El covid-19 podría causar problemas neuropsiquiátricos a pacientes recuperados y asintomáticos

April 16, 2020 - por

El covid-19 podría causar problemas neuropsiquiátricos a pacientes recuperados y asintomáticos

Un trabajador médico en el Centro Médico Maimonides en Nueva York. Foto: Caitlin Ochs / Reuters

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California (EE.UU.) advierten que la pandemia mundial de covid-19 puede provocar enfermedades neuropsiquiátricas tanto en pacientes recuperados como asintomáticos e indican a los profesionales de la salud que presten más atención a ese problema en un estudio que han publicado en Science Direct.

Estos especialistas recuerdan que pandemias anteriores ya generaron diversos síntomas neuropsiquiátricos como encefalopatía, cambios de humor, psicosis, disfunción neuromuscular o procesos desmielinizantes, que pueden acompañar a la infección viral aguda y permanecer en pacientes recuperados durante semanas, meses o más tiempo.

La autora principal del documento, Suzi Hong, destacó que “el artículo busca atraer la atención de la comunidad médica sobre la necesidad de realizar seguimientos e investigaciones para mitigar esos resultados, no para causar pánico a las personas cuyas vidas ya están muy afectadas por esta pandemia”.

Impacto en el sistema nervioso central

El covid-19 es un estresante psicológico que afecta tanto a individuos como a comunidades, ya que provoca temores de enfermedad, muerte e incertidumbre sobre el futuro y es una fuente potencial de traumatización directa o indirecta para cualquier persona.

Sin embargo, estos especialistas estiman que no se presta la atención suficiente al impacto que el SARS-CoV-2 puede tener en el sistema nervioso central y los resultados neuropsiquiátricos que ocasionaría, como ya sucedió tras las pandemias de gripe en los siglos XVIII y XIX: insomnio, ansiedad, depresión, manía, tendencias suicidas y delirio.

Fenómenos similares también se observaron durante brotes virales más recientes, como el del SARS-CoV-1 en 2003, el H1N1 en 2009 y el MERS-CoV en 2012, cuando investigaciones posteriores certificaron mayores tasas de narcolepsia, encefalitis (inflamación cerebral), síndrome de Guillain-Barré y otras afecciones neuromusculares y desmielinizantes.