Nueva época histórica en México

June 29, 2018 - por

Nueva época histórica en México

Periodista Armando Guerra.

Lo quieras o no en estos días estamos haciendo historia. Tenemos enfrente la más grande esperanza de renovación mexicana, aunque también existe el mayor peligro de perder la paz social como nunca antes vi en mis ya largos ochenta y tantos años de vida. México está convertido en un cementerio clandestino en todo su extenso territorio; en calidad de desaparecidos cerca de 40 mil personas muchas de las cuales deben sumarse a la cifra de muertes confirmadas de 300 mil desde la declaración de guerra del briagadales Felipe Calderón. Crecen los narcopoderes, la criminalidad es rampante en donde usted viva; la corrupción e impunidad permea todas las actividades de la sucia política. La pobreza cada vez lastima con dureza extrema a la mayoría de la población y la riqueza nacional se vende a cualquier postor extranjero o local siempre y cuando “se moche con los de arriba” con sumas económicas jamás soñadas por los más grandes ladrones habidos en este Continente.

¡Adónde carajos vamos a parar de seguir así las cosas! O definitivamente somos incorporados al cuerpo del Imperio que nos desprecia al grado de insistir en separar con alto muro nuestra vecindad, o hacemos el intento de reconstruir una nación hecha pedazos por la avaricia de un pequeño grupo de reaccionarios, quienes se hacen llamar tecnócratas pero yo califico con mayor claridad como contrarrevolucionarios pues, o no te acuerdas o no lo sabes, existió un gobierno emanado legítimamente de una revolución traicionada casi desde el mismo instante de su nacimiento.

Fui testigo de un movimiento parecido al de estos tiempos, aunque las proporciones de la desgracia nacional no eran tan grandes. Era yo un mocoso (literalmente hablando) cuando esos hechos pero el privilegio de tener una increíble memoria me hacen pensar cuando se produjo el primer intento serio de emancipación. En la sucesión presidencial de Lázaro Cárdenas, el tan difamado expropiador petrolero y tan elogiado líder a quien se le perdonó entregar el país a la reacción, se decidió hacer “candidato oficial” al gris general de escritorio Manuel Avila Camacho, quien se enfrentó a Juan Andrew Almazán, más popular en todos los sectores sociales, tal vez por ser el menos malo de los dos.

Pese a la manifiesta simpatía popular fue declarado vencedor don Manuel…!y se armó la gresca! Hubo aislados y pequeños levantamientos armados en algunas partes del país para dar marcha atrás al fraude y cuando todo parecía a punto de explotar el candidato Almazán desapareció pues se fue a refugiar a una ciudad de Estados Unidos. Desconcertados los seguidores del despojado Juan Andrew formaron una comisión de notables que se presentaron a verlo en el territorio norteamericano haciéndole saber que estaba listo para enfrentar en armas al gobierno un poderoso núcleo civil  y militar, incluyendo a muchos distinguidos generales. Almazán con voz temblorosa solo pudo decir :“Yo soy un pacifista, no quiero ver derramarse la sangre del pueblo”. Furioso el comisionado en jefe (creo el general Francisco Mújica) replicó con rabia “Usted no es pacifista. ¡Usted es un cobarde!” y dicen las malas lenguas le pegó una bofetada antes de salir y dejar al tal Almazán sumido en el desprecio de la historia.

Mucho se habla a estas alturas de los fallidos intentos de los adversarios de López Obrador para superarlo en popularidad realizando todo tipo de triquiñuelas para ensuciar su imagen. Se han denunciado compras masivas de votos, los medios de difusión y las redes sociales electrónicas han mostrado entrega de dineros, de despensas, de tarjetas prometedoras de dinero, de robos de boletas electorales y maquinación de diferentes formas de fraude para desconocer la voluntad del pueblo. Han vuelto a recurrir a provocar temores en los votantes y llamarlo “peligro para México” cuando ya el país se encuentra agónico en la sala de tratos intensivos por culpa de quienes desean acabar con la única esperanza de cambio en favor de la honestidad, el bueno gobierno, el alto a la criminalidad y a los despojos perpetrados contra  la riqueza y soberanía de la nación.

Juntos ya estamos haciendo historia. Este domingo se cierra con entusiasmo un ciclo más del acontecer político de un país privilegiado por sus infinitas riquezas que no se han podido acabar las ilegitimas avaricias de unos cuantos mega millonarios coludidos en negocios sucios con el mal gobierno. Estamos en la víspera de limitar nuestra dependencia del poderoso vecino del norte hambriento de engullirnos por completo desde que nos arrebató más de la mitad del territorio nacional. Llegamos al límite de la pérdida de honor y liderazgo en Iberoamérica con el beneplácito de quienes han aprovechado la debilidad moral de los gobiernos corruptos para apoderarse de una riqueza capaz de hacer potencia a este territorio bendito donde no deben seguir existiendo los sumisos esclavos de un sistema social injusto.

Anciano y maltrecho de salud, pido a Dios el tiempo suficiente para ver los resultados finales de esta contienda y si fuera necesario cualquier sacrificio para defender la salud de la democracia, doy gustoso un paso al frente como voluntario en cualquier trinchera donde me ponga el deber, la justicia y el honor.

*Armando Guerra es periodista mexicano, radicado en la ciudad de Los Angeles, California desde hace cuatro décadas. En esa ciudad fue director del diario La Opinión.