AMLO debe reconocer a Biden, porque ya ganó

November 19, 2020 - por

AMLO debe reconocer a Biden, porque ya ganó

LOS ANGELES

¿Actuó en forma correcta el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al no reconocer al presidente electo de  Estados Unidos, Joseph Biden, con la rapidez con que otros mandatarios alrededor del mundo lo hicieron?

Esta interrogante merece una respuesta que como punto de partida tome en cuenta una serie de factores trascendentes, emanados de la compleja relación binacional.

Por lo pronto, es importante recordar que la relación entre ambos gobiernos arrancó con una amenaza del presidente Donald Trump  de imponer aranceles a los productos mexicanos si el gobierno lopezobradorista no detenía las corrientes de indocumentados, mayoritariamente centroamericanos, quienes usaban el territorio mexicano para ingresar de forma irregular a los Estados Unidos.

De inmediato AMLO  despachó a su Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, a Washington para negociar una salida aceptable a este espinoso problema. El acuerdo negociado se podría resumir así: la administración Trump desistiría de la aplicación de los aranceles toda vez que el gobierno de México utilizaría la Guardia Nacional para  bloquear el acceso a su territorio para que pudieran alcanzar la frontera norte los inmigrantes indocumentados. Además, México asumió la responsabilidad de recibir en su territorio a aquellos inmigrantes que habiendo alcanzado los Estados Unidos solicitaran ante un tribunal de inmigración asilo político (tercer país seguro).

A esto, le siguió la re-negociación del Tratado de Libre Comercio (ahora conocido como el TEMEC) entre los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México. A la conclusión de estas negociaciones, Trump solicitó a los mandatarios de Canadá y de México asistir a la Casa Blanca para efectuar el banderazo de arranque del tratado trilateral

López Obrador aceptó, no así el canadiense. Aunque en la prensa se le criticó ampliamente, desde mi punto de vista el ejecutivo mexicano acertó en su decisión y se anotó una victoria política al aceptar el reto de acceder a la petición de  Trump y mantuvo en alto la dignidad del pueblo de México.

¿Quién hubiera imaginado que durante aquel  8 de julio, la administración Trump adornase la Casa Blanca con numerosas banderas mexicanas y que de su boca emanaran repetidos elogios para México y los mexicanos, y que en esa casa de gobierno el presidente de México pronunciara un discurso repleto de verdades, dignidad, y elegancia política? A mis ojos el ejecutivo tuvo un comportamiento de estadista.

El día 15 de octubre, noventa y siete días después del encuentro en la Casa Blanca Trump—López Obrador, fue arrestado, por agentes de la DEA, en la Ciudad de Los Ángeles, el ex-secretario de la Defensa Nacional,  General  Salvador Cienfuegos Zepeda. Dicha acción policiaca cimbró a México. Creo no equivocarme cuando afirmo que la gran mayoría de los mexicanos no lo podíamos creer. Mas allá de las particularidades del caso, lo cierto es que apenas 19 días después de la detención, el día 3 de noviembre, los Estados Unidos celebraban elecciones, acontecimiento que expertos describieron como los comicios presidenciales más importantes de la historia.

Rompiendo con la tradición, esa noche no se pudo proclamar un claro ganador. No fue sino hasta el día sábado 10 de noviembre que la prensa recogió y transmitió la información: ex-vice-presidente Joseph Biden fue considerado presidente-electo, y en armonía con la tradición, asumiría como el nuevo mandatario de la nación el día 20 de enero del año próximo en punto del medio-día.

De inmediato empezaron a llegar a Biden reconocimientos y felicitaciones de todo, pero el Gobierno Mexicano se abstuvo de congratularlo bajo el argumento de que debía esperar a que hubiera un reconocimiento oficial de la autoridad competente. Lo que en ese momento todos desconocíamos era que por órden de López Obrador diplomáticos mexicanos sostenían negociaciones muy intensas con sus contrapartes estadunidenses que tuvieron como resultado la exoneración del General Salvador Cienfuegos Zepeda de todos los cargos criminales que se le habían imputado y su traslado expedito a la Ciudad de México.

Es de suponer que en tales circunstancias, al margen de que se esté o no de acuerdo con su decisión, el Presidente Andrés Manuel López Obrador no podía, bajo ninguna circunstancia, reconocer el triunfo inobjetable de Joseph Biden.

Las razones de Estado que obligaron al Gobierno de México a comportarse con el Presidente Donald Trump de la forma en que se ha venido haciendo están a punto de desaparecer. Este es el mejor momento para que  López Obrador reconozca los resultados de la elección que dieron como el vencedor a Joseph Biden. ¿En qué elementos sostengo esta aseveración?

Primero, el día de hoy el abogado personal de Trump, Rudy Guliani, protagonizo un circo político mediante el cual afirmó que el candidato republicano gano la elección. Remato diciendo que en breve su equipo legal presentará evidencia que demostrara mas allá de cualquier duda la victoria de Trump la cual se sustentara en inesperadas victorias en los estados de Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pennsylvania, y Wisconsin. Todos estos estados han sido declarados a favor de Biden.

Además, el día de hoy el Estado de Georgia concluirá su conteo manual de más de cinco millones de votos emitidos en ese estado sureño, y el resultado favorecerá a Biden por un margen de aproximadamente 14,000 votos.

Pero políticamente, el golpe mas mortífero a las pretensiones del aún presidente Trump tiene que ver con la inobjetable realidad que muestra que todos los centros de poder institucional en los Estados Unidos saben y reconocen que sin importar lo que diga el mandatario, sus días están contados. Su mandato presidencial concluirá de forma efectiva el 20 de enero en punto del mediodía. Asumir lo contrario no sólo es absurdo sino peligroso.

*Juan José Gutiérrez, el Director Ejecutivo de la Coalición Derechos Plenos Para Los Inmigrantes con sede en Los Angeles.