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No hay condiciones para volver a clases presenciales, responde el Sindicato de Maestros al Condado de LA

February 16, 2021 - por

No hay condiciones para volver a clases presenciales, responde el Sindicato de Maestros al Condado de LA

En color púrpura, imposible reabrir escuelas. Foto: Richard Boguel.

No es posible volver a clases presenciales como lo pretende el Condado de Los Angeles. La epidemia sin control es un peligro para la salud pública. Las vidas deben ponerse primero que los intereses económicos. Es el momento de la comprensión social, no de clasismos.

“Estamos profundamente preocupados por los comentarios de los miembros de la Junta de Supervisores de LA que piden instrucción elemental en persona mientras el Condado de LA permanece en el nivel púrpura profundo. Hacerlo casi con toda seguridad conduciría a un aumento de las infecciones y el cierre de escuelas, creando aún más inestabilidad y frustración”.

Estas son las tesis torales del Sindicato de Maestros de Los Angeles para expresar su desacuerdo con esa autoridad que afirmó que ya hay condiciones para que reabran las escuelas.

Sin embargo, los docentes no lo creen así. El vicepresidente de UTLA – siglas en  inglés de esa organización- Juan Ramírez, expresó las razones por las cuales consideran improcedente volver a clases presenciales:

1.-El Condado se encuentra en color púrpura, que denota peligrosidad, con lo que eso supone en términos de propagación y fallecimientos por COVID-19.

2.- Aún no hay vacunas para trabajadores de las escuelas, maestros y personal.

3.- Es necesario que en cada plantel haya rigurosos protocolos de seguridad  que mitiguen la pandemia, como limpieza, desinfección, sistemas de filtros, sistemas de ventilación que eliminen el virus.

Esta es la respuesta de UTLA a lo expresado ayer por el Condado angelino en el sentido de que docenas  de escuelas primarias del Condado de Los Angeles podrán reabrir esta semana para la instrucción en los grados K-6.

El Departamento de Salud Pública dijo que esta decisión está basada en la autorización del gobierno estatal para que vuelvan a clases presenciales cuando en las ciudades de alcance  una tasa de 25 casos de COVID-19 por cada 100 mil habitantes.

Ramírez aseguró que la situación no es tan sencilla como lo plantean esa autoridad, que pareciera que responden a la presión de grupos de interés en lugar de considerar de manera objetiva y justa la situación de la pandemia y su grave impacto en los segmentos poblacionales latinos y afroamericanos, que son los más numerosos en la población estudiantil y del condado. Además, son los de menores recursos económicos.

El vicepresidente de UTLA, entrevistado por un canal de televisión angelino. Foto de archivo.

REALIDAD EN CIFRAS OFICIALES

Datos del Departamento de Salud Pública del 13 de febrero corroboran el aserto en cuanto a número de casos:

*Indios americanos y nativos de Alaska: 1902.

*Asiáticos: 48,375

*Afroamericanos: 38, 591

*Latinos; 524, 821

*Nativos de Hawaii y de las Islas del Pacífico: 4105

*Blancos: 109, 377

*Otros: 108,240

* Bajo investigación: 259, 596

Las cifras y etnicidades de los fallecimientos es la siguiente:

*Indios americanos y nativos de Alaska: 35.

*Asiáticos: 2, 233.

*Afroamericanos: 1, 392.

*Latinos: 9, 158.

*Nativos de Hawaii y de las Islas del Pacífico: 82

*Blancos:  4,024.

*Otros: 360

*Bajo investigación: 209

“Pese a que los casos han declinado, se mantiene una alarmante brecha entre latinos y los otros grupos”, puntualizó el Departamento de Salud.

CABAL COMPRENSION DE LA REALIDAD

El vicepresidente de UTLA señaló que este escenario debe ser bien asumido para comprender cabalmente la situación, sobre todo, de los latinos, que constituyen al menos el 72% de los estudiantes del distrito escolar.

Ante esta realidad, los maestros asumen una posición de defensa de la salud de las vidas y la salud de estudiantes, sus familias y la comunidad.

Por eso, su exigencia de retornar a clases presenciales hasta que haya sido controlada la pandemia. No antes.

