‘Los Paisas’, la pandilla desconocida que acecha a los migrantes en los centros de detención de ICE

September 20, 2018 - por

‘Los Paisas’, la pandilla desconocida que acecha a los migrantes en los centros de detención de ICE

El centro de detención para inmigrantes en Adelanto tiene que separar a las pandillas carcelarias para evitar enfrentamientos violentos. Crédito: Getty Images.


Testimonios de inmigrantes y organizaciones civiles afirman que violentas bandas carcelarias han asumido parte del control de al menos tres centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas en California. En esas prisiones opera un grupo formado por mexicanos indocumentados para protegerse de las pandillas más peligrosas como los ‘Sureños y los ‘Norteños’.

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LOS ÁNGELES

Rafael Abarca, un mexicano que llegó en diciembre de 2015 al centro de detención para inmigrantes en Adelanto, California, recibió una orden de otro detenido que lo incomodó. “Le dijo que tenía que golpear a alguien, pero él le contestó: ‘mira, tengo una herida de bala en la rodilla’”, relató su abogado Raúl Saldaña. “Como no lo obedeció otros golpearon a mi cliente”, afirmó.

Rafael, quien pidió asilo asegurando que había huido de su natal Michoacán porque pistoleros de un cartel de la droga trataron de asesinarlo a tiros, terminó con una lesión más grave en la rodilla en la que había recibido el disparo, un dedo fracturado y otras heridas.

Según su defensor legal, el ataque lo ordenó un hombre apodado ‘El Repa’. “Rafael me dijo que en cada unidad (de la cárcel de Adelanto) había un ‘Repa’, que era el que estaba en control”, contó Saldaña sobre este mexicano que fue deportado en julio pasado.

“Algunos clientes me han platicado que los ‘Repa’ son los encargados y que todo lo que ellos le quieran decir a los oficiales tienen que hablarlo con ellos”, agregó el abogado.

A 83 millas de Adelanto, en dos cárceles locales operadas por agentes del Sheriff del condado de Orange, hay denuncias de que las personas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) están sometidas por pandilleros violentos que golpean a quienes no siguen sus reglas.

“Al entrar a (la cárcel) Theo Lacy me dijeron: ‘El Repa’ es este y lo que él dice eso es. Si quieres alegar solo vas a conseguir una golpiza en el baño”, dijo en una entrevista con Univision Noticias Jeremías Estrada, un guatemalteco que pasó un año y medio en los penales Theo Lacy y Musick, en el condado de Orange. Este hombre trató sin éxito de que su caso de asilo prosperara.

Cansado del maltrato y de estar alejado de su familia, Jeremías aceptó ser deportado, un proceso que se concretó a principios de septiembre. Este centroamericano asegura que fue testigo de los ataques que sufrieron quienes desobedecieron a ‘El Repa’ y sus cómplices. Alega que los agentes del Sheriff pedían que usaran a estos pandilleros como intermediarios, incluso para asuntos sencillos en esas cárceles.

“Había muchos que traían la MS (símbolo de la Mara Salvatrucha) tatuada en la frente; hay muchos pandilleros en ese lugar”, lamenta quien huyó de su país precisamente por la amenaza de esas bandas.

“En Theo Lacy las agresiones de los pandilleros ocurren todos los días”, afirmó Jeremías.

Cómo nacieron ‘Los Paisas’

Gabe Morales, experto en pandillas en las prisiones de Estados Unidos, asegura basado en estos testimonios que en dichos centros de ICE domina la banda ‘Los Paisas’, integrada mayormente por mexicanos indocumentados que han cumplido condenas en cárceles federales y estatales.

Morales explica que ‘Repa’ es el apodo del jefe de cada sector en las prisiones donde mandan ‘Los Paisas’. El alias es una versión corta de la palabra ‘representante’, aunque también les dicen ‘llaveros’, porque son los que (según ellos) tienen las llaves de las celdas.

Este grupo se fundó a mediados de la década de 1990 para protegerse del acecho de los pandilleros que se unían en los penales bajo la llamada alianza de los ‘Sureños’, ligados a la Mafia Mexicana o La Eme.

La palabra ‘paisa’ se usa entre mexicanos y a veces se emplea en un tono levemente peyorativo para referirse a un compatriota que llega a EEUU sin hablar inglés y con poco conocimiento de la tecnología. Para la banda, sin embargo, es sinónimo de unión y orgullo por haber nacido al otro lado de la frontera.

