Se derrumba la inversión extranjera en América Latina

December 8, 2020 - por

Se derrumba la inversión extranjera en América Latina

La Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe se desplomó en la pandemia y no hay expectativas de que se recupere el próximo año y en los siguientes.

La movilización de recursos propios para impulsar el crecimiento pasa entonces a tener un papel central.

Algunas cifras son elocuentes:

  • América Latina y el Caribe recibió 160.721 millones de dólares en concepto de inversión extranjera directa en 2019, 7,8% menos que en 2018.
  • Esta caída se agudizaría en 2020, ya que como consecuencia de la crisis derivada de la pandemia del COVID-19 se prevé una disminución de entre 45% y 55% en la entrada de estos flujos.
  • A nivel mundial, los montos de inversión extranjera directa (IED) se reducirían 40% en 2020, y 5% a 10% en 2021.
  • De esta manera, en 2021 la IED alcanzaría su menor valor desde 2005.
  • América Latina y el Caribe es la región que tendría la baja más pronunciada.

Heterogéneo

Este cuadro de situación fue presentado en el último informe de la CEPAL. Desde 2012, cuando se alcanzó el máximo histórico, la caída de los flujos de inversión extranjera ha sido casi ininterrumpida en América Latina y el Caribe.

La relación que existe en la región entre los flujos de IED, el ciclo macroeconómico y los ciclos de precios de las materias primas se ha hecho más evidente en estos años, principalmente en los países de América del Sur.

El estudio muestra gran heterogeneidad en los resultados nacionales y no se registra un patrón subregional: en 17 países hay una caída de las entradas en 2019 respecto a 2018 y en nueve países hay un aumento.En 2019, los cinco países que recibieron mayores inversiones fueron Brasil (43% del total), México (18%), Colombia (9%), Chile (7%) y Perú (6%).

En Centroamérica, las entradas de IED crecieron únicamente en Panamá y Guatemala.

En el Caribe, la IED dirigida a República Dominicana superó la caída del año anterior, Trinidad y Tobago registró inversiones positivas después de tres años de saldos negativos y en Guyana, al igual que en 2018, se produjo un aumento interanual muy importante, impulsado por las inversiones para la explotación de hidrocarburos y sectores relacionados, capitales que posicionaron al país como el segundo receptor de IED en la subregión.

Al analizar el período 2010-2019, Europa se consolida como el inversor más importante en la región, seguido de Estados Unidos. Las inversiones intrarregionales, en tanto, se reducen del 12% al 6%.

Evaluación crítica

Uno de los postulados rectores del pensamiento económico convencional afirma que un país tiene un horizonte promisorio y una economía sólida y confiable si es receptor de crecientes inversiones extranjeras directas.

Sin embargo, un documento de la Universidad Nacional de San Martín, Argentina, cuestiona ese postulado al destacar que, esa idea instalada con fuerza durante los noventa en el marco del Consenso de Washington, plantea como criterio universal que el flujo de capitales productivos provenientes del exterior representa un beneficio automático para el país receptor.

Se trata de un concepto muy arraigado en el sentido común que define la situación presente y futura de la economía dependiendo del grado de convocatoria que provoca en inversores extranjeros.Es una marca cultural compleja de alterar que abarca a diferentes fuerzas políticas, al mundo académico y a no pocos divulgadores.

La CEPAL elabora su informe de IED poniendo foco en aspectos cuantitativos, aunque sin ignorar entonces aspectos cualitativos para permitir una evaluación crítica y amplia del efecto de esas inversiones en las economías latinoamericanas.

Materias primas

Después de precisar la fase cuantitativa, el aspecto relevante de la IED es la calidad y efecto sobre la economía doméstica. Este factor no es usualmente considerado en los rankings de países confiables según el destino elegido por el capital extranjero.

Josefina Morales, investigadora titular de la Unidad de Economía Política del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que “la ciencia social latinoamericana ha realizado estudios críticos sobre la IED, entendiéndola como parte del proceso de internacionalización del capital en su fase imperialista, en los que se ha señalado el viejo comportamiento tipo enclave minero o agrícola”.

Se trata de evaluar, por lo tanto, la capacidad de esas inversiones para desarrollar sectores estratégicos, transformar la estructura productiva, acumular conocimiento y contribuir al incremento y la calidad del empleo.

