Público en renta: las peculiares empresas que ofrecen gente entusiasta para protestas y eventos

October 22, 2018 - por

Público en renta: las peculiares empresas que ofrecen gente entusiasta para protestas y eventos

Cuando el entonces aspirante republicano a la presidencia Donald Trump lanzó el 16 de junio de 2015 el polémico comentario de que los inmigrantes mexicanos “traen droga, crimen, son violadores…”, entre el público había actores que recibieron un pago de 50 dólares por vitorearlo y levantar letreros, como reveló la prensa al día siguiente.

Detrás de esas porras que recibió el magnate estuvo Extra Mile Casting, una agencia de actores con sede en Nueva York que pidió a los interesados llevar camisetas y pancartas con el slogan ‘Make America Great Again’. La popularidad de Trump entonces necesitaba un impulso para afianzar su candidatura. Los falsos simpatizantes recibieron $50 en efectivo al final del mitin que duró tres horas.

Alquilar multitudes para eventos políticos, manifestaciones, conferencias de prensa, cabildeos, presentaciones de productos, aperturas de restaurantes, proyecciones de películas y hasta para vivir la experiencia de ser una celebridad, es un negocio lucrativo que ahora se promueve abiertamente.

“¿Estás buscando crear ruido en cualquier lugar de Estados Unidos?”, dice en su sitio web la empresa Crowds on Demand, con sede en Beverly Hills, California, que ofrece a sus clientes “protestas, mitines, flash-mobs (coreografías espontáneas en lugares públicos), eventos con paparazzi” y otras creativas maniobras de relaciones públicas.

“Proporcionamos todo, incluidas las personas, los materiales e incluso las ideas”, describe esta firma creada en 2012 por Adam Swart, un graduado de Ciencias Políticas en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Sin mencionar cifras específicas, este empresario ha dicho a la prensa que su público rentado ha resultado benéfico para individuos, grupos empresariales y candidatos políticos que lograron sus propósitos invirtiendo unos miles de dólares por este peculiar servicio.

Alquilando simpatizantes

Crowds on Demand vende un entusiasmo falso parar tratar de generar reacciones positivas hacia una campaña, un negocio, una persona o una causa. Pero también aplica su fórmula en sentido opuesto.

Aunque la empresa no revela los nombres de quienes la contratan, menciona algunos ejemplos.

Relata el caso de un gobierno extranjero que le pagó para tener simpatizantes, capturar la atención de los medios de comunicación y crear una imagen positiva de un funcionario.

“La preocupación fue asegurar que el líder fuera bien recibido por una audiencia estadounidense y su confianza en su trabajo en la ONU (Organización de las Naciones Unidas)”, explica.

La firma también cuenta cómo logró que se desecharan dos regulaciones en un estado “profundamente favorable a los sindicatos” y describe su exitosa estrategia: presionar a los legisladores y una comisión de gobierno, r ealizar bancos de llamadas, hacer un intenso cabildeo, incluso crear dos organizaciones, una conservadora y la otra liberal, las cuales se dedicaron a atacar a los grupos gremiales.

Además, fue contratada por el competidor de una empresa de manufactura “propiedad de un convicto por abusar sexualmente a un menor”. Para lograr “paralizar sus operaciones”, los actores fueron a protestar con letreros frente al negocio y los de sus clientes. “En tres semanas todos sus clientes más grandes lo habían dejado” y el dueño tuvo que vender la compañía por el 5% del precio que pedía antes.

Dos clientes de Crowds on Demand han sido expuestos por reportes de financiación electoral. El inversionista de Silicon Valley, Tim Draper, le pagó más de 50,000 dólares para empujar su campaña a favor de que California sea dividida en seis o tres estados, la cual no ha llegado a las boletas electorales.

También la contrató el excongresista Anthony Weiner, quien pagó 15 dólares por hora a los que fueron a eventos de su candidatura para alcalde de Nueva York en 2013, reveló The New York Post.

Son actores profesionales

Este servicio es lo más parecido a los criticados “acarreados”, como despectivamente les dicen en México a las personas que llenan eventos políticos a veces a cambio de un desayuno.

“La compañía comenzó como una manera para que recibieran más atención las celebridades en ascenso (…) Si estás rodeado de guardaespaldas y paparazzi te toman más en serio”, explicó Swart en una entrevista con CNN.

“Luego comenzamos a tomar solicitudes políticas para proporcionar gente a los líderes mundiales y a los candidatos políticos a nivel federal, estatal y local, o para realizar mitines y protestas en apoyo o en oposición a un problema”, agregó el empresario.

Esos contingentes generalmente están integrados por actores profesionales para que su entusiasmo parezca auténtico. No solo gritan frases y sostienen pancartas, sino que a veces hablan con la prensa. Para evitar que expongan a sus clientes, estos firman un acuerdo de confidencialidad para no divulgar información.

Entre los servicios destacados en la página de la oficina que promueve el turismo en Los Ángeles, Crowds on Demand ofrece la experiencia de ser una celebridad, con actores que fingen ser empleados, fanáticos y paparazzi en un paseo nocturno, una visita a cualquier tienda o un recorrido por el Paseo de la Fama de Hollywood. Si el cliente paga más, la firma puede recrear una alfombra roja.

Otras empresas similares son Crowds for Rent, que asimismo ofrece gente para fiestas de cumpleaños y despedidas de soltero; y la inglesa Rent a Crowd, que alquila amigos y público “para lo que sea”.

¿Campaña de extorsión?

La controversia que rodea a Crowds on Demand ha alcanzado un nuevo cenit, a través de una demanda que alega que encabezó una campaña de extorsión contra el inversionista checo Zdenek Bakala.

La querella alega que el inversionista Pavol Krupa pagó para que actores protestaran cerca de su casa en Hilton Head, en el estado de Carolina del Sur, y para que lo desprestigiaran llamando y enviando correos electrónicos a Aspen Institute y Dartmouth College, en cuyos consejos de asesores está Bakala.

Según la queja judicial, Krupa le ha pedido a Bakala que le pague 23 millones de dólares para cancelar la campaña, la cual incluye el sitio web StopBakala.org, que lo acusa de sobornar a funcionarios del gobierno checo para comprar la participación del gobierno en una compañía minera por un bajo precio, no cumplir la promesa de vender apartamentos de su empresa a mineros y de sacar ganancias excesivas a la empresa, la cual se declaró en bancarrota en 2016.

“Los acusados persiguen una campaña de hostigamiento, difamación e injerencia en los asuntos comerciales de Zdenek Bakala, que se han comprometido expresamente a expandir a menos que les paguen millones de dólares”, reclaman los abogados de Bakala en la demanda.

Barbora Hanakova, vocera de Krupa Global Investments, propiedad de Pavol Krupa, declaró al diario Los Angeles Times que Bakala es “una persona poco confiable” y afirmó que las protestas contra este arruinaron “sus intentos de blanquear su reputación”.

Adam Swart, dueño de Crowds on Demand, no respondió a los mensajes enviados por Univision Noticias pidiendo un comentario sobre esta demanda.

Al diario Los Angeles Times le dijo que no piensa quedarse de brazos cruzados: “No solo me defenderé vigorosamente contra las acusaciones en la queja, sino que también evaluaré presentar mis propias reclamaciones contra el señor Bakala”.