“Son una pandilla fuerte y grande, pero está muy dispersa, no tienen la estructura, por ejemplo, de La Eme. Están en casi todas las cárceles de ICE y tienes reglas generales: ‘no robes a otro paisa’, ‘no le faltes al respeto a otro paisa’”, describe Morales, quien dedicó un capítulo a esta organización en su libro ‘Prison Gangs in America’ (Pandillas carcelarias en Estados Unidos).

De acuerdo con las investigaciones de este analista, cada vez hay más reos que se alían a ‘Los Paisas’ en prisiones federales. Ese crecimiento lo atribuye a que hay más redadas de ICE y operativos antinarcóticos. Si bien estos no son pandilleros ni se identifican con estos, tampoco son blancas palomas: purgan condenas por asesinato, narcotráfico, contrabando de personas, violaciones y otros delitos graves.

‘Hecho en México’

Sus miembros generalmente se unen por estados o regiones de México. Reflejo del éxodo azteca a EEUU, las cárceles van recibiendo a los oriundos de ciertas zonas de ese país. Por ejemplo, en prisiones de Seattle (Washington) llegan convictos de Michoacán, Oaxaca y Jalisco; y en Yakima (en el mismo estado), reciben a delincuentes que nacieron en Colima, Guerrero, Sinaloa y Zacatecas.

“Cuando lidias con pandillas de mexicanos la principal amenaza es el número. Ellos están en constante crecimiento en gran medida por las redadas de ICE. Se unen rápidamente en un incidente contra otras razas en las cárceles federales”, cita Morales en su libro.

Desde hace una década, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) considera a ‘Los Paisas’ como una de las bandas que abona para que haya alrededor de 230,000 pandilleros tras las rejas a nivel nacional.

Al momento se desconoce cuántos reos han jurado lealtad a este grupo tatuándose frases como ‘100% Paisa’, ‘Hecho en México’, así como figuras de herraduras, la Santa Muerte, el calendario azteca, los nombres de sus estados de origen y los rostros de los revolucionarios Emiliano Zapata y Pancho Villa.

También aceptan a inmigrantes de otros países. Sus conexiones con los carteles mexicanos les permite dominar el tráfico de drogas en el interior de las penitenciarías, la actividad ilícita más lucrativa. Tienen un propósito similar al de una organización enemiga también formada por indocumentados y llamada Border Brothers (BB): “Ganar mucho dinero en EEUU y eventualmente regresar a México”.

Para controlar su territorio han estado detrás de violentas riñas, como una ocurrida en una cárcel de San Diego en septiembre de 2009 que terminó con un preso herido; y el apuñalamiento de un reo en la prisión estatal New Folsom de Sacramento en noviembre de 2007.

Una de sus peculiaridades es que los jefes son elegidos por votación (a veces sin estar interesados en tomar el mando) y sus integrantes salen del grupo conforme cumplen sus sentencias. “Al salir de la cárcel ya no se comunican entre ellos”, explicó Morales.

Centro de detención Theo Lacy abre sus puertas para refutar alegaciones de condiciones deplorables

“Tratan de intimidarte”

Jorge, un migrante centroamericano que aceptó compartir su experiencia en la cárcel de ICE en Adelanto con la condición de ocultar su identidad real, relata que para evitar problemas estando ahí tuvo que aplicar una regla que las Maras imponen en su país: ver, oír y callar.

“Es un lema de los mareros que se usa ahí y en todas partes”, dice quien estuvo durante casi un año en esa prisión mientras las autoridades federales procesaban su pedido de asilo. Ahora vive en Los Ángeles y sigue a la espera de que un juez apruebe su trámite.

A este joven le impactó encontrarse con un pandillero de la MS-13 en ese centro para inmigrantes.Él vino a EEUU porque miembros de esa misma banda lo amenazaron en su comunidad. “Había uno que era de la Mara. Él decía que era de la MS”, afirmó.

Según el relato de este centroamericano, los detenidos en Adelanto que portan uniforme rojo (el color con el cual los identifican como reos peligrosos) “están más organizados” y tienen el mando.

“Tratan de pedirte impuestos y como ahí no se usa dinero te piden comida”, aseguró el migrante. “Otros tratan de intimidarte diciendo que son de una pandilla”, comenta y añade que “algunos venden medicamentos para drogarse”.

En el centro de detención para inmigrantes de Adelanto los que portan uniforme rojo (el color con el cual los identifican como reos peligrosos) están más organizados y tienen el mando.Crédito: Getty Images

Pasar los días bajo el maltrato de los guardias y el acecho de otros presos obliga que algunos acepten ser devueltos a sus lugares de origen, menciona Jorge. “No aguantan estar lidiando con esas cosas”.

