El drama de migrantes detenidos y bajo la amenaza del COVID

June 16, 2020 - por

El drama de migrantes detenidos y bajo la amenaza del COVID

Foto. AFP.

Desde 2017, cuando Donald Trump asumió el cargo, más de 40 inmigrantes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EU han muerto en centros de detención.

Es decir, más de 3 docenas en tres años.

El último fue el inmigrante guatemalteco Santiago Baten-Oxlaj, 34. Baten-Oxlaj murió debido a complicaciones relacionadas con COVID-19 en el Hospital Regional Piedmont Columbus en Columbus, Georgia, el 24 de mayo de 2020.

Había estado hospitalizado desde el 17 de abril de 2020. después de enfermarse mientras estaba detenido en el Centro de Detención Stewart en Lumpkin, Georgia.

Baten-Oxlag es el segundo inmigrante en morir por COVID-19 mientras estaba bajo custodia de ICE. El 6 de mayo de 2020, Carlos Escobar Mejía murió por el virus en un hospital del área de San Diego.

El hombre de 57 años era un inmigrante de El Salvador que había vivido en los EU desde la década de 1980, después de huir de la guerra civil desatada por Estados Unidos en su país.

Estaba recluido en el centro de detención de Otay Mesa, cerca de la frontera entre

Estados Unidos y México en San Diego desde el 10 de enero de 2020.

La muerte de migrantes en centros penitenciarios como el de Otay Mesa, han sido la causa de numerosas protestas orquestadas por familiares y organizaciones defensoras de la comunidad migrante.

Este es el caso de Noe N., un migrante de origen salvadoreño que permanece bajo custodia de ICE.

Los defensores de Noé en San Diego están trabajando con la familia. Noe, un hombre de 41 años que nació en El Salvador, permanece detenido en el centro de detención de Otay Mesa.

Desde el pasado 9 de mayo, Noé salió positivo con el COVID-19 y según otros hombres detenidos con él, fue transferido a otra unidad con todas personas enfermas.

Su familia pudo confirmar que está en un hospital, pero aparentemente hay oficiales que vigilan a Noe y no le dejan usar el teléfono, ni siquiera para llamar a su mamá

Su familia está tratando desesperadamente de comunicarse con él después de que lo trasladaron de esa instalación a un hospital local.

ICE prohíbe a Noe hacer llamadas telefónicas, incluso a su propia madre, quien dice que ella siente que fue secuestrado. Incluso se han negado a decirle dónde está.

La última vez que se comunicó Noé con su familia fue el pasado 12 de mayo.