Salinas mató a Colosio, reitera la familia Aburto

March 22, 2019 - por

Salinas mató a Colosio, reitera la familia Aburto

Rubén y María Luisa, con la foto de su hijo Mario.

LOS ANGELES

La familia Aburto pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que reabra el caso Colosio ya que insiste que Mario -acusado de haber matado al aspirante presidencial priista- es inocente.

Siempre escépticos de los gobiernos mexicanos, Rubén y Maria Luisa, los padres, expresaron su satisfacción por la respuesta del mandatario a su misiva, que le hicieron llegar mediante un periodista, quien se la entregó durante la conferencia de prensa mañanera de este día.

Ahora que el mandatario afirmó la necesidad de indagar para determinar si fue un asesinato de estado, los Aburto analizarán la manera de tener contacto con funcionarios de la administración López Obrador que pueden estar relacionados con el caso Colosio.

No es la primera ocasión en la que los Aburto piden a los presidentes mexicanos que vayan al fondo de las investigaciones, que reabran el caso ya que consideran que Mario es un chivo expiatorio.

Asimismo, afirman que Colosio fue víctima de un complot.

Y hoy, como en años anteriores, desmienten las informaciones, programas especiales y series de television que abordan el homicidio de Colosio, ocurrido la tarde del 23 de marzo en el vecindario de Lomas Taurinas, en Tijuana.

En esta ocasión los miembros de la familia, niegan lo que se dice sobre ellos en una serie televisita que se proyecta en Netflix.

“Son puras mentiras”, afirma José Luis, hermano de Mario. Contempla, incluso, la posibilidad de presentar una demanda por las difamaciones exhibidas en esa serie.

Este reportero ha tenido contacto con los Aburto desde pocos días después del magnicidio. Y desde entonces el padre, Rubén, ha acusado del crimen a Carlos Salinas de Gortari.

Incluso, hubo un tiempo en que Rubén se levantaba en las madrugadas e iba al baño a expresar su rabia contra Salinas a grito abierto.

Desde el 23 de marzo de 1994, los Aburto fueron colocados en el centro de una situación extraordinaria. Han sufrido una fuerte congoja, males nerviosos, pobreza y dolor por la separación de Mario, quien les habla telefónicamente al menos una vez a la semana.

Aquél 23 de marzo, los Aburto -originarios de La Rinconada, Michoacán- estaban divididos. Rubén y sus hijos Rafael y José Luis vinieron a Los Angeles a trabajar. La madre y sus dos hijas vivían en la colonia Buenos Aires Norte, en Tijuana. Por decisión de la familia, Mario permaneció con ellas ya que era considerado como muy trabajador y responsable para ser la figura masculina fuerte del grupo.

Mario trabajaba en la empresa Gameros Magnéticos y tenia novia. Su vida, dice la madre, era totalmente normal, con apego al trabajo y a la familia.

La tarde del homicidio, María Luisa se enteró por televisión de lo ocurrido en Lomas Taurinas. Vio a su hijo sangrando, detenido, acusado de haber disparado a Colosio.

En ese momento empezaron sus cuitas.

Pocas horas después estuvo en las oficinas de la Procuraduría General de la República en Tijuana. Vio a un joven, con la cabeza gacha y le dijo: “Hijo, ¿qué hiciste?”. Pero de pronto, aquella persona alzó la cara y no era Mario. Era el agente de Gobernación Jorge Sánchez Ortega, con enorme parecido físico a Mario, a grado tal que su madre lo confundió.

Sánchez Ortega llevaba la ropa ensangrentada. Las pruebas mostraron que era sangre de Colosio. Además, se acreditó que había disparado un arma.

Más tarde, fue exonerado de cualquier cargo.

Aquella noche, en un taller mecánico fue asesinado otro joven con gran parecido físico a Mario.

De ahí surgieron las tesis de estas tres personas parecidas ubicadas en el escenario del asesinato.

Los Aburto se quejaron de amagos, fuerte acoso de agentes policiacos que, incluso, llegaron a quitarles pertenencias personales.

Por ello, decidieron huir a California. Lo hicieron saltándose la cerca fronteriza y pidieron asilo politico. Su abogado era Peter Schey, presidente del Centro de Ley Constitucional, y su representante fue Jorge Mancillas, uno de los dirigentes más importantes de la comunidad mexicana y latina en California.

En 1994, Mancillas encabezó una huelga de hambre de más de una docena de estudiantes de la Universidad de California-Los Angeles, de casi dos semanas, para demandar la creación del Centro de Estudios Chicanos en esa Alma Mater.

Finalmente, las autoridades aceptaron la exigencia y al menos 10 mil personas marcharon del centro de Los Angeles a ese centro de estudios, en Westwood, distante al menos unos 20 kilómetros, para celebrar ese acontecimiento.

Mancillas ha sido el único que más tiempo ha estado con Aburto en la prisión: en seis ocasiones.

Los Aburto llegaron a platicar telefónicamente con Luis Colosio Fernández, padre de Luis Donaldo, le presentaron sus condolencias y le indicaron que Mario no había sido el disparador.

Colosio Fernández dijo que todo estaba en manos de la justicia.

Desde el asesinato cambió la vida de los Aburto.

El padre, quien trabajaba en una fábrica de muebles en Carson, enfermó y ha dejado de laborar. Ahora, ya setentón se encuentra retirado.Hubo momentos muy difíciles en materia económica. Incluso, llegaron a recoger latas de alumnio y botellas de plástico

en los basureros y recibieron comida en una iglesia cercana a su departamento en Long Beach.

La familia logró su legalización migratoria y ahora tienen interés en solicitar la ciudadanía estadounidense.

María Luisa, por ello, va a clases. Y está segura de aprobar el examen.

COLOSIO EN LOS ANGELES

Este reportero estuvo dos días con Colosio, cuando como titular de la Secretaría de Desarrollo Social  vino a Los Angeles. Una noche conversó con él  como 25 minutos en el hotel donde que se hospedó en Westwood y al día siguiente lo entrevistó al término de su discurso ante miembros de la comunidad universitaria.

En esa ocasión el tema de la entrevista fue la deuda social de los llamados gobiernos emenados de la Revolución Mexicana con los campesinos.

Posteriormente, como presidente del PRI vino a un evento de ese partido en Venice, cuando estaba fresco el caleado ambiente creado por lo que los cardenistas llamaban “fraude electoral de Salinas”.

Al salir de esa conferencia, cuando iba a abordar su auto en el estacionamiento, fue rodeado por más de 30 cardenistas, quienes le gritaron: “¡ Hijo del fraude!” y le aventaron billetes de dólar diciéndole: “Para que sigas enriqueciéndote”.

Colosio se bajó del auto para dialogar con ellos pero los cardenistas sólo gritaban y, en esas circunstancia era imposible dialogar, por lo que volvió al automóvil que ya estaba en marcha.

A partir del “fraude electoral”, los cardenistas se apostaban a diario, desde las 6:00 de la mañana, frente al consulado mexicano para protestar.

En ese entonces, el consulado se encontraba ubicado en la Plaza Olvera. Pocos meses después vino Salinas de Gortari y los cardenistas le aventaron jitomates y lo condenaron ruidosamente.

En la ceremonia del “Grito” de 1989 que anualmente se realizaba en el Palacio Municipal con la asistencia de un representante del presidente mexicano, los cardenistas hicieron una amplia protesta y a partir de entonces dejaron de venir los emisarios presidenciales.