Trump detona nueva batalla entre la Casa Blanca y el Congreso por la posibilidad de que vaya a ser destituido

April 24, 2019 - por

Trump detona nueva batalla entre la Casa Blanca y el Congreso por la posibilidad de que vaya a ser destituido

Nueva York.

Donald Trump ha detonado una batalla entre la Casa Blanca y el Congreso al declarar que no cooperará con investigaciones y desatando un torbellino histérico, con tintes paranoicos insistiendo que “yo no hice nada malo”, y atacando a los demócratas, medios y cualquiera que se atreva a cuestionar su inocencia.

Trump amenazó este miércoles que acudirá a la Suprema Corte si los demócratas se atreven a impulsar un proceso de destitución, o impeachment algo que es motivo de intenso debate entre el partido opositor – continuando con una ofensiva retórica cada vez mas histérica desde que se difundió el informe final del fiscal especial Robert Mueller, el cual dejó en manos del Congreso determinar la culpabilidad del presidente en torno a obstrucción de justicia.

Sin embargo, la Suprema Corte no tiene nada que ver con un impeachment bajo la Constitución, es un proceso exclusivamente en manos del Congreso y este miércoles varios expertos constitucionales señalaron que esta advertencia sólo reveló la ignorancia del presidente sobre la Constitución. La propia Suprema Corte emitió un fallo unánime en 1993 confirmando esto.

El presidente reiteró: “El informe Mueller, a pesar de haber sido escrito por Demócratas Enojados y los que odian a Trump, y con dinero ilimitado detrás… no pudo dejar un guante sobre mi. NO HICE HADA MALO”.

Trump y sus asesores expresaron que la Casa Blanca no cooperará con ninguna investigación legislativa de la Cámara de Representantes ahora bajo control de los demócratas y esta semana negó entregar la documentación sobre el pago de impuestos del presidente y algunos de sus funcionarios no cumplieron con ordenes para comparecer ante comités legislativos que investigan el comportamiento del poder Ejecutivo, sobre todo en torno en relación a la investigación de Mueller, pero también otros rubros.

La estrategia de la Casa Blanca, justificada por el propio Trump como por su abogado personal, Rudolph Giuliani, es de “combatir todo” contra las investigaciones legislativas sobre Trump al argumentar que ya se cooperó plenamente con Mueller, tanto entregando documentos como testigos, y que esto solo es repetir todo de nuevo motivado solo por intereses políticos partidarios. “No hay ninguna razón por la cual ir mas lejos”, afirmó Trump en entrevista con el Washington Post el martes.

Este miércoles comentó a periodistas en la Casa Blanca que “vamos a batallar contra todas las ordenes de comparecencia”, afirmando que “éstas no son personas imparciales, los demócratas están intentando ganar en 2020…. no van a ganar contra mi”. Y para acabar, declaró ante la incredulidad de reporteros: “he sido el presidente y administración más transparente en la historia de este país hasta la fecha”.

Los demócratas acusan que todo esto solo muestra que Trump tiene algo que esconder y que obstaculiza la responsabilidad del Congreso. El representante Elijah Cummings, presidente del Comité de Supervisión Gubernamental de la cámara baja – contra quien Trump ha interpuesto una demanda judicial – declaró que “parece que el presidente cree que la Constitución no es aplicable a su Casa Blanca, que puede ordenarle a oficiales a violar sus obligaciones legales, y que puede obstruir intento por el Congreso para realizar supervisión”.

Advirtió – y varios expertos coinciden – que esta estrategia de ordenar a funcionarios no cooperar es “un patrón de obstrucción masivo, sin precedente y creciente”, y por lo tanto podrían estar sujetos a acusaciones criminales.

Este enfrentamiento directo de la Casa Blanca contra el Congreso, aseguran observadores, podría tener que desembocarse ante tribunales.

¿Impeach o no?

Mientras tanto, hay división e intenso debate entre demócratas y sus estrategas sobre el tema de la destitución. La cúpula del partido, encabezada por la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi, se ha opuesto pero más recientemente, ante presiones de sus filas, no ha logrado imponer su preferencia.

Pelosi argumentó, en un foro de la revista Time el martes, que si los hechos “nos llevan ahí, no tenemos opción, pero aun no estamos ahí”, repitiendo que es muy divisivo políticamente, y que no necesariamente es la opción mas efectiva para enfrentar a Trump, ya que se aproximan las elecciones presidenciales de 2020.

Algunos de los que se oponen temen que ese proceso solo lograra unir a los republicanos y finalmente podía beneficiar la relección de Trump, y que la mejor opción es continuar con las investigaciones legislativas.

Pero la precandidata presidencial y senadora demócrata Elizabeth Warren abogó por el inicio del impeachment la semana pasada dado el informe Mueller, afirmando que “no hay excepción por inconveniencia política” en la Constitución, “esto no se trata de política, se trata de principio, de que tipo de democracia queremos tener”. Otra precandidata y senadora, Kamala Harris, se sumó a esa posición como también el representante Julian Castro. Los otros 16 precandidatos presidenciales siguen divididos, incluyendo el senador Bernie Sanders.

Bajo la Constitución, el Congreso puede separar a un presidente de su cargo por “traición, soborno” y otros “altos delitos” y “violaciones”. El proceso inicia con la cámara baja formulando cargos (lo cual se llama un impeachment), y entonces el Senado convoca un juicio politico con los senadores en papel de un jurado; se requiere por lo menos dos tercios del voto de la cámara alta para condenar y destituir el presidente. Con un Congreso dividido, el proceso podría incidirse en la cámara baja ya que es controlada por los demócratas.

Mientras tanto, la ofensiva beligerante de Trump sobre este asunto (ha tuiteado más de 50 veces desde el jueves sobre el informe Mueller) durante los últimos días sorprende a varios que suponían que con la investigación de dos años concluyendo que no hubo pruebas de una conspiración o colusión con los rusos por parte de Trump y su campaña, el presidente y su equipo continuarían con su estrategia inicial de festejar (y engañar) lo que decían era una “exoneración total”.

Pero no todo estaba enfocado sobre Mueller. El presidente revivió versiones comprobabas como falsas hace dos años de que agencias de inteligencia británicas espiaron su campaña a solicitud del presidente Barack Obama; esto un día después de aceptar una invitación para una visita de Estado a Gran Bretaña.

En su tormenta de más de 50 tuits en unas 24 horas, también atacó a los medios, insistiendo en que algunos le deben “una disculpa”, y que son “enemigos del pueblo”.

Ah, y también amenazo con un enfrentamiento armado con México.