Este asesino fue enterrado vivo en una tumba de cemento hasta que murió. El Chapo puede ser el siguiente

May 25, 2019 - por

Este asesino fue enterrado vivo en una tumba de cemento hasta que murió. El Chapo puede ser el siguiente

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A “El Chapo”le espera la misma cárcel de máxima seguridad donde murió Thomas Edward Silverstein, tras 36 años en solitario encierro.

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Un asesino acaba de morir. Y eso podría preocupar al narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, que en pocos días conocerá su sentencia.

¿Quién es este asesino?

Thomas Edward Silverstein nació hace 67 años en Long Beach, cerca de Los Ángeles, en California. De niño, le acosaban en la escuela, en parte por pensar que era judío. Su madre le defendió un día a pedradas: “Así era mi mamá”, explicó, “si alguien viene a por ti con un bate, tú agarras un bate y os ponéis a ello”.

Cuando tenía 14 años, Silverstein robó un auto y se peleó a golpes con un policía. Acabó en un reformatorio juvenil, según informa el diario The New York Times.

Salió, pero cayó en la heroína y se mantuvo a base de robos: con 19 años fue enviado a la prisión californiana de San Quintín.

Volvió a salir, volvió a robar, y volvió a prisión, en 1977, en este caso con una sentencia de 15 años. En 1980, esa condena se convirtió en cadena perpetua tras asesinar a otro preso que se había negado a traficar con heroína.

Cinco años después, esa sentencia fue anulada, al considerarse que el informante que le delató había mentido. Pero para entonces Silverstein, que se había unido en la cárcel a una pandilla que defiende la superioridad de la raza blanca, ya había asesinado a otros dos presos, miembros de una pandilla afroamericana.

Pese a estar en régimen de aislamiento, Silverstein se las arregló para liberarse de sus esposas cuando un guarda le trasladaba a las duchas, y lo asesinó. Entre otros motivos, alegó que el guarda había destruido las pinturas del preso, que se había aficionado al arte en la cárcel, aunque los oficiales lo negaron.

Silverstein fue trasladado de nuevo a otra prisión, también en régimen de aislamiento y sin contacto alguno con otros seres humanos.

El asesinato del guarda (otro más murió el mismo día a manos de un cómplice de Silverstein) llevó además a diseñar una nueva cárcel de máxima seguridad donde nada parecido pudiera ocurrir.

Así se creó la prisión de máxima seguridad de Florence, en Colorado, inaugurada en 1994 y que alberga ahora, entre otros, a Ramzi Yousef, responsable del atentado de 1993 contra el World Trade Center de New York; al terrorista del maratón de Boston, Dzhokhar Tsarnaev; a Ted Kaczynski, apodado Unabomber; o al terrorista del zapatoRichard Reid, quien intentó hacer estallar en un avión una bomba que escondía en su calzado.

Y allí acabó Silverstein en 2005, encerrado 23 horas al día en un celda de 80 pies cuadrados, con una sola de hora de ejercicio al día en una sala contigua. Su único vínculo con el mundo fuera de la celda: una televisión en blanco y negro.

“No sé qué otra cosa podríamos haber hecho para evitar más violencia por parte de un hombre que no tiene nada que perder”, ha explicado Norman Carlson, director del Departamento de Prisiones, para justificar el aislamiento de todo contacto humano, toda vez que entonces no había pena de muerte a nivel federal.

“Toc, toc, toc”, escribió Silverstein sobre su aislamiento en prisión, “los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años pasan constantemente, sin fin o remedio a la vista”.

“No entré aquí como un asesino, pero aquí aprendes a odiar”, explicó sobre la cárcel, culpando a los guardas de “alimentar a la bestia que aguarda dentro de todos nosotros”.

Silverstein llevaba en régimen de aislamiento de forma ininterrumpida desde 1987. Antes ya lo estaba, pero ese año fue liberado durante una semana durante un motín de presos cubanos en Atlanta (Georgia).

Cuando fue encerrado de nuevo, ya no volvió a dejar el aislamiento hasta ser hospitalizado y morir poco después, el 11 de mayo, en Lakewood (Colorado).

Tenía 67 años. Había pasado los últimos 36 en una celda de aislamiento, el mayor tiempo conocido para un preso en Estados Unidos.

“Nuestro Gobierno entierra a entierra a gente viva en tumbas de cemento por toda su vida”, se lamentó Silverstein, “en realidad es más humano ejecutar a alguien que torturarlo año tras año tras año”.

Pero una corte de apelaciones aseguró que su encierro estaba justificado dada su “conducta violenta” y su liderazgo en la pandilla extremista.

La cárcel de máxima seguridad de Colorado y su régimen de aislamiento esperan ahora a El Chapo, que podría ser condenado el 25 de junio a pasar allí el resto de su vida. Tiene 62 años.

Guzmán tampoco puede ser condenado a muertePero sí a muerte en vida.