Estandarte guadalupano preside la marcha de Frena al Zócalo

October 4, 2020 - por

Estandarte guadalupano preside la marcha de Frena al Zócalo

Algunos de los integrantes del grupo Frena que marcharon ayer observan las tiendas de campaña instaladas en la Plaza de la Constitución. Foto José Antonio López

Y sonó la Maldita Vecindad, en su homenaje a la Santanera, en el Zócalo de #FRENA: “Es la boa, es la boa…” Boa o Tumor, algunas entusiastas bailaron y agitaron los banderines del Frente Nacional Anti-AMLO, sin dejar su grito más repetido: ¡Fuera López!

La marcha terminó hace poco, una marcha verde por la camiseta de la selección nacional de futbol, repleta de banderas nacionales y estandartes de la Virgen de ­Guadalupe.

Siguió la guerra de imágenes y números. La policía de la Ciudad de México informó que los marchistas fueron 5 mil. El comité central de Frena reportó que 180 mil. Ni tanto que queme al santo ni tan poquito que no sirva para agarrarle la palabra al Presidente.

Los de Frena se repartieron etiquetas con números. Muchos los pegaron a sus ropas. Querían, es de suponerse, obtener la constancia notarial de la nutrida asistencia a su movilización con un solo objetivo: echar de Palacio Nacional al presidente Andrés Manuel López Obrador, por comunista, inepto y traidor a la patria, como se escuchó decir aquí y allá en un Zócalo que, terminada la marcha, no logró llenarse de tiendas de campaña.

Mientras Morena se mira –y destroza– el ombligo, Frena pasó de marchas que no llenaban un templo a una movilización que, tomas cerradas de por medio que muy pronto se viralizan en redes sociales, permitió a sus organizadores hablar de un triunfo.

En cinco vueltas a la plaza, el número más alto que se vio, en la playera de un señor, fue el 26 mil 61. Máximo 30 mil, dijo un tuitero obradorista que sacó el lápiz e hizo cuentas. Hace tiempo se esfumó en la polarización aquella vieja frase de Carlos Castillo Peraza: Las plazas llenas no votan.

Terminada la marcha, decenas de personas hicieron fila para registrarse, obtener una pulserita y así tener derecho a una tienda de campaña. Tenemos una bodega llena, de casas nuevas y cobijas, informaba un orador desde el sonido central.

En la fila, tres hombres disertaban sobre las fuentes del mal. Estaban de acuerdo en dos: la masonería y los judíos. Uno de ellos, dueño de un vozarrón, dijo que Lenin, Stalin y Trotsky eran judíos, lo mismo que Karl Marx que, informaba a sus escuchas, ni siquiera se llamaba así, sino Mordecai.

Su interlocutor interrumpió: Adolf Hitler también tenía ancestros judíos. Eso es un mito, una mentira. Hitler quería llevar a los judíos a Madagascar para que dejaran de joder. ¿Y qué dijeron los judíos? No, porque ahí no hay a quién mandar.

El conspiracionismo que raya en el delirio no es sino una de las caras de Frena, la que sirve para que en las filas del obradorismo gane la burla, la chacota, sin atender el peligro de esta expresión cruda de la ultraderecha católica, construida desde abajo en redes de parroquias, diócesis enteras y colegios.

La raíz de todos los males

Las tres señoras que salían del plantón, con mochilas y bolsitas del mandado, podrían estar en el catecismo. Y a su modo lo estuvieron. Cuatro noches estuvimos, ya nos vamos para Querétaro, pero volveremos.

Las tres señoras rezaron mucho en estos días, igual que en sus parroquias. Claro, hubo diferencias: durmieron en tiendas de campaña, caminaron banderas en mano por el Zócalo, lanzaron vivas a Cristo Rey y, sobre todo, gritaron contra la raíz de todos los males, es decir, contra el presidente López Obrador. Nunca le dirán así, claro, porque para ellas es simplemente López.

Antes de hacer maletas, las tres señoras brincotearon junto al asta bandera, al son de Bella ciao, la célebre pieza antifascista, a la que el Frente Nacional Anti-AMLO (Frena) cambió la letra para cantar: Malo ciao/ Malo cia/ Malo bai bai (Malo por AMLO, por supuesto).

Un hombre se sumó a las señoras del catecismo. Hasta entonces, el diálogo había sido terso. Las señoras instaladas en su rosario de críticas al gobierno federal. El hombre añadió: López firmó lo del Foro de Sao Paulo.

–¿Qué firmó?

–Todos los gobiernos del Foro de Sao Paulo son dictadores.

–¿El gobierno de Brasil? Oiga, Bolsonaro está muy lejos del Foro de Sao Paulo.

–Bolsonaro es de izquierda, todos son dictadores. Usted vino a difamarnos, para eso le pagan –dijo, en el tono que respondieron cinco de cada seis a los que este reportero pidió una charla.

Las tres señoras se plegaron al hombre, pidieron al reportero retirarse y completaron sus frases como los sobrinos de Rico Mac Pato: Calladitas nos vemos más bonitas¡Acércate a Dios!; ­Bendiciones.

A unos pasos, los organizadores del plantón colocaron filtros. El primero, para toma de temperatura y reparto de gel. El segundo, la mesa de registro. ¿De qué Frena viene?

Frena pesa más que Ayotzinapa

El miércoles 23 de septiembre fue un día muy movido para el Zócalo. Legiones de reporteros y fotógrafos cubrieron el arribo de la marcha de Frena.

Ni por asomo hubo tanto en el acto en que los padres y madres de Ayotzinapa, acompañados de unas 300 personas, hicieron una parada frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para demandar que el Poder Judicial resuelva los juicios pendientes y que no sean liberadas más personas relacionadas con el caso.

La atención de la mayoría de los medios estuvo en la llegada del Frena.

Un lugar en la primera fila aguardaba a una pareja de sesentones. El hombre cargaba un panel solar. Ella, algunas bolsas como quien fue de compras. Detrás de ellos caminaba un par de jóvenes, cada uno con un diablito repleto de diversos objetos: tiendas de campaña, cobijas, un toldo.

De entre sus pertenencias el hombre sacó una pequeña manta que aludía al conflicto de la presa La Boquilla. De cabello teñido, habló de luchar por la verdad y la justicia.

–Y si lograran sacar al Presidente, ¿qué seguiría?

–Convocar a nuevas elecciones, sin partidos, cero partidos.

No sólo en Morena deberían estar preocupados.