La Ministra Lenia Batres Guadarrama rindió protesta el pasado 14 de diciembre en el Senado y lo hizo con la mano izquierda, una muestra simbólica que tiene que ver con su identidad que la he llevado a militar en el Partido Socialista Unificado de México, en el Partido de la Revolución Socialista, y a participar en el Consejo Estudiantil Universitario, así como en el PRD y recientemente en Morena, cuya afiliación, advierte, no le impone ningún tipo de condicionamiento en sus labores en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

“El protocolo es rendir protesta con la mano alzada. Yo pregunté si había alguna obligación con mano izquierda o derecha, justamente para cumplir ese protocolo, y se me indicó que no. Entonces rendí protesta como he rendido en este tipo de cargos con la mano izquierda porque hay finalmente una identidad a la que yo creo que debe uno reivindicar”, declaró Batres Guadarrama en entrevista con “Los Periodistas”, programa que se transmite en el canal de YouTube de SinEmbargo Al Aire.

Frente a las críticas que se han esgrimido en su contra por llegar al Máximo Tribunal de Justicia del país por designación directa del Presidente Andrés Manuel López Obrador —luego de que el Senado no llegara a un consenso—, la Ministra Batres Guadarrama negó que esto le reste legitimidad al tratarse de una vía establecida en la misma Constitución mexicana.

“El tema es que está ahí en la Constitución, no es que este Presidente actual, el día de hoy, pueda decidir qué mecanismo utiliza, ese es el que está en la Constitución y bajo ese mecanismo, él utiliza la norma. Fue el propio Congreso el que decidió que no hubiera esa mayoría calificada. O sea, ‘algo que yo no te quise dar después te lo reclamo’; es medio absurdo”, expresó.

Otros señalamientos que han surgido en contra de Lenia Batres han girado en torno a su militancia partidista al tratarse de un perfil que ha acompañado a lo largo del tiempo a la izquierda y al actual Presidente López Obrador. Lo cierto es que la nueva Ministra está lejos de ser un caso excepcional en la Suprema Corte en donde han desempeñado sus labores otros ministros con militancia formal en un partido, como ocurrió con Eduardo Medina Mora y Sergio Aguirre Anguiano, del Partido Acción Nacional (PAN).

La Ministra consideró que estos cuestionamientos no tienen lugar sobre todo cuando hay una semblanza que edita la propia Suprema Corte de Justicia donde se puede conocer la identidad de los 203 ministros y ministras que han formado parte de la Corte de 1917 a la fecha. “De esos 203 (ministros), 160 y tantos pertenecieron a un partido político y si mal no recuerdo fueron nueve que eran secretarios de Gobernación inmediatamente antes de ser nombrados ministros”.

“Entonces dicen: cómo alguien que viene del Gobierno, cómo alguien cercano, cómo alguien de un partido político. Entonces yo les decía a los senadores de oposición: ‘Bueno, es que ustedes no están objetando mi pertenencia a un partido político, están objetando que no pertenezca al partido político que pertenecieron todos esos ministros y ministras que ustedes no objetaron y que eran priistas y panistas afiliados, declarados, militantes, con 20, 30, 40 años de militancia, y pertenecientes, buena parte de ellos, al propio Gobierno federal o locales porque muchos de ellos también fueron gobernadores o integrantes de los gabinetes de los estados, de los gobiernos de los estados”, señaló.

Para Lenia Batres esa es la queja de fondo: “les encantaría que hubiera propuesto otra vez a Medina Mora o no sé a quién”. La Ministra expuso que en sus primeras propuestas el Presidente “se moderó un poco más” porque pensó que podía contar con ministros que contribuyeran a una reforma necesaria del Poder Judicial.

“Lo que decía el Presidente públicamente consistía por lo menos en la parte de la austeridad que ya había aprobado el propio Congreso o sea no les pedía violar ninguna norma, sino colaborar con el Estado para que hubiera recursos disponibles, pero no fue así y lo que está proponiendo ahora fue una terna de personas con mucho mayor identidad y obviamente con identidad en la idea de la austeridad del estado y con identidad ideológica política propia” puntualizó.

Lenia Batres Guadarrama al comparece ante el Senado como candidata de la segunda terna que fue desechada por esta instancia. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro.

En esa materia, Batres Guadarrama comentó que desde su comparecencia en el Senado expresó la necesidad de llevar a cabo una reforma para que el Poder Judicial se democratice, un proceso que pasa por dos vías: cómo se eligen los jueces y cómo resuelven. “Se le da al Poder Judicial un enorme poder cuando se le da el atributo de controlar al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo y hay quienes decimos bueno y quién controla los jueces, quién controla cuánto ganan, quién controla que no despilfarren recursos públicos, porque son públicos, quién controla que no se extralimiten del sentido de sus interpretaciones y su sentencias”.

