas, los cuales no han desaparecido y constituyen lastres para la consolidación de una sociedad democrática.

Por lo dicho, resulta crucial que en los próximos días todos los participantes –partidos, candidatos, autoridades de todos los niveles de gobierno, medios de comunicación, ciudadanos y organismos electorales– se ciñan estrictamente a la ley, a fin de que el lunes 3 el país pueda amanecer sin conflictos poselectorales, sin denuncias cruzadas, con un reconocimiento cabal de los triunfos ajenos y sin reivindicación de victorias propias no fundamentadas en el sufragio. De ser así, este domingo podrá marcar un hito en la construcción de la normalidad democrática que tanto urge al país y que constituye uno de los mayores anhelos ciudadanos.