Ese proceso virtuoso está determinado en gran medida por el patrón de destino sectorial de esas inversiones. El resultado no es muy alentador para la región.

Una parte importante de la IED continúa llegando al área de recursos naturales en la mayoría de sus economías. “Los altos precios internacionales de las materias primas impulsaron las inversiones para la extracción y procesamiento de recursos naturales”, sentencia el documento de la CEPAL.

Flujo de recursos

El stock de capital que va acumulando la inversión extranjera directa en la región hace que los giros hacia las casas matrices también vayan elevándose. Esto pone en evidencia que la IED no es un flujo unidireccional de recursos.

“Por eso, el volumen es sólo una dimensión del fenómeno y la región debe también privilegiar una IED con contenido tecnológico directamente asociada a potenciales beneficios en materia de diversificación productiva, transferencias de tecnología, innovación, creación de nuevas capacidades y ampliación de posibilidades de integración en cadenas de producción global”, aconseja la CEPAL, dirigida por la mexicana Alicia Bárcena.

Existe una narración naturalizada en el imaginario colectivo que pondera al capital extranjero como proveedor de mejoras en productividad, innovación, empleos de calidad y virtuosos encadenamientos productivos.

Los economistas Cecilia Fernández Bugna y Fernando Porta dicen, en cambio, que “los impactos no siempre resultan beneficiosos para la economía local y dependen del tipo de IED recibida, de las estrategias y objetivos de las empresas multinacionales, de las capacidades de la estructura productiva local así como de las políticas de regulación que se apliquen a esas inversiones y, en última instancia, del régimen económico de cada país”.

Esos dos investigadores explican que mientras la IED tuvo un efecto “crowding in” en Asia (nuevas inversiones), en América Latina registró un efecto “crowding out” (compra de empresas nacionales), desplazando así inversiones domésticas.

Desafíos

La disminución de la IED en capacidad productiva fue un factor clave de la desaceleración del comercio en este año, según la UNCTAD.

“La gran transformación en curso en la producción internacional tendrá un profundo impacto en los países en desarrollo en la próxima década. Esto puede requerir importantes replanteamientos de políticas”, afirmó el Secretario General de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi.

El respecto, en el capítulo del informe de la CEPAL “Hacia una nueva geografía productiva global pospandemia: la reorganización de las cadenas globales de valor”, se indica como desafíos para la región contener la presión de relocalización nacional (reshoring) hacia Estados Unidos, capturar las oportunidades de relocalización que permitirían fortalecer los sistemas productivos regionales (nearshoring) y articular estrategias de atracción de IED con políticas industriales para crear capacidades locales.

En América Latina y el Caribe, la crisis del COVID-19 y el derrumbe de la IED muestran la importancia creciente de estimular la cooperación regional y el desarrollo de un mercado regional y de centros industriales transfronterizos.

La industria requiere capacidades manufactureras, científicas y tecnológicas que están presentes en varios países de la región y cuyas potencialidades se revelaron ante la emergencia sanitaria.

“El desarrollo de capacidades industriales y tecnológicas nacionales y la mejora del acceso a dispositivos médicos para los habitantes de América Latina y el Caribe es un desafío estratégico, y para enfrentarlo con éxito se requerirán lineamientos de política nacionales y regionales”, concluye el documento.

Pospandemia

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) sostiene, en tanto, que la transformación de la producción internacional en la era pospandemia traerá desafíos y oportunidades para los responsables de la inversión y el desarrollo de políticas.

“Enfrentar los desafíos y capturar las oportunidades requiere un cambio en el paradigma de desarrollo de inversiones”, dijo el Director de la División de Inversión y Empresa de la UNCTAD, James Zhan.

“El contexto cambiante de la producción internacional exige un grado de reequilibrio hacia el crecimiento basado en la demanda regional y en los servicios”, explicó Zhan.

Para concluir que “el nuevo escenario también es probable que implique reorientar las estrategias de desarrollo hacia la atracción de inversiones en la construcción de infraestructura productiva y el fomento de servicios, así como la inversión en las economías ecológica”.

Es probable que los principales desafíos de la nueva era de la producción internacional impliquen un aumento de la desinversión, deslocalizaciones, desvío de inversiones y un grupo cada vez menor de inversiones que buscan eficiencia, lo que implica una competencia más dura por la IED en América Latina y el Caribe.