Trump, aferrado en castigar a México, mientras que aumentan protestas, aún de republicanos, que se oponen a que imponga aranceles a productos mexicanos

May 31, 2019 - por

Trump, aferrado en castigar a México, mientras que aumentan protestas, aún de republicanos, que se oponen a que imponga aranceles a productos mexicanos

Donald Trump, presidente de EU provocó diversas reacciones en los mercados internacionales tras los aranceles del 5% a productos mexicanos. Foto Ap

Nueva York.

 Washington amaneció con un furioso debate sobre la guerra comercial contra México proclamada por Donald Trump el jueves; legisladores de ambos partidos, asociaciones empresariales y las bolsas de valores repudieran la aplicación de aranceles contra México para obligarlo a frenar el flujo migratorio a través de su territorio, y con el canciller mexicano viajando a la capital estadunidense para pláticas de emergencia para buscar resolver lo que podría ser la peor crisis bilateral en años.

El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, viajó a Washington para intentar abordar de manera diplomática la agresión unilateral de Trump contra México y en camino informó vía tuit que se había comunicado con el secretario de Estado Michael Pompeo (quien se encuentra en Europa) y con el asesor de la Casa Blanca Jared Kushner (quien está en Medio Oriente), reportando que “escuché interés y respeto”.

Anunció que una “cumbre para resolver diferendo” con Estados Unidos está citada para el próximo miércoles en Washington, donde él encabezara la delegación mexicana y su contraparte Pompeo la estadunidense. “Seremos firmes y defenderemos la dignidad de México”, aseguró.

Sin embargo, durante el día Trump no mostró señales de retroceder de su posición de castigar a México con una serie de incrementos en aranceles sobre toda exportación mexicana hasta que la Casa Blanca determine que el país vecino está frenando el flujo migratorio. Esta mañana emitió una serie de tuits atacando a México y los demócratas por la supuesta crisis migratoria que insiste está creando una “emergencia nacional” en la frontera sur de sus país.

Trump insistió: “México gana una FORTUNA de Estados Unidos, lo han hecho durante décadas, ellos pueden resolver fácilmente este problema. Es hora de que ellos hagan lo que se tiene que hacer”. Más aún, incluyó el flujo de drogas y el crimen organizado en México como parte del “problema”.

Todo indica que Trump decidió ignorar los consejos de sus principales asesores económicos incluyendo su propio secretario del Tesoro Steven Mnuchin, su Representante de Comercio Robert Lighthizer y su jefe del Consejo Nacional Económico Larry Kudlow, quienes expresaron preocupación de que los aranceles podrían poner en jaque las negociaciones sobre la nueva versión del tratado de libre comercio y provocar alteraciones en los mercados bursátiles, reportó el Washington Post y el Wall Street Journal; ninguno de estos dos medios se expresó hoy sobre el asunto.

Por ahora, los asesores antimigrantes ganaron el día dentro de la Casa Blanca. El asesor presidencial de asuntos comerciales, Peter Navarro, justificó la medida afirmando que es necesaria para poner fin a la exportación de “ilegales” a Estados Unidos, explicando en entrevista con CNBC que desde un punto de vista empresarial, “lo que tenemos en México es la exportación, una de sus exportaciones más grandes, de extranjeros ilegales, y eso es un negocio criminal”.

Pero la propuesta de Trump detonó una inusual protesta bipartidista, y legisladores republicanos y demócratas repudiaron la medida. El influyente senador republicano Chuck Grassley, presidente del Comité de Finanzas, calificó los aranceles como “un mal uso de la autoridad presidencial sobre aranceles y en contra del propósito legislativo (la ley establece que el Legislativo regula el comercio internacional)”. Grassley advirtió que esta maniobra “pondría seriamente en jaque la aprobación” de la nueva versión del acuerdo de libre comercio e instó al presidente a considerar otras opciones. Su colega John Cornyn, senador por Texas, también se pronunció en contra de la medida por el daño que provocaría en su estado.

Por el lado demócrata, la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi acusó al presidente de “cultivar el caos sobre la frontera” y le pidió que reconocería “la importancia de la relación Estados Unidos-México”.

Por su parte, las organizaciones más influyentes del sector privado expresaron su ira contra la maniobra. La Cámara de Comercio de Estados Unidos indicó que explora opciones legales para detener la maniobra de Trump; Neil Bradley, el vicepresidente ejecutivo de la cámara, consideró que esta iniciativa “tendrá un impacto negativo para la economía estadunidense”.

La Business Roundtable declaró que imponer “aranceles unilaterales sobre todas las importaciones mexicanas no resolverá los problemas urgentes de asegurar nuestra frontera y componer nuestro sistema de inmigración”, señalando que esto sólo causara “daño económico” a Estados Unidos”.

Los inversionistas y banqueros manifestaron su inconformidad y hasta alarma a través del desplome de acciones en Wall Street, con la amenaza de imponer aranceles a México nutriendo temores de una guerra comercial en múltiples frentes (este sería el segundo ataque comercial de Estados Unidos en las últimas tres semanas, el primero contra China), lo que algunos indicaron podría destacar una recesión.

Thomas Wilner, abogado experto en asuntos comerciales en Washington, comentó a La Jornada que la Ley de Poderes de Emergencias Económicas bajo la cual Trump anunció su medida nunca ha sido empleada antes para imponer aranceles “y es muy cuestionable si esta ley otorga autoridad al presidente para hacerlo”. Señaló que el TLCAN y otros acuerdos permiten la imposición de aranceles para proteger la seguridad nacional, pero en torno a flujos comerciales y no como palanca política para otros asuntos como la inmigración. “Creo que Trump está haciendo esto para complacer a sus bases políticas y distraer de sus otros problemas. Estaría loco si procede… pero su sanidad no está fuera de toda duda”.

Por su parte, organizaciones defensoras de inmigrantes y sus derechos humanos denunciaron la medida como parte de la ofensiva antimigrante de Trump. Jennifer Quigley, de Human Rights First, dijo hoy que con sus amenazas de imponer aranceles, “este gobierno ha puesto una pistola a la cabeza de México al intentar obligarlos a aceptar un acuerdo de ser un tercer país seguro para evitar que refugiados lleguen a Estados Unidos a través de México”.

Mientras tanto, el gobierno de Trump confirmó que decenas de agentes del Departamento de Seguridad Interna se desplegarán a la frontera de Guatemala con México bajo un nuevo acuerdo con el gobierno del país centroamericano para reducir el flujo migratorio centroamericano hacia Estados Unidos. Ahí trabajarán en capacidad de “asesores” de las autoridades guatemaltecas [https://www.jornada.com.mx/sin-fronteras/2019/05/31/trump-enviara-decenas-de-agentes-a-frontera-de-guatemala-con-mexico-7931.html].

Cunden diversas especulaciones de qué fue lo que provoco el sorpresivo anuncio de Trump, desde su creciente frustración por no lograr frenar el flujo migratorio a pesar de sus políticas antimigrantes a lo que ya es una movida clásica de este presidente de “cambiar el canal” y desviar atención de las secuelas de la investigación del fiscal especial Robert Mueller y el debate sobre su impeachment que habían imperado en los medios esta semana. Si es que fue lo segundo, tuvo éxito.