Hecho inédito: repelen desde EU con balas de goma y gases lacrimógenos a unos 500 centroamericanos que intentaron cruzar a San Ysidro

November 25, 2018 - por

Hecho inédito: repelen desde EU con balas de goma y gases lacrimógenos a unos 500 centroamericanos que intentaron cruzar a San Ysidro

Cerca de 500 migrantes intentaron cruzar a Estados Unidos. Foto LA JORNADA/Víctor Camacho

Tijuana. 

La ilusión de poder asaltar el cielo con consignas y banderas duró poco más de dos horas para medio millar de desplazados del éxodo centroamericano, que está mañana intentaron cruzar la frontera y terminaron repelidos con gases lacrimógenos y balas de goma por la Patrulla Fronteriza.

En los incidentes resultaron heridas varias personas, entre ellos el activista de los derechos migrantes Rubén Figueroa, del movimiento Migrante Mesoaméricano, quien recibió un impacto de gas lacrimógeno en la cabeza. Fue atendido en urgencias de un hospital local y luego dado de alta.

Habían salido pasadas las 10 de la mañana con el plan de marchar y manifestarse frente a la garita que divide El Chaparral y San Ysidro. Un contingente de antimotines de la Policia Federal intentó cerrarles el paso al puente vehicular. Parecía que ahí terminaría la breve marcha.

Al menos 500 migrantes que participaban en una manifestación desde el albergue en Tijuana, se separaron de la marcha y se lanzaron, sin éxito, hacia la línea fronteriza de Estados Unidos. En medio de empujones saltaron la primera valla, pero fueron disuadidos con gases lacrimógenos y una fuerte presencia de granaderos. La segunda valla se encuentra cubierta de púas y bajo vigilancia de los agentes estadunidenses.

Pero inexplicablemente la fuerza policiaca descuidó los flancos del puente. La tentación fue demasiado fuerte y en un instante, los migrantes centroamericanos arrancaron a correr por los carriles laterales y al grito de “¡vámonos, vámonos!” invadieron la zona restringida del puerto fronterizo. Unos se descolgaron por la canalización del Río Tijuana y avanzaron hacia el puerto migratorio pero equivocaron el camino y avanzaron hacia la salida vehicular. Otro pequeño puñado corrió hacia otra dirección, vio una reja abierta y entró directamente a la boca del lobo: el estacionamiento del Instituto Nacional de Migración mexicano. Unos cuantos terminaron directamente en las “Perreras” del Grupo Beta.

En un lapso caótico, desde el puente vehicular se podía observar la escena surrealista: unos grupos corrían por un pasillo que los llevaba a un callejón sin salida. Instantes después regresaban y volvían a tomar un camino equivocado. Otro contingente caminó por la zona comercial y se aproximó las alambradas del puerto de entrada, en medio de miles de automóviles varados por el cierre de la frontera. Otros caminaron hacia la avenida frontera, treparon por un terraplén que los llevó a las vías del tren en desuso y ahí desembocaron directamente al gigantesco muro metálico. Fin del viaje.

Minutos después, por el mismo terraplén los grupos de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos bajaban decepcionados. Algunos pudieron ver, a lo lejos, las nubes de gas que dispararon elementos de la patrulla estadunidense a unos cuantos audaces que se atrevieron a brincar el muro.

Hubo heridos breves, lágrimas de rabia y decepción y un triste regreso al albergue de la zona norte.

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