Apuntó que ella plantea que debe haber sanciones administrativas que no existen y puesto que “no hay absolutamente una autoridad jurisdiccional que sancione penalmente a los jueces por corrupción o por prevaricato que son estas figuras que existen en casi todos los sistemas jurídicos en México”.

Para ella debería existir un tribunal de jueces, una autoridad propia, que pueda ejercer esos controles. “¿Quién controla el ejercicio del gasto? El propio Consejo de la Judicatura que está encabezado por quien ejerce el propio gasto. Son controles de chocolate. Entonces todo esto debería existir en un sistema democrático que se supone está amparado por los propios contrapesos no solo respecto de los otros poderes, sino también del Poder Judicial”.

—¿Y sobre la austeridad? —se le preguntó.

—Y sobre la austeridad. Pues yo hice un compromiso, hay cosas que sí puedo hacer personalmente y lo que sí puedo hacer es cumplir la Constitución en la parte que a mí me corresponde. Hay un artículo 136 que habla del principio del gasto público y las obligaciones de las personas servidoras públicas. Hay un artículo 127 que pone límite a la remuneración de las personas servidoras públicas y por disposición del propio Congreso, constituido como constituyente permanente, pues se puso como límite, como tope máximo salarial el salario Presidente de la República entonces los ministros y ministras estamos obligados a no rebasar esa remuneración.

“Por eso ese compromiso si lo pude hacer a título personal unilateral y lo he manifestado en el momento en el que se me pudiera estar pagando un peso más de ese límite, obviamente que lo estaré devolviendo a las arcas públicas, a la Tesorería de la Federación, para que se reincorpore en el Presupuesto porque pues ese es un límite claro que no debería, y menos el Poder Judicial, que es el obligado a resguardar la constitucionalidad de los actos de las autoridades, pues estarlo violando.

Lenia Batres Guadarrama, aspirante elegida por el Presidente López Obrador para ser Ministra de la Suprema Corte. Foto: Facebook.
Lenia Batres Guadarrama fue elegida directamente por el Presidente López Obrador para ser Ministra de la Suprema Corte. Foto: Facebook.

—¿Pero solamente su remuneración mensual o también operará el resto de las percepciones que tienen los ministros de la Corte? —se le insistió.

—En la totalidad. Se comentan de muchas prestaciones pues obviamente que estaré rechazando cualquier tipo de excesos.

En la charla con “Los Periodistas”, la Ministra Lenia Batres Guadarrama compartió que conoció a Claudia Sheinbaum durante el Consejo Estudiantil Universitario, el movimiento estudiantil de la UNAM de finales de los 80. “Se decía que había tres grandes líderes de ese movimiento estudiantil: Manolo Ordorica, Antonio Santos y Carlos Imaz. En realidad había cuatro grandes líderes porque una gran lideresa fue Claudia Sheinbaum, y fue lideresa desde el principio y ayudó a organizar hasta el último momento”.

Con respecto a cómo se resolvió su llegada a la Corte, expuso que al momento de integrarse la terna el Presidente López Obrador sólo le consultó si quería ser parte. “Posteriormente ya después de la elección hubo esta entrevista que comenta el propio Presidente donde nos reúne a Bertha Alcalde y una servidora y nos dice sonriente: ‘me metieron en un problema, yo las quiero mucho a ambas y no quisiera tener que tomar una decisión así’. De inmediato Bertha comenta: ’señor Presidente yo obtuve una votación superior en la primera terna, pero en esta segunda fue muy clara la diferencia en favor de Lenia y si esto ayuda a resolver el problema yo me retiro’. Fue pues efectivamente un gesto noble y generoso de Bertha para resolverlo de inmediato, ni siquiera dio lugar a una discusión cosa que el Presidente agradeció mucho y, además permitió efectivamente que se desatorara de una manera muy obvia y muy rápida”.

Finalmente comentó que la Ministra presidenta Norma Piña no se ha comunicado con ella, pero indicó que espera poder hablar con ella una vez que asuma su lugar en la Suprema Corte en enero próximo.

Álvaro Delgado Gómez
*Álvaro Delgado Gómez es periodista, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1966. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En noviembre de 1994 ingresó como reportero al semanario Proceso, en el que fue jefe de Información Política y especializado en la cobertura de asuntos políticos. Ha escrito varios libros, entre los que destacan El Yunque, la ultraderecha en el poder (Plaza y Janés); El Ejército de Dios (Plaza y Janés) y El engaño. Prédica y práctica del PAN (Grijalbo). El amasiato. El pacto secreto Peña-Calderón y otras traiciones panistas (Editorial Proceso) es su más reciente libro.