ICE no comentó específicamente sobre las denuncias sobre las presuntas reglas que imponen los pandilleros en Adelanto. Solo envió un comunicado que data de febrero de 2012 en el cual afirma que su “único propósito es mantener un ambiente de detención seguro para su personal y los detenidos”.

Por su parte, el Sheriff del condado de Orange, administrador de dos cárceles que alojan a migrantes, Theo Lacy y Musick, afirmó que su misión es brindar un trato humano a los detenidos. Su vocero Jaimee Blashaw señaló en un comunicado que la dependencia “sigue los estándares de detención establecidos por el gobierno federal y aloja a los detenidos en base a estos”.

“Si se determina que un detenido es un riesgo para la seguridad ya sea al ingresar a la instalación o durante su estadía se vuelve a evaluar su ubicación de la cárcel”, agregó el portavoz.

“Me respetarán por esto”

Sin embargo, organizaciones civiles reclaman que el Sheriff del condado de Orange, que recibió más de 100 millones de dólares por contratos con ICE entre 2010 y 2015, desatiende a los que están bajo custodia federal. Citan el caso de Luis Chávez, un salvadoreño que se convirtió en el blanco de pandilleros mientras estuvo en la Unidad B de Theo Lacy.

De acuerdo con un reporte del grupo Community Initiatives for Visiting Immigrants in Confinement (CIVIC), este migrante fue golpeado por otros detenidos en marzo de 2014.

Aunque los directivos del penal lo pusieron en otro sector para intentar protegerlo, fallaron el 15 de junio de 2015. Luis salió ese día de su celda para aprovechar la única hora libre en la que le permitían estar en la sala común de la cárcel. Afuera lo esperaba un pandillero que lo había amenazado.

Según el informe de CIVIC, a los agentes del Sheriff se les pasó ponerlo en su celda para que no coincidiera con Luis. Ambos se encontraron al pie de unas escaleras, donde el pandillero le dijo: “finalmente puedo hacer esto por mis homies (otros miembros de la banda). Me agradecerán y respetarán por esto”.

El reporte menciona que otros detenidos comenzaron a gritar para alertar a los guardias sobre lo que estaba sucediendo, pero aquellos los ignoraron. Sin nada que lo detuviera, el pandillero derribó a Luis y “procedió a golpearlo y patearlo”, describe el documento de CIVIC.

“El señor Chávez perdió el conocimiento y después de despertar se dio cuenta que los agentes habían disparado balas de gas lacrimógeno para separar a los dos hombres”, agrega la organización.

No es la primera vez que los oficiales del Sheriff en Theo Lacy son acusados. Un gran jurado encontró en 2008 que estos miraban la televisión, jugaban videojuegos y dormían, mientras permitían que los reclusos “usaran la brutalidad y la intimidación para mantener el orden en las unidades”.

Para prevenir ataques y agresiones sexuales en esa cárcel, CIVIC ha propuesto al Sheriff seleccionar adecuadamente a los detenidos en cada unidad, separar a las víctimas y castigar a los agresores. La agencia no ha comentado sobre dicho reporte.

Migrantes en medio de una guerra

La última escala en los procesos de deportación, la cárcel de Adelanto, recibe a integrantes de dos organizaciones criminales que llevan medio siglo atacándose en las prisiones de California: los ‘Sureños’, los pandilleros del sur del estado que obedecen a los jefes de la Mafia Mexicana, y los ‘Norteños’, los de la región norte que son leales a la banda carcelaria ‘Nuestra Familia’.

Los primeros se identifican con el color azul y el número 13; los otros con el rojo y el 14. Dependiendo la región en la que han vivido, sin importar con qué grupo están, los pandilleros se van agregando a estas bandas para hacerlas más fuertes. Por eso, en las cárceles conviven los que son parte de la MS-13 y la Barrio 18, aunque se odien en las calles y en Centroamérica.

Para evitar enfrentamientos violentos, ICE pone a los ‘Sureños’ en un sector y a los ‘Norteños’ en otro. No quiere que ahí ocurran batallas campales. Por estos pleitos han muerto reos en algunas prisiones. El problema es que en medio de esa guerra quedan migrantes cuya única falta ha sido cruzar la frontera sin autorización o que piden refugio a este país.

Al ingresar a Adelanto, ICE clasifica a los detenidos en base a interrogatorios, tatuajes, récord criminal y lugar en el que vivían. Es común que los que son trasladados de prisiones se identifiquen de inmediato como miembros de una banda por esta razón: terminar en un sector de la cárcel en el que mande un grupo antagónico sería fatal.

Ni ICE, ni el Sheriff de Orange tienen estadísticas sobre la cantidad de pandilleros en sus cárceles.