Devastaron los neoliberales la educación en México

May 4, 2019 - por

Devastaron los neoliberales la educación en México

CIUDAD DE MEXICO

En materia educativa, el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 del gobierno federal, que será sometido a votación en la Cámara de Diputados, no sólo propone revertir la “mal llamada reforma educativa”, sino también mejorar las condiciones materiales de las escuelas del país y garantizar el acceso de todos los jóvenes a la educación.

El documento establece que se buscará fortalecer la profesionalización del personal docente “a través del impulso y mejora de los procesos de formación, capacitación y actualización, mediante evaluaciones diagnósticas; y de los procesos de selección para la admisión, la promoción y el reconocimiento”.

Señala que por mandato constitucional, el Estado mexicano debe garantizar una educación de “calidad bajo los principios de laicidad, universalidad, gratuidad, obligatoriedad, igualdad, democracia e integralidad” y reconoce que es necesario elevar el nivel educativo de la población, con la finalidad de reducir desigualdades e incrementar la productividad y competitividad del país.

Hoy, destaca, el derecho a la educación, en sus distintos tipos y modalidades, “no constituye una realidad para todos los mexicanos”. Entre los desafíos identifica la baja cobertura de la educación inicial; problemas de acceso, cobertura y calidad en la educación básica y media superior, mientras en la educación superior los desafíos son: calidad y pertinencia de sus programas, la articulación con otros niveles educativos y acceder a un financiamiento oportuno, suficiente y con certidumbre.

El sistema, devastado por los gobiernos oligárquicos

Durante el periodo neoliberal el sistema educativo fue “devastado por los gobiernos oligárquicos”, y se buscó acabar con la gratuidad de la educación superior “al someter a las universidades públicas a un acoso presupuestal sin precedentes”, en el cual los ciclos básico, medio y medio superior fueron vistos como “oportunidades de negocio para venderle al gobierno insumos educativos inservibles y a precios inflados”.

Además de gestarse una “ofensiva brutal” contra las escuelas normales rurales, la administración federal señala que el Poder Ejecutivo, el Congreso y el magisterio se encuentran en un “proceso de diálogo para construir un nuevo marco legal a la enseñanza”, pues en el sexenio anterior la “alteración del marco legal de la educación derivó en un enconado conflicto social y en acciones represivas injustificables”.

Entre los propósitos que traza el PND 2019-2024 se incluye asegurar el acceso y permanencia en la instrucción, ofreciendo “oportunidades educativas que tengan como eje principal el interés superior de las niñas, niños, adolescentes, priorizando a las mujeres, los pueblos indígenas y a los grupos históricamente discriminados”.

Propone elevar la calidad y pertinencia de la enseñanza en todos los tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional, así como revisar los planes y programas de estudio promoviendo la educación sostenible, artística, científica, tecnológica, financiera, ambiental, sexual, cívica, indígena, intercultural y comunitaria.

CIUDAD DE MEXICO
La propuesta de Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 que el gobierno federal presentará a la Cámara de Diputados incluye una denuncia por la devastación sufrida en el sistema educativo a manos de los gobiernos oligárquicos del denominado periodo neoliberal –es decir, las presidencias de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña–, debido a que éstos convirtieron a los niveles básico, medio y medio superior en oportunidades de negocio para venderle al gobierno insumos educativos inservibles y a precios inflados.

Lo cierto es que la política educativa seguida al menos durante los tres pasados sexenios, y en especial la reforma constitucional en la materia aprobada en 2013, fueron resultado directo de las presiones e incluso la abierta extorsión ejercidas de manera incesante por organismos empresariales y paraempresariales. También lo es que la introducción del concepto de calidad en el texto del artículo tercero constitucional se ha usado como pretexto para que instituciones privadas, algunas de las cuales carecen de vínculos con las esferas académica, docente o pedagógica, vendieran al sector público toda suerte de productos y servicios cuyo aporte a la formación de los niños y jóvenes se encuentra lejos de ser evidente.

Igualmente grave resulta que la ofensiva mediante la cual los citados organismos usurparon las funciones del Estado en el diseño y concepción de la política educativa tuvo su correlato en una inefable campaña de estigmatización en contra del magisterio democrático organizado y de las escuelas normales, así como en un brutal abuso de la fuerza pública en contra de los defensores de la educación pública, que más de una vez arrojó saldos trágicos.

La política neoliberal no sólo desvió millonarios recursos públicos al sector privado o a instancias pretendidamente públicas que en los hechos funcionan como correas de trasmisión de la voluntad empresarial –de manera destacada, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE)–, sino que al mismo tiempo significó el descuido sistemático de la infraestructura material de los centros educativos y la acumulación de reza-gos en el acceso y permanencia de los estudiantes. Todo lo anterior apunta, más que a errores o insuficiencias, a un desmantelamiento deliberado de la educación pública a fin de transferir cada vez más funciones a la iniciativa privada.

Cabe esperar que los planteamientos del Plan Nacional de Desarrollo en este rubro contribuyan de manera significativa a corregir las lacras señaladas, pues queda claro que sólo rescatando una educación auténticamente pública se logrará que ésta sirva tanto al cabal desarrollo personal de niños y jóvenes como a la mejora de las condiciones de vida de todo el país.