Esto, agregó, no es capricho sino una razón en favor de la seguridad de todos.

No obstante este panorama, diversos grupos y políticos se han manifestado en favor de la reapertura de los planteles. ¿Por qué? Se le pregunta. Responde: por razones económicas.

“ Las escuelas son el motor que va a arrancar la economía. Todo empieza a moverse pero no queremos que haya rebrote”. Eso, agregó, ya ocurrió y costo muchas vidas.

Por eso preguntó:

“¿ Cuántos muertos estamos dispuestos a tener si no existen protocolos de seguridad?”.

Se refirió, asimismo, a las protestas de minoritarios grupos de padre y de escuelas chárter para exigir la vuelta a los salones de clase.

Dijo que esos sectores de padres claman el retorno a las escuelas porque pertenecen a un mejor estrato económico, no resienten los efectos de la pandemia como los latinos o afroamericanos que – como lo admite el mismo Departamento de Salud del Condado-son los más castigados por vulnerables.

Ramírez expuso que el área más dañada es el sur centro y este de Los Angeles. “La mayor parte de los muertos son de esas áreas, no de los suburbios. A esos padres no les ha afectado tanto y por eso presionan fuerte”, dijo.

“Las escuelas públicas están en el corazón de estas comunidades más afectadas, y los educadores sienten una profunda responsabilidad de abogar por nuestros estudiantes y sus padres. Este último impulso refleja la erosión de las normas de seguridad”, dijo la presidenta de UTLA, Cecily Myart-Cruz.

Señaló que el año pasado, el estado dijo que no era seguro reabrir hasta que las infecciones cayeron por debajo de 7 casos por cada 100.000. “De repente, agregó, a medida que se propagan variantes más infecciosas y mortales, el estado afirma que es seguro reabrir cuando las infecciones están en 25 casos por cada 100.000”.

Por eso manifestó que los educadores no pueden apoyar una amplia reapertura física de las escuelas hasta que el personal escolar tenga acceso a las vacunas, el Condado de LA esté fuera del nivel púrpura, alcance una tasa de transmisión comunitaria mucho menor y todas las escuelas tengan estrictas estrategias de mitigación en su lugar, tales como pruebas COVID, distanciamiento físico, uso de máscaras, higiene de manos y procedimientos de aislamiento/cuarentena.

Ramírez expuso:

“Esto no es de un día para otro. La Supervisora Hahn dijo que hay que empezar al día siguiente.  El distrito escolar no está listo para hacer eso.  Se llevaría semanas, pero causa incertidumbre un comentario como ese”.

Y acentuó: “Hay cosas que se tienen que preparar para regresar al salón de clase. No queremos que haya más infecciones, que disparen los casos”.

Hizo notar que en su contrato con el distrito escolar se establece que para cualquier cambio, los maestros deben estar de acuerdo. No lo están en la actual coyuntura.

“Debemos estar de acuerdo los maestros. Es un punto a favor de nosotros. No pueden forzarnos. Vamos a seguir negociando”, dijo tajante.

Destacó que  los maestros quieren regresar a las aulas, pero de manera segura con algo mejor que lo que se está ofreciendo.

Myart-Cruz resaltó que, además, los distritos escolares urbanos como LAUSD necesitan más recursos  para la reapertura. A partir de ahora, citó, la financiación estatal beneficiará desproporcionadamente a las comunidades blancas y más ricas, otro golpe a nuestros estudiantes y familias más necesitados.

Aseguró que en medio de este empuje imprudente, el viernes pasado se anunció un aumento del 35% en un raro síndrome inflamatorio pediátrico vinculado al coronavirus, conocido como MIS-C, lo que conduce a más hospitalizaciones en niños en edad escolar.

Más del 65% de los padres de LAUSD encuestados dijeron que no quieren volver a las clases en persona debido a las tasas de infección demasiado altas, mientras que las comunidades de LAUSD permanecen en el nivel púrpura. Si los políticos quieren escuchar a las verdaderas partes interesadas —los padres de los estudiantes de LAUSD—, entonces se deben enviar recursos de financiación para apoyar y mejorar el aprendizaje a distancia para nuestros hijos más necesitados y para controlar la pandemia, terminó diciendo la dirigente de los maestros.